La sangre de los toreros también es mortal y roja

Este lunes se cumple un mes de la cornada fatal a Iván Fandiño en una durísima temporada con muchos percances

La sangre de los toreros también es mortal y roja. Cuando parecía olvidado que los hombres de luces también mueren, la tragedia de Víctor Barrio lo recordó hace un año. Y lo vino a refrendar hace un mes: «Un toro ha matado a Iván Fandiño». La frase que nadie quería escribir, que nadie quería pronunciar, que nadie quería creer, se extendió como la alargada sombra del ciprés. Otra vez la parca arrebataba la vida de un torero, otra vez la sangre mortal y roja derramada, para hacer de Fandiño, como de tantos héroes caídos en las astas de un toro, una leyenda inmortal.

La tragedia sobrevino con una corrida de Baltasar Ibán en la plaza francesa de Air-Sur-L’Adour, un percance fatal de necesidad, con un parte médico estremecedor, como si en su libre destino estuviese fijada la fecha del 17 de junio de 2017 como la hora final en la tierra y el principio del viaje a la eternida. La cornada, «incompatible con la vida», con trayectorias de 30 y 20 centímetros, con rotura de la vena cava y el hígado dividido en dos, era «fatal cualquiera que fuesen los medios utilizados y/o la proximidad del quirófano o la destreza de los cirujanos», aseguraron los doctores.

Días más tardes, a primeros de julio, en México, el joven Ramiro Alejandro Celis «El Niño de Dzununcán», de tan solo 25 años, moría como consecuencia de una cogida sufrida en Dzibikak, un pequeño pueblo de Yucatán.

Aquel «Verano sangriento» relatado por Hemingway se ha hecho realidad esta temporada, con un mes de julio de cornadas que han abrasado la piel. Nadie está a salvo: ni los que se visten de oro ni los que visten de plata. Todos sufren la grandeza y la dureza de este combate de arte que se fragua en las arenas. Así, el subalterno Pablo Saugar «Pirri» ha vivido el percance más bestial en San Fermín: «cornada con disección de uretra y evisceración intestinal, rotura completa de la pared abdominal y múltiples perforaciones intestinales», rezaba el parte firmado por el doctor Ángel Hidalgo. Cosas del destino, sobrevino el 9 de julio, fecha del aniversario del llorado Víctor Barrio.

Parte de guerra en San Fermín

En el parte de guerra pamplonés también cayeron heridos Gonzalo Caballero, con una cornada en el glúteo izquierdo frente a un toro de Escolar, yAndrés Roca Rey, que cambió la puerta grande por la de la enfermería la tarde de su reaparición con los jandillas, pues volvía a los ruedos tras un percance en la Feria de San Juan de Badajoz. El revolucionario peruano, con otras cogidas como la de Andújar, está cobrando muy duro, sin arredrarse un ápice por ello. La pasta de los toreros… Además de la sangre caída, de las carnes rotas, han sufrido tremendas volteretas en los recién concluidos Sanfermines matadores como El Fandi, Antonio Ferrera, Rafaelillo, López Simón, con un varetazo, o Rubén Pinar, al que un miura afeitó literalmente la barba.

La última cornada grave, con un encierro de Mollalta, llegó este sábado en Manzanares (Ciudad Real). Curro Díaz fue operado de una «cornada en región inguinal izquierda, con trayectoria ascendente con dirección a retroperitoneal de 20 centímetros que produce disección de la arteria ilíaca en un trayecto de 12 centímetros». Al artista de Linares le ha tocado vivir de cerca parte de la cara más amarga: además de ser uno de los toreros que compartía cartel con Barrio hace un año la tarde de la tragedia, vio hace una semana en Pamplona la de Pirri, que actuaba a sus órdenes.

El primer percance grave de esta campaña ocurrió en los Carnavales de Ciudad Rodrigo: el novillero sevillano Curro Durán sufrió «una herida por asta de toro en el tercio inferior, cara interna del muslo derecho, de unos diez centímetros de extensión. Dos trayectorias: una ascendente de veinticinco centímetros que ha lesionado el músculo vasto interno, y otra de unos quince centímetros, hacia afuera, que ha alcanzado y contusionado el fémur, y disecado la cápsula anterior de la rodilla pero sin abrirla».

Heridos en Las Ventas

Es abultada la lista de novilleros heridos, varios en Madrid. La Monumental vivió una de las escenas más terribles que se recuerdan el 2 de abril con el tercer novillo de La Quinta, que cogió al debutante Daniel García Navarrete(Vilches, 1994) «como para matarlo», expresión que se repetía en los tendidos horrorizados. Fue operado en la enfermería de la plaza de «dos cornadas, una en la región cervical derecha, con dos trayectorias, una hacia arriba de 15 centímetros que bordea la glándula parótida, alcanzando ángulo de la mandíbula, y otra de 10 centímetros que alcanza suelo de la boca y base de la lengua. Otra cornada en el tercio distal del muslo derecho con trayectoria hacia atrás, que rodea la cara interna del fémur, alcanzando región poplítea y que contusiona el paquete vásculo nervioso y el nervio ciático, produciendo destrozos en el músculo vasto interno. fractura en el tercio medio de la clavícula derecha. Erosiones y contusiones múltiples. Pronóstico grave».

El 2 de julio se rodó otro dramático filme en Las Ventas: Juan Miguel y Andy Younes cayeron heridos en la primera parte de la seria novillada de María Cascón.

Figuras y modestos han sufrido percances este año en la capital del toreo. Así, en San Isidro, en tarde de no hay billetes el 24 de mayo, Alejandro Talavante sufrió «una cornada en el tercio inferior de la cara interna del muslo derecho, con una trayectoria hacia arriba y hacia dentro de 20 centímetros, que produce amplio despegamiento de tejido celular subcutáneo sin afectación de plano muscular, de pronóstico reservado».

Cinco lunas antes, en la Corrida de la Prensa, con toros de Puerto de San Lorenzo, Javier Jiménez fue intervenido de «una cornada grave en el muslo derecho con dos trayectorias, una de 20 centímetros, con destrozos en los músculos aductores y que alcanza el pubis, y otra de 15, con destrozos en el vasto interno». En junio, con la corrida de Rehuelga, Alberto Aguilar sufrió una cornada interna en el muslo derecho.

También ha sido castigado por los toros este añoJuan José Padilla, herido en Fallas con los fuenteymbros, con «una cornada en la cara anterior externa del muslo derecho con dos trayectorias: una transversa de unos 15 centímetros que perfora y sale por cara externa del muslo y otra ascendente de unos 20 centímetros que discurre entre músculos sartorio y recto anterior, lesionando fibras longitudinales del sartorio dejando íntegra la fascia lata. Otra cornada en el tórax izquierdo que diseca el pectoral mayor sin lesionarlo, de unos 15 centímetros de longitud que llegó hasta región axilar. Pronóstico grave».

Tantos y tantos heridos… Plazas de muy dispar categoría, lo que demuestra que no hay enemigo pequeño ni escenario en el que no se esté en peligro en una alargada lista de capitanes, generales y soldados caídos. No, no es la guerra de cañones y trincheras. Es la Fiesta de la tragedia y la gloria en una durísima temporada, de heroica sangre vertida en los ruedos, de fortaleza física y moral para sobreponerse en regresos exprés y de tiempos para la eternidad. Respeto para los toreros.

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