La sequía dispara la demanda de pozos

La sequía y el incremento de explotaciones de cultivos con goteo se dan la mano para que las empresas de sondeo estén viviendo un año especialmente ajetreado. Se demandan sus servicios y los últimos en sumarse a ese reclamo son los ganaderos, que han visto cómo sus charcas o abrevaderos se han quedado completamente secos. Esta realidad se topa en veintinueve municipios de Extremadura con la imposibilidad de tener permisos por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) para poder tomar aguas subterráneas. Esa prohibición afecta fundamentalmente a vecinos de la comarca de Tierra de Barros y su entorno.

«La gente te llama y no te pregunta por el precio. Lo que te pregunta es la disponibilidad que tienes para que vayas a hacer un pozo», relata María García, de Pozos y Sondeos Extremeños. Radicada en Villafranca de los Barros, la empresa que fundó su padre ha visto cómo la cartera de clientes se ha incrementado en los últimos meses.

«Por nuestra experiencia nos conoce ya mucha gente pero ahora notamos fundamentalmente la llegada de nuevos clientes relacionados con la ganadería. Estamos trabajando en muchos sitios con ganaderos que antes no se habían planteado abrir un pozo porque tenían agua suficiente con las charcas. La necesidad les ha obligado a buscarse alternativas para dar de beber a sus animales», concreta.

La Junta de Extremadura va a dar indirectamente un empuje a las empresas de sondeo porque ofertará ayudas que sufragarán entre el 40 y el 70% de lo que cueste realizar un pozo, una charca o un bebedero para el ganado, dando prioridad a los jóvenes que se incorporen a la actividad agraria y vivan en zonas desfavorecidas. Este cambio normativo, dentro de los planes de mejora, lo ha adoptado el Ejecutivo de Fernández Vara para auxiliar a los ganaderos ante la falta de precipitaciones que ha vivido el campo extremeño en este año.

Sin permisos en 1.727 km2

Al hecho puntual de la sequía se le añade otro hecho, consolidado desde hace unos años, para explicar la pujanza de las empresas de sondeo. La superficie de cultivos con goteo, las producciones que se olvidan del sistema tradicional de secano, siguen aumentando. El olivar en intensivo o superintensivo, el viñedo en espaldera y los frutales de regadío son una realidad creciente en el campo regional. Eso ocurre a pesar de que en una zona muy significativa de la región se cuenta con un obstáculo muy importante:_la Confederación Hidrográfica del Guadiana mantiene la prohibición de otorgar nuevos derechos al uso del agua con destino a regadío en la comarca de Tierra de Barros y su área próxima.

El organismo hídrico suspendió en septiembre de 2015 la concesión de derechos para poder tomar aguas subterráneas de una parte apreciable de parcelas de la provincia de Badajoz. Una decisión que sigue en pie dos años más tarde. Por este motivo, no autoriza nuevas captaciones para agricultores, particulares o empresas en 1.727,39 kilómetros cuadrados repartidos en 29 municipios. Entre ellos figura una parte apreciable de los términos de Badajoz y Mérida, además de casi todas las hectáreas pertenecientes a las localidades que componen Tierra de Barros.

«La masa de agua subterránea de Tierra de Barros está declarada en riesgo de no alcanzar el buen estado cuantitativo», recordó ayer la CHG. De un lado, hay poca agua y, de otra parte, se ha verificado en el subsuelo la existencia de «elevados contenidos en nitratos que superan los límites de referencia establecidos».

Además, la CHG controla que los ciudadanos que cuentan con permisos para extraer agua en esa zona se ajustan a lo consignado en su autorización. El control se realiza a través de contadores en las parcelas, contadores que ha exigido instalar el organismo hidrológico.

HOY ha pedido igualmente información a la Confederación Hidrográfica del Tajo sobre las limitaciones existentes en territorio cacereño, pero no ha recibido respuesta.

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