La sequía pone en entredicho la gestión del agua en España

A tenor de los datos que se manejan, nadie podría afirmar a estas alturas del año que la sequía que desde hace meses afecta a casi todo el país, especialmente a las regiones del noroeste de España, no es severa.

El último parte del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente refleja que ni las lluvias de las últimas semanas, ni los cortes de suministro para el regadío que se han llevado a cabo en algunos lugares son suficientes para sobrellevar la situación. La reserva hidráulica ha vuelto a disminuir al 41,2% de su capacidad esta semana, dejando en una situación crítica a cuencas como las del Júcar y el Segura. De los 30.990 hectómetros cúbicos de agua que los embalses solían acumular de media en esta época durante la pasada década, apenas se alcanzan hoy los 23.000 y el último mapa de seguimiento del Observatorio Nacional de la Sequía, correspondiente al mes de junio, refleja una geografía cubierta de zonas en emergencia y alerta hídrica.

Aunque las lluvias son en gran parte responsables de esta situación –según la Agencia Estatal de Meteorología este año ha llovido un 13% por debajo de la media histórica- una observación detallada de los datos deja escenas curiosas. Por ejemplo, en las cuencas del Segura y el Júcar, las dos más perjudicadas y donde los embalses apenas alcanzan el 16,4% y el 27,1% de su capacidad, la situación de las precipitaciones durante este año ha sido, paradójicamente, de superávit.

Aemet, en respuesta a este periódico, atribuye la situación a “una escasez arrastrada de años anteriores”, pero muchos colectivos ecologistas y por la defensa del agua ven claro el problema de gestión. En la cuenca del Segura, el 80% del agua embalsada se destina al regadío.

Mapa de seguimiento de la sequía. MAPAMA

Mapa de seguimiento de la sequía. MAPAMA

“En el Segura no hay una sequía meteorológica, sino que se ha creado de manera insostenible. Hay un exceso de demanda del agua disponible que está presionando los ecosistemas. Lo que hay es un problema de gestión”, señala Julia Martínez, directora técnica de la Fundación Nueva Cultura del Agua.

“Los planes hidrológicos deberían estimar los recursos previsibles y su evolución en el tiempo. En base a estos cálculos, habría que adaptar las demandas, previendo que el uso de los recursos en periodos de pluviometría media o alta deje margen para asegurar reservas suficientes en periodos de sequía”, señala por su parte un comunicado conjunto de Ecologistas en Acción, AEMS-Ríos con Vida, la Asociación de Naturalistas del Sureste y la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.

“Integrar las sequías”

Pese a la gravedad, la sequía de este año no es una situación novedosa, ni siquiera infrecuente. Desde 1992, la reserva hidráulica en esta semana de septiembre ha estado por debajo del 41,2% hasta en seis ocasiones. Es más, Aemet asegura que desde 1981 hasta la fecha, España ha vivido 12 periodos de sequía de un total de 227 meses. Es decir, que durante los últimos 37 años, nuestro país ha estado en situación de sequía el 54% del tiempo.

“Las sequías son un componente normal de climas mediterráneos y no cabe gestionarlas como algo excepcional y que no está previsto”, señala Martínez. “Deberíamos integrarlas dentro de la planificación hidrológica, pero se siguen gestionando a golpe de decreto, lo que permite mercantilizar todavía más el agua, tolerando situaciones que no serían posibles en situaciones normales y aumentando la compraventa de derechos del agua”, añade.

Su reivindicación cobra todavía mayor sentido en un escenario de cambio climático, donde se prevé que las sequías sean más frecuentes y prolongadas.

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