La soledad de los padres adoptivos

La asociación Amalgama7, dedicada a la atención terapéutica y educativa para jóvenes y sus familias, denuncia “la opacidad” en  la información que reciben en España los padres adoptivos sobre sus futuros hijos. Este hecho contrasta con las exigencias que deben cumplir los progenitores. Jordi Royo, director clínico de la entidad, asegura que mientras a estas familias “les hacen vivir un calvario” de preguntas y requisitos para obtener el certificado de idoneidad, documento necesario para comenzar los trámites, reciben en cambio “poca información” sobre los antecedentes de los menores.

Royo insiste en que los nuevos padres deberían poder acceder con antelación a la asignación del niño a datos médicos relevantes como el alcoholismo fetal o las enfermedades mentales de su familia biológica. “Muchos de estos chicos evolucionan en la adolescencia a trastornos de conducta y las familias no saben cómo afrontar las nuevas situaciones porque desconocen datos relevantes sobre el niño”, asegura Royo.

Diagnósticos

Esta información se desprende de una encuesta realizada por Amalgama7 sobre 1.281 pacientes, de los que el 13,2% son adoptados. Este sondeo, cuyos datos preliminares se han presentado este martes en Barcelona, se difundirán este jueves en la ponencia ‘L’adopció: factor de protecció o factor de risc? ‘ dentro de una jornada que se celebrará en Cosmocaixa y en la que participarán 350 expertos. La encuesta se ha llevado a cabo para analizar una problemática de este colectivo que se intuía, pero estaba poco estudiada.

Este estudio, uno de los pocos que existen sobre el colectivo, revela que los chavales adoptados “presentan mayoritariamente un diagnóstico psicopatológico de más gravedad. Tienen un indicador de riesgo de violencia filioparental más elevado, más promiscuidad sin prevención, alteraciones en el control de los impulsos y déficit intelectual”. Muchas veces estos trastornos de conducta se valoran como un problema moral o educativo, no como un trastorno clínico, que es como debería abordarse. Royo rechaza cualquier intento de estigmatizar a estos menores: “Todos los niños han de poder ser adoptados. Lo que hay que hacer es orientar a los padres y darles más recursos e información”.

Una de las quejas que expresan de forma más insistente los nuevos progenitores es “lo solos y desorientados que están cuando los chavales entran en la adolescencia”, señalan los expertos de Amalgama7. Una de las principales carencias es la falta de un servicio de información para poder recurrir en caso de necesidad.  “Hay un solo servicio de posadopción que dura los primeros tres meses de la estancia del niño para saber cómo se ha adaptado al nuevo hogar, pero después nada”, critica el director clínico de la asociación.

Crisis de origen

Los pacientes adoptados que llegan a la entidad arrastran más años de conflictos y han realizado muchos más tratamientos que el resto de adolescentes. Los menores adoptados llegan a Amalgama7 derivados de los centros de salud, y los otros de la escuela.

Royo explica que estos chavales tienen características propias como la crisis de origen, el cambio de nombre… que muchas veces les genera “un malestar psíquico”. Este experto considera que hay que evitar a toda costa que los niños tengan esta desazón y explica el caso de un chico que en la adolescencia rompió los lazos afectivos con sus padres adoptivos. El origen fue el acaso escolar que sufrió porque, debido a sus rasgos físicos y a que sus compañeros se enteraron de que era adoptado, le decían que era un simpapeles. “Este hecho le provocó una rabia inmensa hacia sus padres ya que no entendía por qué lo habían traído aquí para que lo maltrataran en el colegio”, relata Royo, que reclama que haya un abordaje del ‘bullying’ específico para niños adoptados.

Los expertos consideran que este “malestar psíquico” surge también por el tema del nombre: si se les cambia o no o si se une al de origen otro nuevo, lo que al final a algunos les genera dudas sobre quiénes son realmente. Lo mismo sucede con el país de origen. Hay unos que se sienten del lugar donde viven, pero otros del que proceden. Actualmente existe la moda de que el niño conozca su origen, pero se pregunta Royo: “¿Es necesario en todos casos y beneficioso?, ¿cómo debe hacerse?”. Y añade: ¿Un niño africano debe conocer la pobreza del país mientras se encuentra alojado en un hotel de lujo?

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