Inicio Actualidad La travesía de Elcano desde dentro: Samuel, nuestro particular “Aquaman”

La travesía de Elcano desde dentro: Samuel, nuestro particular “Aquaman”

Hoy estamos de celebración, y queremos agradecerle el acompañarnos en esta aventura que dura ya un mes, y de la que nos cuentan que cada vez son más los lectores, y eso es gracias a usted, por compartir estos artículos a amigos y familiares, le repetimos GRACIAS y esperamos seguir cumpliendo juntos muchos meses más. Y es así que llegamos a nuestra cuarta semana sin que paren de suceder cosas nuevas. Nunca una semana había dado para tanto.

Semana cargada de nuevas experiencias que han ido cambiando una rutina que ya de por sí no deja hueco a la monotonía. Seguimos navegando en este largo trayecto con la proa puesta al continente americano. Aunque el viento ha amainado en los últimos días, en las próximas horas completaremos el que será el séptimo cruce del océano exclusivamente a vela, y el sexto hacia poniente, en más de noventa años. Pero eso se lo contaremos la semana que viene. A su vez, la temperatura ha ido aumentando al estar arribando a tierras caribeñas, lo que nos ha llevado a cambiar nuestra uniformidad a la de “climas tropicales”. Le adjuntamos una fotografía, para que, además de observar esta nueva uniformidad, pueda al fin poner cara a quienes estamos detrás de estas líneas.

En el aspecto académico, hemos realizado los primeros exámenes, tanto de nuestras asignaturas militares, como de la propia del grado en ingeniería, lo que suma a nuestra agenda la necesidad de aumentar las horas de estudio y reducir las de descanso. Como hecho característico, que ha generado bastante expectación entre nosotros los guardiamarinas y en el resto de la dotación, hemos podido disfrutar la primera edición del “Telecano”. Como ya le comentábamos, nos dividimos en vigilancias para montar nuestras guardias, y esta semana ha sido la 1ª vigilancia la artífice de este tradicional divertimento. Este hito consiste en realizar un cortometraje que suma, tanto noticias de actualidad, como parodias e imitaciones a distintos miembros de la dotación de este buque, desde oficiales hasta marineros, donde prima el humor y el buen gusto. A decir verdad, hemos disfrutado mucho con él, y es, a nuestro juicio, una manera muy buena de hacer reír un rato a toda la dotación, recreando cómicamente anécdotas y situaciones del día a día. Se televisó el pasado viernes en el canal interno del buque, pudiéndose ver en todas las cámaras (oficiales, suboficiales, cabos 1º, marinería, y por supuesto, guardiamarinas).

Además, esta semana queríamos acercarle a una figura muy característica de la dotación. Desde el primer día, siempre veíamos a una persona merodeando por la cubierta con una uniformidad distinta al resto, que corría como si no hubiera un mañana hacia la Rhib (embarcación semirrígida que llevamos a bordo) cada vez que tocaba ejercicio de hombre al agua. Pues bien, con el tiempo y al ir conociendo más a la dotación, descubrimos al Cabo Samuel Luzardo, uno de los dos NASAR (Nadador de salvamento y rescate) del “Juan Sebastián de Elcano”, quien comparte su responsabilidad con el marinero Gerardo Jaramillo, con el que ya había coincidido en el Centro de Buceo de la Armada, donde fue su instructor. Ambos poseen el título de Buceo Elemental y NASAR, Gerardo obtuvo las titulaciones el pasado 2018, mientras que Samuel en 2012. Respecto a Samuel, éste es su tercer crucero de instrucción a bordo de este bergantín-goleta y queremos contarle un poco sobre su especial función a bordo, y distinto régimen. Aparte de la dificultad que supone adquirir dicho título, se le exige una hora de deporte obligatorio al día, 8 horas de descanso diarias, así como unas exigentes pruebas anuales. Fue entonces cuando entendimos esa distinta uniformidad, es con el único e importante fin de estar presto a ponerse su equipo NASAR y entrar en acción en cuestión de minutos. Siempre que se realizan subidas a los palos para las distintas maniobras, de las que hablábamos la semana pasada, Samuel debe estar junto a la embarcación por si hiciera falta intervenir. Le acompañan en sus ejercicios un sanitario, y un patrón de Rhib.

Samuel nos cuenta que la máxima edad para adquirir esta aptitud es 33 años, pero que no existe edad límite de jubilación, la edad la marca el pasar o no unas exigentes pruebas médicas y físicas cada cierto tiempo.

Su afabilidad y cercanía han generado la curiosidad de todos nosotros por conocer más sobre el mundo del Buceo de la Armada y de la aptitud de NASAR, de la que nunca se cansa de hablarnos, aunque tenga que repetir lo mismo a los 70 Guardiamarinas. Con él hemos creado un estrecho vínculo profesional, ya que nos trasmite, además de la tranquilidad de ver que siempre está alerta, un enorme amor por su trabajo, que nos contagia esa motivación por disfrutar de nuestra profesión.

Nos encontramos a un día del previsto fondeo en las inmediaciones isla de St. Thomas, parte del archipiélago de Las Islas Vírgenes, y a solo cinco de entrar en el ansiado Puerto Rico, tras 29 días de navegación. Para nosotros llegar al viejo San Juan es muy especial y emotivo. Llevamos varios días ensayando la canción de “Mi viejo San Juan” para cantarla mientras atracamos en su puerto. Estamos deseosos de contarle todo lo que vivamos allí, sabemos de antemano las ganas que tienen los boricuas o puertorriqueños, de recibirnos, debido al gran sentimiento que tienen a su “Patria Vieja”, España.

Aquí se lo contaremos en una semana, pero mientras este bergantín-goleta no duerme, y eso hace que todavía nos queden muchas millas que contar…