La triste historia de la hija secreta de Lluís Companys

Esta historia es el reflejo de una época, de un tiempo convulso y muy distinto en el que la gente prefería callar, guardar los secretos con llave, lavar los trapos sucios en casa. Montserrat Capdevila, que ahora tiene 86 años, ha vivido toda su vida con dudas.

Pensaba que su familia era extraña, incluso más rara de lo normal. No se sentía querida y pensaba que le escondían cosas, detalles vitales sobre su pasado. Y el tiempo le ha dado la razón. A su alrededor se había tejido un gran secreto que acaba de ser desvelado: Montserrat es hija de Lluís Companys.

Companys estaba casado con Mercè Micó cuando tuvo su relación con María Antonia Bernardó

“Mi madre siempre dijo que algo pasaba, que había cosas de su infancia que no estaban claras, que no rimaban. Ella pensaba que no formaba parte de su familia”, explica Lidia Jiménez, hija de Montserrat Capdevila, a La Vanguardia. “Resulta que la tieta nos quería más que mi propia abuela”, afirma.

Ahora todo encaja. María Antonia Bernardó, la mujer que mantuvo una relación extramatrimonial con Companys, se hizo pasar durante toda su vida por la tía de Montserrat. “Esto era un secreto y todo el mundo callaba”, explica Jiménez.

Resulta que la tieta nos quería más que mi propia abuela”

Lídia Jiménez

Hija de Montserrat Capdevila

“En 2013, mi madre enfermó –tuvo dos ictus- y yo, aburrida, fui a casa a buscar alguna cosa para poder leer por las noches en el hospital. Había una caja vieja que me había dejado en herencia la que resultó ser mi abuela, la abrí, empecé a leer las libretas y allí apareció todo. Fue un choque tan grande que no podía ni dormir”, rememora.

En el interior había unas cartas firmadas por Lluís Companys y el diario personal de María Antonia. Entre sus páginas se explicaba la relación entre ambos y aparecía también que el político catalán “quería mucho a Montserrat” y había dado alrededor de 100.000 pesetas para que a su hija no le faltara de nada. “Y le faltó de todo”, lamenta Lidia Jiménez.

Companys, hablando desde el balcón del Palau de la Generalitat Companys, hablando desde el balcón del Palau de la Generalitat (Fons Brangulí)

A principios de los años 30, Companys aún estaba casado con Mercè Micó, de la que se separó en 1936 para contraer matrimonio con Carme Ballester. Así que María Antonia Bernardó no podía hacerse cargo del bebé sin que se formularan preguntas de difícil respuesta. Por eso la familia se las ideó para hacer pasar a Montserrat por hija de una de sus tías.

Lluís Companys no se olvidó de su hija. “Mi madre recuerda que (cuando era muy pequeña) iba a visitarla un hombre con los zapatos blancos y negros y que se escondía para verla”, apunta.

Mi madre recuerda que iba a visitarla un hombre con los zapatos blancos y negros y que se escondía para verla”

Lidia Jiménez

Si el secreto se mantuvo durante tanto tiempo fue, además, por el enfado de Lidia Jiménez con la que resultó ser su verdadera abuela. “Cuando ella murió y se repartió la herencia, mi madre y yo solo nos llevamos esa caja. Le cogí manía. Mi padre, en cambio, la cogió y la metió en el coche mientras yo lloraba porque no la quería. Íbamos de un lado para otro y la caja siempre venía con nosotros. Pero nunca la abrimos porque yo estaba enfadada, no me traía buenos recuerdos”, recuerda.

“Ahora –dice Lidia Jiménez- entiendo muchas cosas. Para mí era un puzzle que no encajaba y cuando abrí la caja todo empezó a coincidir. Sabíamos que algo pasaba, pero nunca pensé que la cosa fuera tan grande”.

Para mí era un puzzle que no encajaba y cuando abrí la caja todo empezó a coincidir”

Lidia Jiménez

La hija de Montserrat Capdevila cree que su propio padre sabía la verdad. “Él siempre lo tapaba todo, pero también hay que tener en cuenta que ahora se puede hablar de todo, pero antes no. Creo que mi padre pasó mucho miedo”, le disculpa.

Las descendientes de Companys han hecho analizar las cartas que el president de la Generalitat le escribió a María Antonia Bernardó y han certificado todo el material ante notario. Sus abogados están preparando el caso (incluso se plantea pedir la exhumación del cuerpo de Companys, que murió fusilado en 1940 por las tropas franquistas) y el escritor Julián Fernández Cruz está preparando el libro La hija secreta de Lluís Companys, que está previsto que vea la luz en julio.

Los abogados se plantean incluso pedir la exhumación del presidente de la Generalitat

“Si la gente piensa que queremos dinero, se equivoca. Lo único que pedimos es el reconocimiento. Porque toda esta historia ha sido un gran engaño”, se defiende Lidia Jiménez. “Yo hubiera preferido que a mi madre no le hubieran dado los ictus y que la caja se hubiera quedado cerrada allí donde estaba y no descubrir todo esto”, añade.

“(Cuando se habla de este tema), mi madre llora y está sensible. Pero yo siempre le digo ‘mira mama, no todo el mundo puede decir que tiene dos padres y dos madres’. Lo que se quiso tapar, no se puede tapar”, explica. En el fondo, se han quitado un peso de encima. Ahora Montserrat Capdevila está tranquila. Por fin sabe quién es en realidad.

Yo siempre le digo ‘mira mama, no todo el mundo puede decir que tiene dos padres y dos madres’”

Lidia Jiménez
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