«La última aventura del Gandul»: Dejarlo todo y lanzarse a la mar

Tomás Cimadevilla retrata en un documental la vida de aquellos que deciden vivir en medio del océano a través de su propia experiencia en el catamarán Gandul, que naufragó el 8 de mayo de 2015

En noviembre de 2014, el productor de cine Tomás Cimadevilla se subió a bordo de un catamarán con el objetivo de cruzar el Atlántico. En eso del mar era un completo neófito. Quizá por ello le impresionó tanto la vida de esas personas que lo dejan todo para lanzarse al océano. Sus amigos Antonio y Gonzalo Cordero, que le acompañaron en la travesía (y en la mayoría de sus aventuras hasta la fecha), le convencieron para que grabase la experiencia. Hoy, más de dos años después, presenta en Madrid «La última aventura del Gandul», un documental que se adentra no solo en el viaje emprendido, sino también en el apasionante mundo de la navegación.

La Última Aventura del Gandul TEASER from La Casa Roja Producciones on Vimeo.

«Entrevistamos a navegantes y escritores para ofrecer un mosaico de impresiones del mundo del mar, pero relacionado con el viaje que habíamos hecho», explica Cimadevilla, que ha dirigido el proyecto. «Queríamos ofrecer el punto de vista de la gente apasionada por el mar, que lo deja todo por vivir su sueño, por una vida diferente rodeada de naturaleza», continúa. Entre esas personas se sitúa Gustavo Díaz, capitán del Gandul, la nave en la que viajó Cimadevilla y que guía el relato. «Él encarna perfectamente la filosofía que retratamos en esta historia».

El de Cimadevilla fue un viaje tranquilo. Partió de Las Palmas de Gran Canaria y desembarcó en Cabo Verde cinco semanas después. La travesía lo llevó inevitablemente a la reflexión, a poner en orden sus ideas. «Son días y días a bordo. Sientes una inmensa soledad en medio de la nada. Eso te hace replantearte muchas cosas», describe.

Cartel de «La última aventura del Gandul»Cartel de «La última aventura del Gandul»– ABC

La suerte del Gandul cambió después de abandonar la embarcación. Ocurrió en mayo de 2015. A 400 millas de las Islas Azores se formó una tormenta que levantó olas de 10 metros y vientos de 120 nudos, algo que el catamarán no pudo soportar. «Se les rompió el timón. Estuvieron un día intentando arreglarlo y tuvieron que pedir el rescate. Pero fue muy complicado. En esas circunstancias salvas la vida pero no el barco», describe el director, que ha podido retratar ese naufragio gracias a las imágenes que grabó el carguero turco que auxilió a la tripulación. La afirmación es inevitable: «Al mar hay que tenerle mucho respeto».

A lo largo de los diferentes testimonios que componen el documental se puede encontrar un patrón común, un sentir que une a esas personas. «En el fondo buscan la libertad absoluta. Tienen una necesidad imperiosa por viajar y conocer el mundo», apunta Cimadevilla. Entre ellos, el director recuerda la historia de Julio Villar, un alpinista que tras sufrir un grave accidente en el Mont Blanc decidió lanzarse a la mar sin conocimiento alguno de náutica. «Se convirtió en el primer español en circunnavegar el globo en solitario en un pequeño velero».

El propio Cimadevilla es un gran viajero. Ahora está editando otro largometraje documental sobre una trayecto que realizó por el noroeste de la India, «algo completamente distinto a este proyecto» pero que comparte la misma la esencia, el mismo espíritu: ver mundo, acercarse a lo desconocido. «Viajar es, junto con el cine y la literatura, lo que más me gusta en la vida».

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