La ultraderecha resucita en España contra el ‘procés’, los inmigrantes y las feministas

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 “Si fuésemos alemanes, votaríamos a Alternativa por Alemania; si fuéramos americanos, votaríamos a Trump“. Lo dice Javier Ortega Smith, secretario general de Vox y abogado de la acusación contra los líderes del procés catalán, ante la pregunta de si dirige un partido fascista, ultraderechista, populista o franquista; o las cuatro cosas a un tiempo. Ortega Smith, número dos de Vox, fue militar de operaciones especiales y es el abogado que, en nombre del partido, primero pidió la prisión incondicional para Oriol Junqueras, Carles Puigdemont, Carme Forcadell y otros políticos independentistas catalanes.

Hasta aquel momento, reconoce Ortega, Vox atravesaba una “travesía del desierto” cuajada de fracasos desde las elecciones europeas de 2014. El conflicto catalán, “el golpe de estado” en palabras de Ortega, les ha revivido. De unos 3.500 militantes se ha pasado a 11.043, según sus datos. La mayoría de ellos (3.130 personas) están en Madrid. También crecen en Sevilla, Murcia, Alicante y Valencia. En Catalunya hay 772 afiliados a Vox, 592 de ellos en la provincia de Barcelona. 

Para mostrar ese músculo, Vox ha celebrado un mitin que ha llenado el pabellón de Vistalegre (Madrid). Por primera vez desde su nacimiento, el CIS les da un escaño en el Congreso. Otras encuestas manejadas por el Gobierno y el PSOE recogen que el “espacio Vox”, la ultraderecha, recibiría al menos 500.000 votos en unas elecciones generales y obtendría dos diputados, según ha podido saber EL PERIÓDICO.

Contra la ley de violencia de género

Además del conflicto catalán, Vox atribuye su crecimiento a otros tres factores. El primero, su postura ante la inmigración, especialmente la inmigración musulmana. “Merkel, Soros y otros han hecho políticas suicidas de inmigración. Hemos defendido en solitario la política de fronteras seguras. Los inmigrantes musulmanes son más difíciles de integrar en España y tienen más riesgo de caer en la delincuencia y en el terrorismo“. Los atentados de Barcelona también han ayudado a que ese mensaje cale.

El tercer enemigo son las feministas. Vox defiende derogar la ley contra la violencia machista, rechaza el pacto de Estado para combatir esa lacra y llega a asegurar que “gran parte de las denuncias de violencia de género no tienen fundamento ni base real. Son para conseguir ventajas en los procesos de divorcio”, en palabras de Alicia Rubio, su  vicesecretaria de Movilización. Javier Ortega insiste en esa visión. “La ideología de género es una gran mentira y un  negocio fabuloso para asociaciones feministas radicales. Han cambiado la lucha de clases marxista por la lucha de sexos”.

La cuarta palanca de Vox es la memoria histórica. El partido defiende derogar la ley y dejar el Valle de los Caídos como está, tumba de Franco incluida. Pero no se declaran franquistas. “Aquí no hacemos un examen de pureza, no preguntamos a la gente que viene si le gusta Franco, Felipe II o Isabel la Católica. Todos son personajes de la historia. Tenemos afiliados que estuvieron en las Juventudes Comunistas. Somos un partido democrático”, responde Ortega Smith, en alusión a un fenómeno que sucede también en Francia, donde muchos antiguos votantes comunistas apoyan a Le Pen.

Técnicas de Trump

Vox busca votos entre lo que ellos llaman la “España dormida” o la “España real”. Algunos creen que también entre la España profunda. El partido admite que ha empleado tácticas inspiradas en la campaña de Donald Trump “para captar bolsas de votantes abandonados o traicionados por el PP”. En esa línea, Vox ha dedicado mucho tiempo y ha celebrado encuentros con “cazadores, pescadores, gente del mundo rural, del mundo taurino…”. También mantiene relaciones fluidas con Jusapol, la asociación de policías locales y nacionales que reclama la equiparación salarial al margen de los sindicatos policiales, que la ven con recelo. Jusapol fue quien convocó la manifestación en Barcelona el sábado 29 de septiembre y anuncia nuevas protestas en la capital catalana.

Sobre el futuro, Ortega, el abogado en el proceso del Tribunal Supremo contra el ‘procés’, asegura que rechazará cualquier indulto. “Sería repugnante y terrorífico” y defiende que “tras un proceso y un juicio justo, con garantías, como se está teniendo, deben ser condenados porque han cometido delitos gravísimos. Junqueras, Puigdemont y el resto deberán pasar veinte años o más en la cárcel“.

¿Sois de extrema derecha?, insiste el periodista antes de terminar la entrevista. “Somos de extrema necesidad para España. Nos da igual que nos llameis ultras, fachas, extrema derecha… No nos vais a distraer con etiquetas”, responde Ortega, “nosotros seguimos. Esto acaba de empezar”.