Inicio Actualidad La UPF cierra dos campus “por seguridad” tras el encierro de los...

La UPF cierra dos campus “por seguridad” tras el encierro de los estudiantes

Son las 9:10 de la mañana y los estudiantes del campus de Poblenou de la Universitat Pompeu Fabra leen un Tweet donde la universidad informa sobre la cancelación de las clases, “por seguridad” en sus centros de Ciutadella y Poblenou hasta el día siguiente. Un cierre que ha llegado después de una noche agitada, especialmente en el campus de Ciutadella, donde intervinieron los Mossos, y de que las puertas del centro amanecieran esta mañana bloqueadas con sillas y mesas. La huelga sigue convocada hasta mañana, aunque de momento la universidad ha comunicado que este jueves sí que abrirá sus puertas.

El Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans, convocante de la huelga que reclama la rebaja de las tasas universitarias, critica que ayer a las siete de la tarde se cerrasen las puertas de la universidad, cuando su horario es hasta las diez de la noche. “Muchos de nosotros teníamos cosas dentro y se nos vetó la entrada”, lamentaba un portavoz. Entraron igualmente, para acabar siendo desalojados.

No es la primera vez que nos la juegan. En una de las huelgas del año pasado la pactamos con el rector. Él mismo nos dijo que nos encerrásemos e hiciésemos barricadas y piquetes, para poder suspender las clases aunque fuera por una causa política. Al día siguiente nos empezó a gritar e insultar delante de todos”, asegura un alumno que tampoco h querido desvelar su identidad por miedo.

Desconcierto

Esta mañana las clases debían empezar a las 8:30, y muchos de ellos ya esperaban desde hacía rato.  Estudiantes extranjeros desinformados o algunos grupos que tenían prácticas evaluables. En el campus de Poblenou se han encontrado con militantes del SEPC bloqueando el acceso, con las puertas selladas con sillas, mesas y puertas que impiden el paso. Una pancarta informa de la huelga y los estudiantes del SEPC, en la puerta, explican la situación.

Reclaman la equiparación de precio de grado y máster, así como la aprobación “inmediata” de la rebaja del 30% de las tasas estudiantiles, que se aprobó en 2016. ‘Seguim pagant, seguim lluitant’ es el lema de la vaga que exige que se incluya en los presupuestos del 2019 la rebaja de la tasa.

Muchos de los estudiantes que se han acercado hasta la puerta aseguran haber hecho más de una hora de camino para llegar a clase, porque la universidad “no había comunicado nada”. En esta línea, se encontraban profesores en la puerta a la expectativa de saber qué pasaba y si podrían impartir sus clases.

El sindicato asegura que ellos hicieron la difusión de la convocatoria de la huelga tal y como les correspondía. “Fuimos clase por clase a explicar la situación, y a pedir que los delegados se comunicaran con los profesores, si no lo han hecho no es cosa nuestra”. Por su parte un estudiante que no ha querido revelar su nombre, asegura que la única información que tienen de que este miércoles habría huelga del miércoles no ha sido oficial. “Recibimos mensajes de WhatsApp, Twitter o información pintada en la pared con tiza. Pero nada oficial. La vaga es el 29 oficialmente, hoy no”.

Ivet Zwatrzko, una alumna de comunicación audiovisual explica que tiene el corazón dividido: “Me encuentro en medio, quiero hacer huelga porqué es indignante que mucha gente no se pueda permitir estudiar. Pero por otro lado, no puedo perder un 25% de mi nota”. Esta es la situación de una clase entera de Comunicación Audiovisual que se encuentran desde primera hora de la mañana en la puerta de la facultad y que no tiene más remedio que entrar a clase porque tiene una práctica evaluable.

Prácticamente solo esta clase se ha quedado a las puertas de un campus prácticamente vacío. “Yo he faltado al trabajo para venir hacer mi practica”; “Yo he hecho una hora y media de camino porqué las clases no se habían suspendido”; “A mí me faltan compañeros de la práctica porque hacen huelga”; la clase acaba aplazada.

El militantes del sindicato aseguran que entienden su situación pero que no pueden permitir que la universidad siga costando tanto dinero. “Entiendo que estamos acabando el trimestre y vienen exámenes pero tenemos que luchar”, dicen. 

“Yo sí que vengo a clase porque me lo puedo pagar”, dice un alumno que no comparte la opinión de los demás. Estos le recriminan la excusa “barata y sin solidaridad”.