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La vacunación contra la Covid no será comparable a otras y exigirá una compleja logística

La vacunación contra la Covid-19 no tiene precedentes y exige unos planes y una logística distintos de las inmunizaciones hechas hasta ahora, aseguran expertos consultados. Además, aspectos de vacunas como la que ensayan Pfizer y BioNTech, que debe guardarse congelada y se administra en dos dosis, complican que la vacunación sea tan rápida y universal como esperan muchos.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, anunció que a principios del 2021 se confía empezar a administrar a 10 millones de personas la vacuna de Pfizer. Seguramente será a mayores de 65 años y personal sanitario. El Gobierno español se ha puesto a preparar la vacunación, pero no se sabe todavía cómo será.

Pfizer ha diseñado unas maletas para transportar y guardar su producto, que debe mantenerse a -75ºC

Que la vacuna de Pfizer se deba mantener a -75ºC ha hecho que se cuestione cómo y dónde se podrá administrar, al necesitarse ultracongeladores que solo suelen estar en laboratorios.

Un portavoz de Pfizer explicó que la compañía tiene previsto como “enviará los viales congelados al punto de vacunación en el momento necesario”. Ha creado contenedores, como maletas de menos de 32 kilos, con capacidad para entre 195 y 975 viales y que utilizan hielo seco. La temperatura se mantendrá 10 días. Las maletas se controlarán con GPS y sensores y serán reutilizables. Esto resolvería, según la farmacéutica, el almacenaje en los puntos de dosificación. Con todo, ha indicado que hay diversos ultracongeladores en el mercado.

También ha recordado que sus contratos serán con los gobiernos, así que suministrará las dosis según los lugares de vacunación que le designen. Pfizer cree que la vacunación se podrá hacer en centros de salud, hospitales o farmacias. La compañía defiende su experiencia y que tiene una amplia cadena de suministro.

Pese a la preparación de la industria, Rafael Vilasanjuan, director de Análisis y Desarrollo en ISGlobal, centro de investigación de Barcelona impulsado por La Caixa, y que fue secretario general de Médicos sin Fronteras, opina que la de Pfizer “seguramente no será una vacuna para África, Sudamérica u otras regiones con países en desarrollo”. Explica que la alianza internacional Gavi para llevar vacunas (también la de la Covid) a los países que no pueden pagarlas, descarta invertir en viales que comporten ultrafrío, pues cree que sería difícil distribuirlos en muchas zonas (la del ébola lo requería pero no fue una vacunación mundial). Vilasanjuan recuerda que varias de las vacunas, como las de Pfizer o Moderna, usan además una nueva tecnología que ya hace más difícil producirlas a gran escala.

Al epidemiólogo Pedro Alonso, director del Programa Mundial de Malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que impulsó una vacuna contra esta infección en África, también le preocupa la equidad en la distribución. Pero además advierte que hay que “gestionar bien las expectativas”. Apunta que la rapidez con que se logran fármacos no tiene precedente, pero que hay que conocer todos los datos, su seguridad y eficacia, ver cuánto reduce la replicación viral, en qué población es más eficaz… Y luego, autorizarla y planificar la vacunación empezando por ese colectivo diana. Como es probable que haya varias vacunas, habrá que prever cuál sería más adecuada para cada colectivo, algo que comparte Vilasanjuan.

Alonso cree que para la de la Covid no valen los mecanismos de vacunación vigentes, “no será una vacunación automática”, dice, así que, por todo, ve difícil que se pueda comenzar a inyectar en cuestión de semanas.

Nunca se ha vacunado a tantas personas (usualmente se vacuna a niños y ahora serían primeramente adultos), en plazos tan cortos como se quiere hacer, casi a contrarreloj, para frenar la propagación del virus. Esta tampoco será instantánea, indica Fernando Moraga-Llop, vicepresidente de la Asociación Española de Vacunología. La vacuna en dos dosis, probablemente separadas por tres semanas, añade complicación logística, y retrasa la efectividad de la inmunización a unas cinco semanas después de la primera inyección. Moraga-Llop estima que habría que vacunar al menos al 50% de la población para lograr inmunidad de grupo.

EsadeEcPol, un grupo de estudios dirigido por Toni Roldan, ha realizado una proyección sobre a quién se debería vacunar primero. Dos investigadores de Oxford y la universidad Paris-Dauphine proponen que los países definan zonas rojas y verdes, según haya mucha o poca incidencia del coronavirus. En las rojas proponen vacunar primero al personal sanitario o a los mayores de 65 años, pero en las verdes, a quienes viajen entre zonas distintas y a quienes por su trabajo tengan que interactuar con muchas personas, para evitar los contagios.