Las cuentas que complican la mayoría independentista en la Mesa del Parlament

Las elecciones del 21-D supusieron la renovación de una mayoría independentista en el Parlament. JxCAT, ERC y la CUP sumaron 70 diputados y se aseguraron así el control de la cámara catalana. Sin embargo, la inclusión en las listas de candidatos cuya situación judicial –o bien están encarcelados o bien están bajo un orden de arresto en España– dificulta su presencia física en el hemiciclo y puede poner en peligro una mayoría efectiva en las votaciones. La primera prueba del algodón tendrá lugar el mismo día de constitución del Parlament, el próximo 17 de enero, con la votación de la Mesa.

Ciutadans, el ganador de las elecciones, sabe que estas circunstancias podrían favorecerle y por eso, y así lo ha hecho público, tratará de colocar a su candidato, José María Espejo-Saavedra, en la Presidencia de la cámara, algo que se aventura complicado. Se aprovecharía así de que las cuentas podrían no salirle al bloque independentista si no todos los diputados electos están presentes en el Parlament.

El mínimo

El 66 es el número de diputados que el independentismo necesita que estén presentes en el pleno de constitución del Parlament para asegurarse el control de la Mesa

Un número es clave: el 66. Son los diputados que el independentismo necesita que estén presentes físicamente en el pleno de constitución del Parlament para asegurarse el control de la Mesa. Si bien la mayoría absoluta se sitúa en los 68, incluso los independentistas pueden llegar a prescindir de dos de sus diputados para lograr al menos imponerse por mayoría simple al resto, ya que el bloque constitucionalista (Cs, PSC y PP) suma 57 escaños y, si a este se le suman los 8 diputados de Catalunya en Comú, alcanzan los 65.

Lo que ocurre es que hay hasta ocho diputados cuya situación judicial hace peligrar su presencia en la cámara y, en consecuencia, la efectividad de la mayoría independentista. Se trata de los tres diputados electos encarcelados en Estremera y Soto del Real, el republicano Oriol Junqueras y los miembros de JxCAT, Jordi Sànchez y Joaquim Forn; y de los cinco exconsellers “exiliados” en Bélgica: el expresident Carles Puigdemont, Lluís Puig y Clara Ponsatí (JxCAT), y Antoni Comín y Meritxell Serret (ambos de ERC).

La presencia de los presos, en manos de Llarena

En el caso de los primeros, una de las incógnitas a resolver es si el juez que les mantiene en prisión, Pablo Llarena, podría considerar permisos para que los tres diputados electos hicieran acto de presencia en la cámara catalana para las votaciones. Existe un precedente, de 1987: el preso de ETA y candidato a lehendakari por Herri Batasuna, Juan Carlos Yoldi, tuvo un permiso de la Audiencia de Pamplona para abandonar la prisión y acudir a la sesión de investidura en la que se presentaba como candidato a presidir la lehendekaritza.

Con este precedente, los abogados de los políticos presos defienden que la concesión de los permisos no debería suponer un problema para el juez del Supremo, y más teniendo en cuenta que, en su condición de presos preventivos –es decir, sin que ni siquiera se haya abierto juicio oral contra ellos–, deben poder ejercer sus derechos políticos, de la misma manera que pudieron presentarse en listas electorales. Sin embargo, otros expertos han apuntado que la concesión del permiso es difícil y que solo se da en casos muy especiales, del mismo modo que no se da a presos que alegarían acudir al trabajo. En todo caso, todo dependerá de cómo lo interprete el instructor.

La mayoría, en peligro ahora mismo

Hay hasta ocho diputados cuya situación hace peligrar la mayoría independentista: los cinco en Bruselas y los tres encarcelados. De los ocho, cinco han presentado su credencial, por lo que su posible ausencia condicionaría las votaciones

En el caso de los cinco diputados electos ahora en Bruselas, la situación es ligeramente distinta. Después de que se retirara la euroorden de extradición, Puigdemont y el resto de exconsellers puede moverse libremente por todo el mundo menos por España, donde serían detenidos para responder de los mismos cargos que el resto del Govern cesado. Si eso ocurriera, probablemente serían encarcelados y de nuevo su presencia en las votaciones del Parlament dependería del juez.

Por lo tanto, si estos ocho diputados no renunciaran a su acta y no pudieran acudir al hemiciclo, el independentismo se quedaría con 62 diputados, muy lejos de la mayoría necesaria para votaciones clave como la citada de la Mesa, o la investidura de un presidente de la Generalitat. JxCAT y ERC estudian si sería posible, por ejemplo, delegar el voto. El reglamento del Parlament deja claro que sólo es posible en casos de maternidad y/o paternidad, o de hospitalización grave.

Así las cosas, al independentismo le bastan cuatro de estos ocho diputados para lograr la mayoría simple y asegurarse la mayoría en la Mesa. Llegados a este punto, parece lógico que algunos de estos ocho diputados electos renuncien a su acta, dejen que corre la lista y que candidatos sin problemas de asistencia al pleno tomen el relevo. Recientemente, Demòcrates, el partido que concurrió el 21-D con ERC, reclamó a los consellers que renunciaran a sus actas de diputado para facilitar las cosas.

La presidencia para Cs, posibilidad remota

Ahora bien, la posibilidad de que Cs obtenga la presidencia del Parlament no deja de ser muy remota. No solo porque necesita esta extraordinaria ausencia de diputados independentistas, sino porque además requiere de un apoyo a su candidato Espejo-Saavedra por parte de Catalunya en Comú que parece que no tiene. Aunque el candidato naranja ya cuenta con los votos de PSC y PP -así lo han anunciado ambos partidos–, estos solo suman 57, y sin el apoyo de los comunes, resulta imposible, por mera aritmética parlamentaria, superar al independentismo.

Cabe recordar que la Mesa se escoge en tres bloques. Mediante voto con papeletas en urna, primero se elige al presidente o presidenta; después a los dos vicepresidentes, y finalmente, a los cuatro secretarios. Para la presidencia, cada diputado debe escribir un solo nombre en la papeleta y se elige el que obtiene la mayoría absoluta. Si no es así, se repite la votación solo con los dos principales candidatos, y se acaba por elegir el que más votos obtiene.

Sin acuerdo

Que Cs presida la cámara parece imposible: no solo necesita las ausencias de los diputados de JxCAT y ERC, sino un apoyo de CatComú que no tiene

Pero el reglamento también añade que si ambos candidatos empatan tras cuatro votaciones, el elegido automáticamente es el candidato del grupo parlamentario con más diputados. Por ejemplo, si el candidato independentista y Espejo-Saavedra lograran 65 votos cada uno por cuatro veces, el aspirante ciutadà se llevaría el gato al agua.

A eso se agarran las posibilidades de Cs, y más después de que cinco de los ocho diputados que tienen dificultades para asistir a los plenos hayan ya presentado sus credenciales como diputados (Puigdemont, Junqueras, Forn, Sànchez y Comin). Su posible ausencia, si no renuncian antes a sus actas, deja en 65 el número de diputados independentistas con capacidad para estar físicamente al Parlament. Y eso a falta de ver qué harán los ex consellers Ponsatí, Puig y Serret. Aunque todavía no han presentado su credencial, sus respectivos partidos no descartan que lo hagan en los próximos días, por lo que todavía quedaría más mermada la mayoría independentista.

Sin embargo, en el caso de la Presidencia del Parlament la cosa parece clara: el portazo de los comunes a los naranjas tras la reunión que ambos grupos mantuvieron ayer martes aleja a Saavedra del cargo. El propio partido de Arrimadas ya lo ha asumido.

Negociaciones de última hora pueden modificar las mayorías

Respecto a los dos vicepresidentes, cada diputado escribe un nombre y se eligen a los dos más votados. Y en una tercera votación en bloque, se eligen a los cuatro secretarios del mismo modo. También para estas votaciones el independentismo, debería tener asegurada la mayoría simple y evitar así ningún susto de última hora.

La actual aritmética sugiere que corresponden 2 miembros de la Mesa para Ciutadans, 2 para JxCAT, 2 más para ERC, y uno para el PSC, una correlación de fuerzas que da la mayoría a los independentistas en el máximo órgano de la cámara. Sin embargo, las votaciones siempre dependen de las negociaciones entre grupos, que canjean los puestos a cambio de posibles pactos de futuro o por mera cortesía parlamentaria.

Negociaciones

La actual aritmética sugiere que corresponden 2 miembros de la Mesa para Cs, 2 para JxCAT, 2 más para ERC, y uno para el PSC. Sin embargo, la negociación entre comunes e independentistas puede dar un puesto a los primeros

Eso mismo podría suceder en el caso de los comunes. A pesar de contar con solo 8 diputados, Catalunya en Comú aspira a colocar a un miembro en la Mesa, que volvería a ser Joan Josep Nuet (ya lo fue en la anterior legislatura como diputado de Sí que es Pot). El grupo que encabeza Xavier Domènech estaría negociando con los grupos independentistas su presencia en la Mesa, un puesto que, en función de los pactos, podría ser en detrimento de un miembro independentista. Si así fuera, paradójicamente podría suponer la pérdida de la mayoría en la Mesa por parte del bloque favorable a la secesión.

De nuevo, dicha posibilidad estará sujeta a que todos los independentistas electos puedan estar físicamente en la cámara. Y eso es algo que, en parte, depende de un juez y, en parte, de sus propias renuncias.

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