Las doce horas de Galicia a merced del fuego

Galicia estuvo medio día a merced del fuego forestal, entre la tarde del domingo y la mañana del lunes. Lo reconoció ayer en Santiago el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, quien durante una comparecencia con la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, afirmó: “Hemos perdido el control durante doce horas”. Se trató del primer balance, de carácter cualitativo, de la muy virulenta crisis que sufrió Galicia y que ayer, gracias a la lluvia, empezaba a acabar en la mayor parte del territorio, salvo en zonas de alta montaña y alguna concreta de la costa, aún con 16 focos activos al fin de la tarde.

La Xunta todavía no proporciona cifras. Sólo aclara que ardió una superficie superior a la del conjunto del año, lo que de acuerdo con la escasa y fragmentaria información que ofrecía la Consejería de Medio Rural y otras fuentes del Gobierno gallego daría un total de más de 20.000 hectáreas ardidas, probablemente rondando las 30.000, un tercio de las calcinadas en la última gran crisis, la de 2006, que duró más de una semana. En Portugal la prensa habla de más 50.000 hectáreas, a partir de los datos recogidos por los satélites europeos.

La Guardia Civil investiga un posible artefacto explosivo con globos y una bengala

En su comparecencia de ayer por la tarde en el Parlamento gallego la consejera de Medio Rural, Ángeles Vázquez, insistió en la tesis de Feijóo de que Galicia sufrió una actividad incendiaria “terrorista” y “homicida”. Prácticamente en simultáneo, la Guardia Civil difundía el primer indicio de la posible intervención de una trama organizada a la que el presidente de la Xunta culpó desde el primer momento de la oleada de fuego. Se trata de un posible artefacto incendiario compuesto por seis globos aerostáticos y una bengala que un vecino encontró en unos viñedos de Salceda de Caselas, en la zona fronteriza con Portugal, pero muy lejos del área concreta de los incendios. Según Europa Press el instituto armado está indagando su posible relación con las llamas.

La consejera Ángeles Vázquez aseguró que Galicia vivió “un ataque incendiario sin precedentes” con unos “condicionantes excepcionales”, por la combinación entre el anormal calor de octubre, la intensidad del viento y la persistencia de la sequía. Señaló que se registraron 273 incendios entre el viernes y el lunes, de los que 96 se produjeron entre las ocho de la tarde del domingo y la medianoche, lo que le llevó a proclamar, como ya hizo el lunes en su visita a Galicia Mariano Rajoy, que fueron provocados. El presidente del Gobierno se refería en concreto a lo sucedido en la comarca de Vigo. En esta ciudad, en la que entraron las llamas por varios puntos el domingo por la noche, los mandos policiales han expresado en los últimos días públicamente su convicción de que se produjo la intervención de un grupo organizado, toda vez que el fuego se localizó en lugares del centro urbano, alejados de las masas forestales del contorno. La Policía Nacional de Vigo está investigando varias pistas, pero de momento no hay detenciones.

Las llamas quedaron fuera de control en la noche del domingo al lunes, admite Feijóo

En el debate parlamentario la líder del BNG, Ana Pontón, señaló que si existe la trama terrorista de la que habla Feijóo ello supondría que la fiscalía y los informes de los últimos años estaban equivocados. “Si hay esa banda, supongo que será rápidamente desarticulada”, afirmó. El portavoz de En Marea, Luís Villares, dijo que la del domingo “fue la peor noche de la historia de Galicia” y sostuvo que en ella el presidente de la Xunta no estuvo a la altura, mientras que el diputado socialista José Antonio Quiroga reclamó un cambio de modelo forestal. Fue una sesión muy bronca, en la que el parlamentario popular José Balseiros insinuó que la oposición desearía la catástrofe.

Tras la visita de Rajoy del lunes, ayer estuvieron en Galicia los líderes de PSOE y Podemos. Pedro Sánchez anunció que pedirá mañana a Jean-Claude Juncker la activación del fondo europeo de solidaridad, para afrontar las emergencias en Asturias, Castilla y León y Galicia. Por su parte, Pablo Iglesias reclamó una mayor prioridad presupuestaria y de medios para las políticas de prevención de los fuegos.

Pero mientras va llegando el momento del balance en algunas de las zonas más afectadas, como Vigo, As Neves y Caraballeda de Avia, donde ayer ya no había ningún incendio fuera de control, en otras áreas de Galicia, sobre todo de alta montaña, la crisis todavía no terminó, debido a las dificultades orográficas para el trabajo de los equipos de extinción y también porque la lluvia no llegó o no lo hizo con la suficiente intensidad. Es el caso de Cervantes, un ayuntamiento de la lucense sierra de Os Ancares, de muy elevado valor medio ambiental, donde ayer seguían dos fuegos activos.

La geografía de los restos de la catástrofe mantenía algunos de los principales trazos que tuvo en el peor momento de la crisis, centrada en el sur de Galicia, en la franja inferior de las provincias de Pontevedra y Ourense, así como en la zona oriental de la de Lugo. Si bien hubo algún incendio concreto, como el de Negreira, cerca de Santiago, la provincia coruñesa se libró de los peores efectos de las llamas.

De los 16 focos que estaban activos al final de la tarde ayer, según la Xunta de Galicia, 10 correspondían a Ourense, así como 3 de los 8 que se daban por estabilizados. A media mañana Feijóo informó en Twitter de que ya no había en Galicia ningún incendio de situación 2, que es la máxima gravedad, al afectar a zonas habitadas. Se trató del signo más evidente de que se consolidaba el cambio de tendencia que se inició el lunes por la mañana, cuando empezó a entrar la lluvia, que primero era muy débil y fue haciéndose más intensa ayer.

Al admitir que Galicia estuvo doce horas a merced del fuego, Feijóo reconoció que esta crisis fue el equivalente a cámara rápida de la del 2006, que él afrontó en la oposición, pues en la Xunta gobernaban PSOE y BNG. Ahora los papeles se han invertido y también los discursos sobre el posible origen criminal del fuego.

Más de 100 muertes en Portugal este año

El número de muertes en Portugal por la crisis de incendios iniciada el fin de semana subió ayer a 41, de manera que sumando los 64 del siniestro de Pedrógão Grande de junio y algún otro fallecimiento registrado durante el verano son más 100 en este año. Con las más de 50.000 hectáreas ardidas durante el fin de semana ya se han calcinado en Portugal este año más de 300.000, según datos de la Unión Europea. Así, este es el tercer peor ejercicio del que hay registro estadístico, sólo por detrás de los de 2003 y 2005.

Como en Galicia, la lluvia resultó decisiva para controlar la oleada de fuego que en el fin de semana afectó a todo el país, pero que resultó especialmente intensa en el centro y el norte del país. Ayer, el CDS, el partido pequeño de la derecha, anunció que presentará una moción de censura contra el Gobierno del socialista António Costa. Se trata de una iniciativa simbólica, que no tiene opciones de triunfar, pero que amplifica las críticas contra la gestión de los incendios de este año. Anoche varios centenares de personas se manifestaban en Lisboa pidiendo dimisiones y responsabilidades

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