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Las femi-ultras y sus machirulos

Empieza a ser cada vez más frecuente que detrás de quienes llevan su feminismo radical hasta lo absurdo —perjudicando a las verdaderas luchadoras por la igualdad— se esconde un perfecto machirulo. Capaz de expresar justamente lo que ellas tanto denuncian. Una femi-ultra; un machirulo. Todo un binomio de incoherencia que puede ser objeto de estudio para investigadores del psicoanálisis y la sociología.

El último caso lo hemos visto en esa devaluada Operación Triunfo (OT). Y, cómo no, otra vez de por medio, con la misma corista que se negó a cantar el término “mariconez” de una letra de Mecano —aquel grupo de los años 80 que sí sabía remar a contracorriente— por considerarlo un insulto homófobo.

Pero, claro, cuando esta semana salió su novio de 24 añitos al escenario y la cosificó hasta el tuétano, al más puro estilo obsceno y retrógrado de épocas pasadas, aquí no ha pasado nada. Al contrario, a reírle las gracias. María, como se llama la aspirante a femme fatale, no dijo esta vez ni ‘mú’ y se fundió en besos y abrazos con su querido Pablo Amores, que la recibió con estos piropos tras unas semanas sin verla:

-Presentador: ¿Cómo estás viendo a María dentro del concurso?
-PA: Que flipas. Está haciendo un concurso mantecón. Está buenísima.
-Presentador: ¿Qué es lo que más has echado de menos de ella?
-PA: Su culo. Perdón, puesto todo, vivimos juntos…
-Presentador: ¿Qué es lo primero que vais a hacer si María saliese esta noche (del concurso)?
-PA: ¿Quieres que te lo diga? Pues follar. Follar —gritando al público y a la cámara—.

No es de extrañar que la plataforma ‘Mujeres RTVE’ haya tenido que salir a afirmar que lo ocurrido “no representa el espíritu de una RTVE de todos porque no fomenta ningún tipo de valores dignos del servicio público. Nos quedamos cortas si decimos que nos causó bochorno”, recalcan. A uno lo que le causó fue repugnancia al pensar en la basura que se vertió sobre los menores de edad que veían el programa.

Sin embargo, una vez más el silencio de las Leticia Dolera, Adriana Lastra, Ada Colau o Irene Montero, ha sido ensordecedor. Y ello pese a que la alcaldesa de Barcelona dice ser una gran seguidora de este espacio venido a menos que promocionó la Gestmusic del separatista Josep María Mainat. Ahora, otros como el cantautor Manu Guix alimentan este lobby procesista. En cuanto a la portavoz de Podemos en el Congreso fue ella quien popularizó el término machirulo en los pasillos de la Cámara. Y fue su compañero Pablo Iglesias quien escribió aquello de “la azotaría hasta que sangrase” sobre una presentadora de televisión. Pues eso.