Las Guardia Civil reparte solo 160 chalecos antibala adaptados para más de 5.000 agentes femeninas

Parche: “solución provisional, y a la larga poco satisfactoria, que se da a algún problema”. En este caso, a dos: el Ministerio del Interior han resuelto la reclamación de chalecos adaptados a la complexión de sus agentes femeninas y el fiasco por la fallida compra de 2.000 de esos equipos de protección con una resolución por la que la Guardia Civil pone a disposición de sus comandancias un total de 160, tres por territorio y dos en Ceuta y en Melilla.

El paquete supone que habrá un chaleco adaptado a la complexión femenina por cada 30 guardias civiles de sexo femenino, ya que hay algo más de 5.000 en el cuerpo; todas, salvo unas 280, en la escala básica.

La distribución fue comunicada este jueves a las comandancias mediante una circular de la sección de Armamento de la Guardia Civil con el asunto “distribución de 160 chalecos antibala externos femeninos”. El comunicado señala que “para cubrir las necesidades” de cada unidad, esta “tiene a su disposición en el almacén de este servicio”, en Valdemoro, los chalecos “en las cantidades y tallas que en archivo adjunto se especifica”: uno o dos de las tallas “L” y “M” cuya “idoneidad” deben comprobar los encargados de su retirada. La nota especifica, por último, la calificación de “dicho material como ‘equipo’ y al objeto de que cause alta en su almacén” de destino.

Una discriminación con riesgos para la salud

La reclamación de chalecos antibala adaptados a la complexión física de las mujeres ha provocado una retahíla de incidentes y polémicas en los últimos meses, en los que una agente de Salamanca  llegó a ser imputada por un jugado militar como presunta autora de un delito de insubordinación por haber utilizado un equipo de protección de su propiedad en lugar de uno de los “unisex” de su compañía.

Acabó siendo exonerada de responsabilidades penales en un auto que denunciaba que su situación “pone de manifiesto la existencia de una problemática que afecta particularmente a los componentes femeninos de la Guardia Civil en relación a la poca disponibilidad de chalecos antibala específicamente diseñados para las mujeres y los inconvenientes de utilizar los chalecos de dotación de los denominados estándar”. La resolución se refería explícitamente a la “discriminación en la adquisición de los equipos de trabajo para el desempeño de la actividad policial” y, también, a “la incidencia negativa en su seguridad y salud” que la falta de chalecos adaptados podía ocasionar.

En otros casos, como ocurrió en Toledo , organizaciones profesionales como la AUGC (Asociación Unificada de Guardias Civiles, mayoritaria en el cuerpo), han denunciado que las 200 agentes femeninas de ese territorio únicamente disponían de un chaleco adaptado. La misma organización llegó a denunciar a un oficial en Cantabria  por obligar a tres agentes a utilizar un equipo “unisex”.

Los manuales de seguridad recomiendan que los chalecos antibalas se adapten al cuerpo de quien los utiliza, ya que la existencia de huecos reduce su efectividad. Resulta obvio que las diferencias entre el tronco de un hombre y el de una mujer impide que pueda considerarse adecuado un único modelo para los dos.

Frustrada la compra de 21.000 chalecos

Frustrada la compra de 21.000 chalecos
La escasez de chalecos adaptados para mujeres no ha sido el único motivo de conflicto relacionado con este equipo de protección. La insuficiencia de los “unisex” en algunas unidades, y el deterioro por el uso que muchos de ellos presentan, ha hecho que numerosos agentes opten por comprarse uno de su talla para utilizarlo en los servicios, una práctica que la Guardia Civil vetó hace unos meses.

La coincidencia de las dos polémicas llevó a Interior a anunciar una solución  que, finalmente, se ha frustrado por un error administrativo: tras suspender la compra de 10.000 chalecos para el Cuerpo Nacional de Policía, anunció la adquisición de 21.000 para la Guardia Civil (ahora dispone de 32.000 para más de 73.000 agentes y suboficiales), de los que 2.000 estarían adaptados para mujeres.

Sin embargo, la Jefatura de Asuntos Económicos desistió hace un mes de esa licitación , valorada en 9,5 millones de euros, tras detectar un error en la tramitación del Documento Europeo Único de Contratación.

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