Las listas de espera quirúrgicas crecen pese al plan de choque de la Generalitat

El silencio informativo que blinda desde hace casi medio año la evolución asistencial de los hospitales públicos y los centros de asistencia primaria (CAP) de Catalunya oculta una realidad que, de forma confidencial, relatan, preocupados, gestores, jefes de servicio, enfermería y médicos de variado nivel jerárquico adscritos al sistema sanitario público. La escasez de recursos lo protagoniza todo y se acerca, en muchos casos, a lo intolerable, relatan –numerosos CAP de Barcelona dan cita con más de tres semanas de demora para acceder al médico de familia, aunque Salut insiste en que la espera máxima es de 48 horas–, pero el momento político desaconseja las quejas públicas.

El exponente de la situación lo marcan las listas de espera quirúrgicas, las de pruebas diagnósticas y las que acumulan las citas para acceder a un especialista, el aspecto asistencial que al inicio de la legislatura finalizada hace un mes constituyó la diana de las planificaciones y centró las promesas políticas de mejora. El plan no ha funcionado.

El término “devastada” no es raro cuando los sanitarios aluden a una red asistencial que hace siete años perdió de golpe 1.500 millones de euros de presupuesto, nunca recuperados, parcheados en los presupuestos de la Generalitat del pasado marzo con 70 millones, de los que 57 debían empezar a revertir el grave déficit de las citadas listas.

Siguieron creciendo

Las esperas quirúrgicas, sin embargo, mantienen una marcada tendencia al aumento desde el pasado junio, y las que acumulan las demoras para acceder a pruebas diagnósticas o al médico especialista, cifras enormes, no se resuelven como estaba previsto. El panorama refleja una insostenible escasez de financiación y de profesionales a los que contratar –fenómeno no abordado–, frente a una demanda de actividad que no deja de crecer, acompañado todo ello por un encadenado de medidas imposibles de cumplir en la mayoría de centros, diseñadas por el exconseller de Salut, Antoni Comín, que, lógicamente, no ha sido posible ejecutar.

“El hecho de que las listas de espera aumenten es una consecuencia directa de los recortes presupuestarios del 2010”, sintetiza Josep Maria Puig, nefrólogo del Hospital del Mar y secretario general del sindicato Metges de Catalunya. El sistema funciona y se sostiene gracias al esfuerzo y la calidad profesional del personal que lo atiende, un recurso que no será infinito.

El irreal plan diseñado por el ‘conseller’ Comín preveía que los hospitales redujeran las listas quirúrgicas en verano

El eje motor del plan de Comín fue la idea de que los hospitales operarían de forma acelerada entre julio y agosto pasados, hasta limpiar, o aligerar, las listas de espera. Con ello se iban a resolver a un tiempo los dos puntos negros que enturbian el cualificado sistema sanitario de Catalunya: en verano se multiplicaría la cirugía no urgente que nutre las listas de espera y así, cuando irrumpiera como epidemia la gripe –está a punto de hacerlo–, los hospitales dispondrían de abundantes camas libres. En la práctica, el plan se tradujo, al llegar julio, en una sobrecarga de estrés y presión sobre los equipos quirúrgicos, que resolvió muy poco. Las listas quirúrgicas siguieron aumentando.

Los compromisos

Aquel plan de choque de Salut debía reducir en un año el 10% la lista de demoras quirúrgicas, que en junio del 2016 reunía a 164.828 personas. Bajaría un 50% las demoras en pruebas diagnósticas, que en aquella fecha aguardaban 135.000 pacientes, y resolvería otro 50% del listado de las visitas con un especialista, que reunían a 532.229 ciudadanos. Esas prometidas reducciones fueron el compromiso que en enero del 2016 suscribieron Junts pel Sí y la CUP, y permitieron iniciar la legislatura.

Nada de eso se ha cumplido. La peor parte recae sobre las esperas quirúrgicas, unas listas que no solo no han disminuido el 10% prometido sino que desde junio han aumentado un 3,4%, según recoge la web del Servei Català de la Salut (CatSalut), que el pasado 31 de octubre cifraba en 170.490 las personas pendientes de una intervención quirúrgica, acercándose al rédord histórico que marcaron los 177.000 pacientes en espera del periodo en que gobernó Artur Mas.

De ellas, 6.700 aguardan desde hace más de un año, aunque Salut se comprometió a que ningún paciente esperaría más de 365 días para entrar en quirófano. Medio millar están en lista desde hace dos años.

Quejas que llegan al ayuntamiento

Las quejas que genera este inmenso volumen de ciudadanos pendientes de un acto médico no solo llegan a los centros sanitarios implicados, sino también a los ámbitos sanitarios en los que participa el Ayuntamiento de Barcelona. La comisionada de Salut, Gemma Tarafa, y dos técnicos expertos en salud han analizado los datos del departamento de Salut y, ante lo observado, han decidido alertar a los ciudadanos.

El informe municipal advierte de que las listas de espera quirúrgica no solo no se han reducido, sino que no dejan de crecer. Las cifras pendientes de consultas con el especialista han bajado un 19%, no el 50% comprometido, y el listado de pruebas diagnósticas es un 20% inferior, lejos del 50% garantizado.

“Las cifras que hemos observado nos sitúan muy lejos de los compromisos de la Generalitat”, afirma Gemma Tarafa

“Las cifras que hemos observado, y nos las hemos de creer porque son las oficiales de la Generalitat, marcan una tendencia preocupante desde junio, que nos sitúa en datos muy alejados de los compromisos del exconseller Comín –afirma Tarafa–. Y nos tememos que la realidad es mucho peor de lo que indican los números, porque las quejas que nos llegan hablan de que existe distancia entre las esperas registradas y las demoras que se sufren”.

El exhaustivo estudio municipal indica los hospitales que más esperas acumulan, y los clasifica en consecuencia. En esa ordenación destacan tanto grandes hospitales del Institut Català de la Salut (ICS), como centros públicos que conciertan su asistencia con el CatSalut. Alguno de ellos, por ejemplo el que lidera las demoras para acceder a un especialista –con 567 pacientes esperando hace 722 días la visita con el cardiólogo–, resulta ser el hospital de Catalunya con más producción científica y publicaciones biomédicas. “La investigación se financia con becas y mecenazgos, pero la asistencia no se puede pagar con becas”, explica un jefe de servicio de dicho centro.

Estos datos y, sobre todo, la tendencia que marcan, deberían alertar a los ciudadanos, considera la comisionada de Salut. “Nos parece alarmante que medio millar de personas esperen dos años una visita con el cardiólogo –añade Tarafa–. Los números hablan y conducen a una evidencia: es urgente devolver al sistema sanitario lo que se le recortó hace siete años”.

Los pacientes más afectados por las esperas

Las tres modalidades de listas de espera que genera la sanidad pública están entrelazadas y una se incrementa a partir de las otras dos: cuando los especialistas de los hospitales atienden a sus pacientes en espera solicitan pruebas diagnósticas, y a medida que se agilizan los diagnósticos, su resultado conduce con frecuencia a una indicación de cirugía. Esto explica la importancia de que casi medio millón de ciudadanos aguarden una visita con el especialista. 

Las intervenciones que deben frenar una obesidad grave, unas operaciones de alto riesgo vital y elevado coste de resolución, son la que más pacientes en espera mantienen. El centro más bloqueado en este sentido, adscrito al ICS y situado junto al Baix Llobregat, mantenía el pasado 31 de octubre a 418 pacientes que, en algún caso, esperan desde hace 746 días. Las alteraciones del tubo digestivo no urgentes -las emergencias no se incluyen en las listas de espera- generan una demora que en el hospital peor situado es de 690 días para 132 enfermos. Las listas más abultadas son las que reune a los afectados por una hernia inguinal o femoral: agrupan a 6.736 personas en toda Catalunya.

La tomografía axial computerizada (TAC) es la prueba diagnóstica con más retrasos. En el hospital con más demoras (un importante centro del Eixample barcelonés), la esperan 1.470 pacientes, algunos de los cuales aguardan desde hace 277 días. Le sigue la resonancia magnética, que en ese mismo hospital agrupa a 1.200 personas en lista y el ecocardiograma, con 623 enfermos en espera, una demora excepcionalmente grave dado que agrupa a personas con cardiopatías graves que tienen en este diagnóstico uno de los principales indicadores sobre su evolución.

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