Las mujeres detrás de Kim

El pasado fin de semana, el líder de Corea del Norte, Kim Jong Un, visitó una fábrica de cosméticos de Pyongyang. Era una inspección más sobre el terreno de las muchas que efectúa habitualmente el dirigente norcoreano. Sin embargo, en esta ocasión no iba acompañado de la habitual comitiva de militares.

En el grupo destacaba la presencia de dos mujeres jóvenes, según las imágenes de la prensa estatal norcoreana. Ambas permanecieron a cierta distancia del mandatario, pero su sola presencia ponía de relieve que se trata de las damas más poderosas de Corea del Norte. Las dos mujeres son jóvenes, pero con una enorme influencia sobre Kim Jong Un.

La esposa de Kim Jong Un representa la cara amable del régimen; su hermana menor, el esfuerzo de la juventud

La más joven, Ri Sol Ju, de 28 años, es su esposa y madre de sus tres hijos. La otra, de 30 años, es Kim Yo Jong, la hermana menor del líder, miembro suplente del Politburó y subdirectora de Propaganda y Agitación del gobernante Partido de los Trabajadores. Ambas forman parte del círculo más estrecho de Kim Jong Un, según los estudiosos de la realidad norcoreana, si bien cada una de ellas tiene un papel distinto en la jerarquizada sociedad norcoreana, aunque ambas transmiten la idea de que el régimen cuenta con una juventud pujante.

Ri Sol Ju, acostumbra a aparecer acompañando a Kim Jong Un en visitas y actos públicos. Su misión consiste en ser la cara amable del régimen norcoreano y transmitir un imagen moderna y glamurosa, a la que contribuye vistiendo siempre con discreción y elegancia para los canones de Pyongyang.

Kim Yo Jong, en cambio, es la otra cara de la moneda. Mucho más discreta en sus apariciones públicas, la hermana menor de Kim Jong Un representa el esfuerzo del trabajo duro para contribuir al éxito del régimen. Siempre aparece vestida con ropa funcional negra, típica de los aparatchiks del partido. Los analistas surcoreanos sitúan a Kim Yo Jong como una de las colaboradoras más cercanas y una de las artífices de la campaña para fomentar el culto a la personalidad de su hermano. En el año 2014, Kim Jong Un la nombró subdirectora del Departamento de Propaganda y Agitación del partido único, y hace un mes fue designada miembro suplente del Politburó del Comité Central de la misma organización.

Con la presencia de ambas en la visita a la fábrica de cosméticos, el régimen quiso demostrar que Kim Jong Un no sólo se preocupa por el desarrollo militar de su país, sino también de que los norcoreanos puedan disfrutar de productos de un nivel comparable a los que hay al otro de la frontera, en Seúl. Una finalidad que le recordó ayer su difunto padre, Kim Jong Il, a través de un mosaico en la fábrica que visitó, donde pudo leer el lema “Abastecer a nuestro pueblo con los mejores productos cosméticos”. Un nivel que exigen, seguramente, las damas más poderosas del país.

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