Las que de verdad hacen el trabajo sucio en Grecia

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Ni Tsipras ni Syriza, las que están haciendo de verdad el trabajo sucio en Grecia son mujeres como estas cinco emigrantes sin papeles, empleadas del hogar, que limpian casas en Atenas en duras condiciones laborales en medio de la crisis económica, política y moral que sacude el país. Los directores de teatro Anestis Azas y Prodromos Tsinikoris las han subido al escenario para que expliquen sus vidas y experiencias y al tiempo arrojen una mirada de proximidad, realista y cáustica sobre la sociedad griega contemporánea. La obra, que pese al dramático tema está hecha con mucho sentido del humor y resulta francamente divertida, se titula Clean Cityy se representa hoy y mañana en el Teatre Lliure como parte de la programación del Festival del Grec de Barcelona.

La pieza, dice Anestis Azas (Tesalónica, 1978), compara la limpieza que llevan a cabo las cinco mujeres con la que proponen de, precisamente, emigrantes la ultraderecha griega y el partido neonazi Aurora Dorada, y lanza irónicamente la pregunta: ¿Quién está limpiando verdaderamente Grecia?

Reivindicación de la comunidad inmigrante y con una notable carga añadida de feminismo, Clean City la interpretan auténticas mujeres de la limpieza que representan varias generaciones de la inmigración en Grecia, con diferentes edades, de la treintena a la sesentena, y sensibilidades: la albanesa Drita Shehi, la filipina Fredalyn Resurrección, la búlgara Rosita Pandalieva, la sudafricana Lauretta Macauley y la moldava Valentina Ursache, que (así está el patio) es soprano.

La idea, explica Azas, se la proporcionó a su colega Tsinikoris y a él, que forman equipo desde hace seis años —cuando los dos trabajaban en Alemania con Rimini Protokoll—, un estudiante de un taller teatral que impartían ambos en Atenas y que propuso un proyecto a partir de la entrevista a la mujer que limpiaba en su casa. “Queríamos hacer algo sobre los emigrantes en Grecia, su penosa situación, anacrónica en relación con el resto de Europa, y aquello nos iluminó. Esa era la mirada que nos interesaba. Nos permitía además hablar del contexto político. De la ultraderecha y su retórica de hacer limpieza de emigrantes al tiempo que propugnan la necesidad de mantener limpia, pura, la sangre griega. En griego la misma palabra significa limpieza y pureza, katharótita”.

Los autores y directores decidieron abordar la limpieza desde el punto de vista literal y reclutaron a esas cinco mujeres limpiadoras (su primer fichaje fue Pandalieva, que limpia en el Centro Cultural Onassis de Atenas, que patrocina el espectáculo) para que explicaran directamente sus experiencias en un claro ejemplo de teatro documental. “La obra no es didáctica ni paternalista”, recalca Azas, “explica de primera mano el racismo y los abusos que sufren los emigrantes tanto a nivel institucional como en la calle”.

Las mujeres hablan de sus experiencias con la policía griega, del acoso sexual, de cómo criar hijos en otro país sin papeles, de la dificultad de conseguir servicios como que te pongan electricidad en el piso. En la pieza, en la que las cinco cantan y bailan, se trata la violencia contra los trabajadores extranjeros y se recuerda el caso real de la mujer de la limpieza búlgara y sindicalista Konstantina Kouneva, a la que le arrojaron ácido en la cara en 2008 y que en la actualidad es eurodiputada.

Entre los guiños irónicos del espectáculo está el que la filipina Resurrección explique que aprendió griego con una canción de Notis Sfakianakis, cantautor de manifiestas simpatías neofascistas. Las intérpretes no han dejado de ser mujeres de la limpieza con su experiencia teatral y simplemente se han tomado días libres para actuar; “para ellas, son vacaciones”, aclara el director.

El espectáculo acaba con las cinco bailando, como señal de su emancipación, zeibekiko, la muy machota danza tradicional griega estrictamente reservada a los hombres.

Atenas, hervidero de creación teatral

“Atenas siempre ha sido un hervidero de creación teatral, y lo sigue siendo pese a todo”, dice Anestis Azas, que con Prodromos Tsinikoris dirigen desde 2015 la Escena Experimental del Teatro Nacional de la ciudad. “En los últimos años se ha hecho muy difícil producir, desde 2011 se cancelaron todas las subvenciones y hay tensión entre los artistas, pero el momento es muy creativo, este año se han presentado mil espectáculos en Atenas”. Azas subraya que el género en boga es la comedia. “En época de dificultades, la gente quiere reír”. En cuanto a la situación general “se ha estabilizado, se ha normalizado, aunque también es que nos hemos acostumbrado. Eso no significa que sea una vida fácil, pero estamos mejor que hace tres años y hay menos violencia política, a lo que ayuda que Aurora Dorada esté siendo procesado”.