Las recompensas de José Luis Morante

«Pulsaciones», una poesía «humanamente social, comprometida, pero tocada de ternura»

Pulsaciones. Prólogo de Rosario Troncoso. Takara EditorialPulsaciones. Prólogo de Rosario Troncoso. Takara Editorial

La poesía de José Luis Morante tiene sangre de sus arterias y cada poema es un latido. Los poemas de este libro son pulsaciones que nacen en el sistema sanguíneo del mundo poético de Morante y llegan al corazón de sus lectores. Una poesía, por lo tanto, sin trampa ni cartón, sin engaños ni concesiones a pasajeros y perniciosos experimentos, una poesía que vivifica, que riega el sistema melancólico y enseña a sentir el paso del tiempo, a sopesar las relaciones personales, ayuda a mirarse en el espejo que nos devuelve nuestra identidad y, también, nos consuela y acompaña en las pérdidas que «alumbran la evocación elegiaca».

Pulsaciones, prologado por Rosario Troncoso, es una antología que recoge parte de la producción poética de Morante desde el año 1990 hasta una selección de poemas inéditos escritos entre 2012 y 2016: «Cuatro años trabajando lento en los que la crítica y el laconismo aforístico ralentizaron el andar lírico». Porque además de poeta, Morante, es autor de Cuentos diminutos y, sobre todo, un profesor entregado a la crítica y un aforista dedicado que ya desde los primeros poemas de esta antología se observa una tendencia a versos que encierran una enseñanza, una sentencia o un juicio.

Pulsaciones es, aparte de una antología seleccionada por el propio autor, la historia de una entrega y de una vocación donde la honestidad, el rigor y el respeto a la poesía son algunos de los alicientes más destacados en la trayectoria vital del poeta. (Sin olvidar la fina ironía, como en el poema «Poeta consagrado», donde después de ponderar las muchas y envidiables virtudes del vate termina: «Mas, ya clásico vivo, qué fastidio / que en las obras completas no recojas / tu sello personal definitorio: la perenne halitosis».

El poeta no se pone transcendente, ni espera a que baje la inspiración divina, el hombre se mezcla con todos nosotros, mira hondamente a su alrededor y nos lo entrega. Y le duele la vida y las injusticias, y los abusos, pero también ama «el cuello sumiso de las verdes farolas / los reflejos chillones de sus autos a plazos / la cal que habitan líquenes y musgos…». Poesía humanamente social, comprometida, pero tocada de ternura, de melancolía, de alto lirismo. Un mundo con una voz reconocible y un estilo personal. Sintonía perfecta en la sinfonía poética: afinada partitura equilibrada y armoniosa musicalidad.

Todo está claro, todo al alcance de la razón y bombeando el corazón. Una poesía que dice la verdad revestida con ropa de domingo. Una fiesta. Si hay algún desdoblamiento lo encontraremos en términos íntimos y personales: «el yo que pienso» que «habita día y noche / en la intimidad de estas cuatro paredes» y el otro, «el que parezco / está en la calle de continuo. / Todos le conocéis / pues con todos comparte ese pan y esta sal / que bajo el brazo trae la vida; las cotidianas dosis / de angustia existencial, trabajo y ruido».

Leyendo «Resaca», un poema que pertenece al libro La noche en blanco (2005), uno comprende que el título de la antología sea Pulsaciones: «Adquirí la costumbre / de prodigar latidos / como si repartiéramos recompensas».

En este libro, el entrañable lector, el amigo, el semejante es capaz de oír las pulsaciones del poeta. Un libro que mantiene alerta la razón, una antología que es una vida y un testimonio, un testamento poético escrito a golpes de corazón.

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