Llamamiento a los jubilados pensionistas de España

Mientras los directivos de las entidades financieras se blindan con pensiones multimillonarias, a costa de los impositores; mientras los políticos se blindan con la pensión máxima de la seguridad social con solo dos legislaturas (8 años), el resto de los ciudadanos disfrutamos de una pensión decreciente, y encima con la espada de Damocles, permanentemente, de la viabilidad o más bien inviabilidad del sistema público de pensiones.

No se ha producido reacción alguna con el fraude que supone la irrisoria subida del 0,25%, cuando el IPC supera el 1,5%.

Tampoco se alza ninguna voz, y si se alza es silenciada rápidamente (como espero sucederá con este artículo), cuando todos los días se nos está alertando de que el sistema actual es inviable.

No se queja nadie, ante la pasividad de los componentes representativos de la democracia, que en realidad solo representan a las cúpulas de los partidos políticos que les han cooptado a dedo.

El denominado Pacto de Toledo está más muerto que vivo, y la inaninidad de la ministra de empleo y de la seguridad social (más bien ministra del paro), no augura nada bueno. Estos señores del PP por lo visto piensan que los problemas se solucionan escondiéndolos debajo de la mesa, o haciendo como que no existen.

La hucha de las pensiones ya está vacía, y aunque es verdad que quedan unos pocos miles de euros, ese dinero se adeuda al Estado, pues recientemente hizo un préstamo (sin intereses, espero), por un importe similar al de los fondos existentes en el sistema, para evitar su “vaciamiento”, dentro de esta realidad virtual en la que vivimos actualmente. (Es decir, si yo tengo mil euros, pero pido mil euros prestados al banco, que algún día tendré que devolver, parece obvio que en realidad no tengo nada, pues todo lo que tengo lo adeudo. Pues eso mismo es lo que sucede con la famosa hucha o fondo –sin fondos- de la seguridad social).

Este años vamos a pasar de los diez millones de pensionistas, entre jubilados e inválidos permanentes, y todos estamos afectados por esta situación de incertidumbre, preocupación y precariedad, ante el temor a perder nuestra principal, por no decir única, fuente de subsistencia, viendo además como cada día va disminuyendo nuestro poder adquisitivo.

Quiero destacas dos situaciones denunciadas por MANOS LIMPIAS y a las que no se ha dado la trascendencia y relevancia que merecen:

La primera situación se refiere al “copago” farmacéutico, y la segunda a que es un contrasentido que se aplique el “Impuesto sobre la renta de las personas físicas”, IRPF, a los pensionistas.

Se les cobra un impuesto como si estuvieran trabajando, y sus rentas procedieran de una actividad laboral, cuándo lo que estamos cobrando son unas prestaciones a las que tenemos un legítimo Derecho, después de una vida dedicada a trabajar, por cuenta propia o ajena.

Y lo mismo sucede respecto al “copago” farmacéutico. Después de toda una vida cotizando a la seguridad social, y en muchas ocasiones habiendo utilizado muy poco el sistema sanitario, ahora, cuando llegamos a edades avanzadas que necesitamos medicinas, asistencia, etc., hay que pagar por todo o casi todo, puedas o no puedas, recibas una pensión mísera o la más elevada del sistema, tenga patrimonio o no. Me parece una auténtica afrenta, que los jubilados no merecemos, pues gracias a nuestro trabajo, esfuerzo y ahorro, España ha llegado a ser una de las primeras potencias del mundo.

Si el gran colectivo de casi diez millones de pensionistas permanentes no reaccionamos, las consecuencias de esta pasividad serán irreversibles, pues la casta política seguirá legislando en contra nuestra, pisoteando los derechos adquiridos y nuestra dignidad, tanto personal como laboral o funcionarial.

Urge que el gobierno, a través de un nuevo Pacto de Toledo, o de forma conjunta los principales partidos políticos, garanticen el poder adquisitivo de los pensionistas e inválidos, mediante incrementos de las pensiones similares al Índice de precios al consumo, IPC.

No podemos conformarnos con el “chocolate del loro” del 0,25%, que es una auténtica burla y una afrenta, y mucho menos con la “propina” de los viajes del Inserso, que no dejan de ser un engañabobos, para intentar conseguir nuestros votos, cuando falta lo principal: el respeto y la dignidad, no darnos migajas, como a los pobres en las puertas de las Iglesias.

Hay que ser más realistas y defender, dentro de los cauces del Estado de Derecho, por supuesto, nuestro derecho fundamental a unas pensiones dignas.

*Jurista y secretario general de MANOS LIMPIAS.

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