Inicio Actualidad Lo llaman «pérdida de confianza», pero quieren decir nepotismo

Lo llaman «pérdida de confianza», pero quieren decir nepotismo

Antonio Mancera Cárdenas.- Dicen que si uno mata a un perro, le llaman mataperros, pero la realidad es que para ser un mataperros hace falta matar al menos a dos perros, no solamente a uno. Entonces ¿es válido perder la confianza en alguien simplemente por un solo hecho?

Si la pérdida de confianza de Pérez de los Cobos, fuese consecuencia de actos u omisiones del coronel cesado, que pudiesen haber generado un estado subjetivo negativo en el ministro, que hubiese llegado a impedir que el vínculo profesional del coronel pudiese continuar por cauces normales, lo entenderíamos, pero no es cierto, el trabajo de Pérez de los Cobos ha sido ejemplar y profesional, el cese fulminante ha sido una consecuencia directa de la investigación que unidades de Policía Judicial de la Guardia Civil de Madrid llevaban a cabo, y como responsable último de estas unidades, que cumplían órdenes de la Titular del Juzgado de Instrucción nº 51 de Madrid sobre el 8M y la propagación de la pandemia, y que vincula como responsables directos de la misma al Delegado del Gobierno de Madrid, José Manuel Franco, y a Fernando Simón. Ha sido cesado por no parar, dar el visto bueno y enviar, tal y como había ordenado la Autoridad Judicial, dicho informe al citado Juzgado.

El cese del coronel no viene porque no haya cumplido con lo que se le ha ordenado, no es consecuencia directa de su trabajo, ha sido cesado por una decisión política, que nada tiene que ver con su labor profesional, donde el ministro pone en entredicho y echa por tierra el pasado, el presente y el futuro de un guardia civil ejemplar, el honor de un profesional tan sólo por contentar a sus socios políticos.

A nadie se le escapa que el coronel Pérez de los Cobos, ha sido también víctima, además de moneda de cambio, de otras decisiones políticas, indecentes,, su cese es consecuencia directa de las exigencias de ERC que pedían su cabeza como máximo responsable del operativo del 1-O, como antes se cesó a otro guardia civil ejemplar, como máximo responsable de la UCO, para contentar al PNV y a los filoterroristas de EHBildu, cese que precisamente ahora se hace más que necesario para el Gobierno, presentando la cabeza del subordinado, en bandeja de plata, a independentistas y separatistas, como antes se le ofreció a nacionalistas y filoterroristas la de Sánchez Corbí, para que los miembros del Gobierno puedan seguir apoltronados en sus sillones.

Como tampoco se le escapa a nadie las traiciones que pueden provenir del cuerpo «hermano», todo suma, ya que el coronel de los Cobos, siendo asesor del Ministerio de Interior, ordenó a la Dirección Adjunta Operativa de la Policía Nacional disolver la polémica Brigada de Análisis y Revisión de Casos (BARC), que elaboró, bajo mandato del ex número dos de este cuerpo, Eugenio Pino, informes sobre el 11-M, Marta del Castillo o el caso Faisán, entre otros, algo que no gustó a algunos de los mandos del cuerpo policial.

Que importa la dignidad y el honor del guardia civil, que importan años y años de labor callada y ejemplar, que importa tirar por el suelo la profesionalidad del coronel, si con eso se consigue engañar a los españoles y mantenerse en el poder.

Que importa en esta nueva España, que el poder político se enfrente al poder judicial y que para ello haya que acabar con la carrera de un buen profesional, que siempre actuó con la lealtad y el honor que a todos se nos exige al ingresar en el Cuerpo, que importa una hoja de servicios intachable, si con ello salvamos el culo a alguno de los nuestros.

Dos ceses por pérdida de confianza lleva Marlaska en el seno de la Guardia Civil desde que tomó posesión de su cargo, los dos se han producido además en momentos en que unidades de investigación de la Guardia Civil, perseguían activamente, bajo la tutela de la Justicia, casos de tráfico de influencias, nepotismo y otras formas de corrupción política de miembros, curiosamente, del partido en el Gobierno.

Hoy en la vida política española se ha instaurado un nuevo nepotismo, el trato de favor hacia familiares, amigos y compañeros de partido, a los que se otorgan cargos y empleos públicos por el mero hecho de serlo, sin tener en cuenta otros méritos, o peor, teniendo en cuenta que no tienen ningún mérito, y para que este nuevo nepotismo prospere es necesario que no proliferen quienes con méritos suficientes puedan investigar casos claros de corrupción política derivada de este nuevo nepotismo. Es el nuevo concepto de política, donde siempre es mejor tener cerca a auténticos zotes a los que manipular, que a buenos profesionales. ¿Mensaje para navegantes?, si, pero para los malos navegantes, para los que llevan a los barcos al naufragio y que prefieren «los barcos a la honra», para esos navegantes que no entienden los versos de Calderón de la Barca, «en que nadie espere / que ser preferido pueda / por la nobleza que hereda, / sino por la que él adquiere».

Y así, entre la indecencia y el nepotismo político, el pago de favores, el cainísmo, en este caso, de algún miembro del cuerpo “hermano”, se ha ido fraguando la “pérdida de confianza” del ministro Marlaska hacía el coronel Pérez de los Cobos, como se fue fraguando la del coronel Corbí en su día. No es que no hiciesen bien su trabajo, es que lo hacían demasiado bien, no se puede decir lo mismo de algunos ministros.

Aunque ahora lo llaman “pérdida de confianza”, en realidad quieren decir despotismo. No es solo el cese del coronel, es poner en entredicho la labor de toda la Guardia Civil, y no es la primera vez que el ministro lo hace, esta vez es mucho más grave, porque ataca directamente a la Institución, a su trabajo, a su neutralidad política y a su buen nombre.

Decía Ernest Hemingway que, “La mejor manera de saber si puedes confiar en alguien es confiando”, entenderá el ministro que con tanta “pérdida de confianza”, no se pueda confiar en él.

*Guardia Civil retirado