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Lo que ha unido la agenda globalista, que no lo separe Dios: Pedro Sánchez se reunirá con el papa Francisco el 24 de octubre

Se encontrará el papa con quien pretende profanar la Cruz más grande de la Cristiandad. Pelillos a la mar… Dos socialistas frente a frente. A ambos les une su pretensión de destruir los pilares de la Iglesia católica. Lo que ha unido Carlos Marx, que no lo separe Dios.

Se encontrará el papa con  el que, después de arrastrarnos selección genética abajo, teniendo en cuenta ante todo el estado de salud de los seleccionados para la vida y de los descartados de la vida (los condenados a muerte, ¡claro!), ahora nos arrastra por la selección generacional.

Se encontrará el papa con quien propugna la relatividad del bien y el mal. Si los “buenos” por antonomasia, que son las izquierdas, han decidido que la vida humana es un bien por sí misma, y que es intocable (por eso han hecho de su oposición a la pena de muerte, la bandera de su excelsa bondad); si la vida humana es intocable, tendría que oponerse con santa furia al triaje por criterios de edad, de los enfermos de coronavirus. ¿No se refiere a eso el papa Francisco cuando habla del descarte? Pero ¡claro! el papa nunca ha sido de derechas… Por eso abrazará entre los muros del Vaticano a su par socialista Pedro Sánchez.

Se encontrará el papa con el representante de un partido ateo que en sus años de gobierno en España ha sometido a la población a la más profunda descomposición moral para subyugarla con la esclavitud del vicio y la deshonestidad. Se corrompieron cometiendo iniquidades. ¡No hay quien obre el Bien!, reza la Sagrada Biblia… Familias destruidas por el divorcio y el concubinato recurrente, la fornicación y el adulterio. El aborto criminal instalado ya en la conciencia social como un derecho irreversible. La eutanasia como infalible solución al colapso de las pensiones y bálsamo de comodidad para unas familias que, tras aprovecharse del viejo, le darán asépticamente el matarile. La homosexualidad y el lesbianismo promocionados por el poder como la única manera de establecer relaciones sanas con el prójimo, pues las naturales de hombre con mujer son de “alto riesgo”. Hasta ahora eso a su Santidad poco le ha importado, porque muy poco ha hablado sobre ello. Por eso recibirá a Pedro Sánchez como a un militante de la misma causa.

El papa sólo juzga a los que le llevan la contraria. ¿Permanecerá en silencio el papa, al tenerlo frente a frente, ante la muerte de padres y abuelos españoles? ¿Alzará la voz su Santidad? ¿Dónde está su defensa de los ancianos descartados en sus hogares, residencias geriátricas y en las salas de espera de los hospitales? ¿Sólo la “Pachamama” tiene derecho a ser defendida y respetada? ¿No se había convertido el papa en la voz de los descartados, emigrantes de las pateras? ¿Y nuestros mayores no valen al menos lo mismo?

El papa recibirá a Pedro Sánchez, uno de los suyos, ambos patrocinados por la misma élite global, haciendo oídos sordos a lo que un pastor de la Iglesia debería escupirle a la cara. El papa que promueve la inmigración ilegal en Europa, en cambio callará cobardemente frente a uno de los inspiradores de la eutanasia encubierta con la que se asesina, no sólo en España, sino en toda Europa, a miles de ancianos, hijos del mismo Dios.

Pedro Sánchez se reunirá con el papa

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, mantendrá un encuentro el próximo sábado 24 de octubre con el Papa Francisco. Lo adelantó ayer eldiario.es y El Periódico de Cataluña y fuentes gubernamentales lo confirmaron a ABC. Aunque el Gobierno todavía no ha querido dar información oficial al respecto.

Será la primera vez que se produzca este encuentro entre Pedro Sánchez y el Papa Francisco. Pero la relación entre el Gobierno y el Vaticano ha sido intensa en los últimos años a cuenta, especialmente, de lo relativo a la exhuma de los restos de Franco. En los inicios del proceso,la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, tuvo que explicar el planteamiento del Ejecutivo para garantizarse que no se opusiesen al proceso. A partir de la experiencia de los últimos dos años, el Ejecutivo asegura que la relaciones con la Santa Sede son cordiales. También con la nueva Conferencia Episcopal que dirige Juan José Omella.

El Gobierno tiene asuntos inminentes encima de la mesa que pueden generar fricciones con la Iglesias Católica. La redacción del articulado de la ley de eutanasia está en proceso tras superar la votación del Congreso, la ministra de Igualdad ha anunciado la reforma de la ley del aborto para suprimir la reforma del PP que estableció la obligatoriedad del consentimiento paterno para las jóvenes de entre 16 y 18 años que quisieran interrumpir su embarazo. Y la reforma educativa nace con un claro espíritu de recortar espacio a la educación concertada.

El próximo martes, Pedro Sánchez estará en Roma para el foro hispano-italiano. El encuentro no se ha podido celebrar en los márgenes de ese foro, y se ha tenido que trasladar al próximo sábado. Ese día, y aprovechando ese foro, se celebrará una primera reunión entre la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, y el secretario para las relaciones con los Estados, Paul Richard Gallagher. Así que se celebrará después de que Sánchez asista a la moción de censura de Vox.

«Fratelli tutti»
Desde que el Papa Franciso iniciase su pontificado en 2013 no ha visitado España. En abril de 2013 sí recibió en el Vaticano a Mariano Rajoy. La incertidumbre política que ha caracterizado a nuestro país desde 2015 tampoco lo ha propiciado. Esa visita está en el horizonte, aunque en el Gobierno rechazan anticipar nada y niegan cualquier avance al respecto.

El encuentro se producirá con muchos asuntos encima de la mesa. Y en un ambiente con puntos de fricción pero también de entendimiento. Es la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, la que desde su departamento pilota estas relaciones con las diferentes confesiones. En su agenda, aunque no para lo que queda de año, está la nueva ley de libertad de conciencia. El Gobierno, espoleado además por la presencia de Unidas Podemos, es claramente beligerante con la idea de una confesión predominante en el Estado.

Pero a la vez este Ejecutivo encuentra conexiones con algunos discursos del Papa, especialmente en el ámbito económico. Tanto Pedro Sánchez como Pablo Iglesias, y diversos portavoces de sus partidos en el conjunto del país, han defendido la encíclica «Fratelli tutti» del pasado 4 de octubre. Un texto en el que el Papa aboga por «rehabilitar una sana política que no esté sometida al dictado de las finanzas». También se refiere a «formas liberales al servicio de los intereses económicos de los poderosos». La encíclica dice muchas más cosas, pero estas son las que destaca la izquierda española.

Ese texto facilita el clima del encuentro, según el Gobierno. Pero también existen puntos de fricción derivados de la agenda política. El Ejecutivo quiere que en un corto espacio de tiempo la Iglesias pague el IBI de aquellos espacios que no estén dedicados al culto. Algo que el Gobierno anunció el pasado mes de enero.