Lombardía y Véneto votan para decidir si amplían su autonomía

Los líderes de Lombardía y Véneto insisten en que los referéndums de hoy en sus regiones no tienen nada que ver con Catalunya, pero el grave conflicto entre Madrid y Barcelona –que era ayer primera noticia en todos los informativos de radio y televisión italianos– contamina el ambiente ante las consultas populares y puede contribuir a la abstención.

Lombardos y vénetos –con una población conjunta de 15 millones de habitantes y un tercio del PIB total italiano– deciden hoy si quieren ampliar su actual nivel de autonomía, según lo previsto en los artículos 116 y 117 de la Constitución italiana. Los referéndums son legales y de carácter consultivo. En Lombardía no existe un quórum mínimo de participación para declararlo válido. En el Véneto se requiere una participación superior al 50% del censo electoral.

En Lombardía no existe un quórum mínimo de participación para declararlo válido. En el Véneto se requiere una participación superior al 50% del censo electoral.

No existe ninguna duda de que en ambos casos ganará el sí de modo rotundo. La gran incógnita es la afluencia a las urnas. Cuanta más gente vaya a votar, más sólida será la posición política de los presidentes de las dos regiones, el lombardo Roberto Maroni y el véneto Luca Zaia –ambos de la Liga Norte– para negociar con el Gobierno central. Se prevé un proceso largo. Se trata de 23 competencias –desde las relaciones con la Unión Europea a la educación, salud, protección del medioambiente y legislación laboral, entre otras– que son concurrentes pero que la Constitución autoriza a ser asumidas por las regiones si así se acuerda. La decisión final tiene que tomarla el Parlamento por mayoría absoluta, algo que debería producirse después

de las elecciones del próximo año.

El sí tiene un apoyo bastante transversal, sobre todo en el ámbito conservador. Lo defienden la Liga Norte, Forza Italia y el Movimiento 5 Estrellas. También son partidarios de mayor autonomía los alcaldes del Partido Demócrata (PD, centroizquierda) de grandes ciudades como Milán o Bérgamo. En cambio, el líder nacional del PD, el ex primer ministro Matteo Renzi, se muestra muy escéptico sobre la consulta y ha usado un tono de desprecio. “Es un voto absolutamente inútil –dijo–. Nosotros nos ocupamos de cosas serias”.

Su número dos en el partido y ministro de Agricultura, Maurizio Martina, originario de Lombardía, ha criticado que se ponga tanto énfasis en el desequilibrio entre los impuestos que ingresan estas ricas regiones y el retorno que obtienen en servicios e infraestructuras. “Si se plantea la cuestión del déficit fiscal, sustancialmente se va hacia una versión casi secesionista –avisó Mar-tina–. Pienso que lo último que necesitamos es una deriva catalana”. Tanto en el PD como en el pequeño partido Hermanos de Italia –pese a ser un aliado de la Liga Norte a nivel nacional, con un mensaje populista, euroescéptico y antiinmigración– se quejan de que los referéndums son, por encima de todo, una maniobra propagandística al servicio de la Liga Norte.

Los colegios electorales se abrirán a las 7 de la mañana y se cerrarán a las 11 de la noche. En Véneto se votará con papeletas y haciendo una cruz sobre la opción preferida. En Lombardía ha causado cierta polémica la compra de 24.000 tabletas de ordenador, con un costo de 21 millones de euros. Se usarán estas tabletas para votar, por primera vez, por vía electrónica. Luego se quedarán en las escuelas como material para los alumnos. En total, el referéndum lombardo ha requerido una inversión de unos 50 millones de euros. En el Véneto el costo ha sido mucho menor.

Conscientes de que la participación puede ser baja, debido al mal tiempo que se anuncia y al efecto Catalunya, tanto Maroni como Zaia han rebajado las expectativas. El presidente lombardo ya se daría por satisfecho si votara el 34%, la misma cifra del referéndum sobre la reforma constitucional del 2001. Zaia negó que vaya a dimitir si no se supera el umbral mínimo del 50% fijado en su región. En el Véneto, en teoría, hay un sentimiento autonomista más enraizado en la historia, no en vano la República de Venecia, la Serenissima, sobrevivió durante más de un milenio y fue una potencia mediterránea. Hace 20 años, unos independentistas vénetos llegaron a entrar en la plaza San Marcos con un tanque de fabricación artesanal para proclamar una simbólica independencia. Hoy renuncian a esa teatralidad grandilocuente y carnavalesca y prefieren resultados tangibles tras un voto legal y una dura negociación.

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