Inicio Actualidad Los 13 mejores locales para jugar al billar en Barcelona

Los 13 mejores locales para jugar al billar en Barcelona

A veces, la conversación se agota, incluso en un bar. En esos momentos, siempre va bien tener a mano un taco y algo de tiza azul para fardar de trigonometría mientras rompes con un chasquido marmóreo esa constelación ordenada de bolas lisas y rayadas. Te reto a echar una partida en algunos bares con billar y carisma, o a probar el nivel de tus carambolas en algunos vetustos clubs que todavía ruedan por la ciudad.

1. Sotavent

Major de Sarrià, 61

Bajando por la calle peatonal más cuca de Sarrià, entre colegiales de uniforme y papis modernos, podemos tomar un desvío al vicio puro. Más allá de las estrechas escaleras de la entrada, Sotavent se abre a un mundo de posibilidades en sus dos reservados con billar americano. Una vez empiezan a rodar las bolas allá abajo, la ciudad nerviosa queda lejos y las únicas distracciones son los luminosos de cerveza y las sinuosidades de su barra de madera. Si se te dan mal los golpeos con parábola,  también tienen carta de juegos, y los jueves montan bacanales de Trivial.


2. Club Billar Barcelona

Gran Via de Les Corts Catalanes, 595

Cuenta la leyenda que en los subterráneos del cine Club Coliseum aún se escucha a diario el sonido del taco contra las bolas. Pocos lo ven, pero el Club Billar Barcelona sigue allí, resistiendo las olas del tiempo 90 años después. Bajar las oscuras escaleras que llevan a él tiene cierto hálito de terror, especialmente si no cierras del todo su gruñona puerta principal, que deja a tu espalda un timbre espeluznante. A partir de ahí, el asombro no cesa mientras contemplamos infinitas mesas con señores aplicados a sus carambolas, entre gradas y marcadores, estanterías desbordadas de trofeos y un poderoso ambiente anacrónico, rematado por una barra centenaria que en los años 20 ya derramaba clase.


3. Café Salambó

Torrijos, 51

En el Salambó, lo mismo te presenta un libro Vila-Matas que te echas unos tiros en el piso de arriba. Si quieres ir de intelectual-plasta, le puedes lanzar una perorata a los colegas sobre la última de Lars von Trier que acabas de ver en el Verdi. Pero si lo que te va es marcar actitud, mejor subes las escaleras y engorilas al personal a jugársela en una de las dos mesas de billar americano del segundo piso. Sus recién estrenados tapetes granates, atravesados por la iluminación ‘cozy’ del local, abducen hasta al más voluble.


4. Snooker

Roger de Llúria, 42

Todo en este refinado local del Eixample da para ‘instagramazo’: el gran espejo inclinado del salón a la entrada, las butacas de piel que te harán sentir ‘lord’ aunque vayas en chándal, la barra digna de premio de interiorismo, con su coctelería clásica y hawaiana, o las vitrinas iluminadas repletas de licores predilectos. Pero hemos venido a jugar, y en Snooker las abundantes mesas de billar son también de diseño exclusivo, así que aparta ese vaso. Lástima la música machaconcilla de fondo, que no acompaña bien tanta destreza en tensión. Por cierto, ¿sabes jugar al ‘snooker’?


5. Billares Ars

Atenes, 27

En este austero templo del billar hay gente aferrada a su taco desde que Cobi bajó los brazos. Billares Ars tiene todo lo que necesita un adicto al tapete, y poco más. Nadie mira los murales pintados con galaxias de grafiti, y hay quien después de más de 20 años ni siquiera se ha dado cuenta de que hay una cabeza grotesca de una antigua civilización adornando una oscura esquina. Todo lo que importa pasa en sus generosas 13 mesas –6 de ‘pool’ de 9 pies, 5 de 7 pies y 2 de carambolas–, y todo lo que se piensa cabe en esas troneras.


6. Arena Bar

Carassa, 4

Está muy bien saber que en alguna de las callecitas escondidas del Born podemos encontrar algo más que ambiente chic y cartas de esas que hacen babear a los ‘foodies’. Según entras a Arena, te encuentras con la primera de sus dos mesas de billar americano y, una vez te pones a jugar, te das cuenta de que un séquito de gatitos te saluda con fantasía mientras juegan con sus propias bolas en la pared. Al fondo de este peculiar local de ambiente afable y lucecitas a tono hay otro billar, un poco más enclaustrado, con un ventilador de aspas proyectando largas sombras, como ambientando una partida de altos vuelos.


7. El Otro

Travessera de Gràcia, 167

Siempre me han inspirado mucha ternura los billares con palo corto. Vamos, y lo que no es ternura. Si ese palo corto está ahí, es por algo: el sitio es estrecho, el taco choca con la pared al tirar. Tú también te estás poniendo, ¿verdad? En este bar esquinero de Gràcia, una vez pasas la algarabía-Gremlin de la barra, llegas a una habitación del fondo donde a duras penas cabe la mesa de billar de troneras. A poco que pilotes, podrás hacer el clásico movimiento de deslizarte por detrás de tu diletante contrincante y enseñarle de cerca a apuntar bien, ahí, bien, así, mmhh. 😉


 8. La Ovella Negra

Zamora, 78

Fijo que ya no te acuerdas de tus ciegos de la época de la facultad, pero te aseguro que en La Ovella se puede hacer algo más que dar gritos al de al lado, resbalar por serrín y vaciarse litros en el gaznate. Es cierto que los futbolines le han ido comiendo el terreno, pero en la sala del fondo, entre mesas toscas, escaleras de acero inoxidable, poly klins y jarras industriales, una única mesa de billar americano aguanta el tipo y sigue allí plantada, como diciendo: soy leyenda.


9. Shamrock Irish Bar

Tallers, 72

Que síííí, que te has comprado 200 vinilos gloriosos rebuscando en las cubetas de todas las tiendas de discos de Tallers, que te sabes hasta la canción que retumba desde los altavoces fritos de este irlandés de mala muerte, que quieres cantar a tope con esos ingleses cuando sale el Liverpool en las pantallas del garito… Pero te digo que ahí al fondo hay una mesa de billar espléndida y que el resto me da igual: pon un euro y demuéstrame por qué hace años que llevas esa maldita bola ocho colgada del llavero, campeón.


10. Club de billar Monforte

Sant Antoni Maria Claret, 373

A la entrada de este apacible club de Sant Andreu hay varios carteles con horarios y normas, pero para mi gusto falta uno: ‘Abstenerse neófitos’Monforte es el ‘sancta sanctorum’ de unas cuantas almas absolutamente entregadas a este deporte de precisión llamado billar francés. Según nos adentramos en su ambiente aséptico y tenaz, nos damos cuenta de que, más que un lenitivo ocioso, para los de aquí el billar es casi una forma de vida. Un señor de camisa azul claro cepilla un tapete al ritmo del tintineo de sus llaves; un jugador con muñequeras anuncia su golpe antes de inclinarse. Unas mesas más allá, un tipo joven se desahoga en solitario rompiendo una fila de bolas rojas. El planeta sigue girando sin que nadie acierte la carambola que dé la vuelta a sus días. 


11. Retruc

Gran Via de les Corts Catalanes, 399

De primeras, el sitio puede parecer feúcho, pero sin duda es el sueño de todo adolescente analógico. En Retruc no importa el orden: el caos reina. Eso es lo que buscan los estudiantes de multitud de centros cercanos a la plaza de Espanya mientras colocan las bolas en el triángulo, vacilando a sus compis a risotada limpia. Jaleo asegurado en su media docena de mesas de billar americano e inglés, siempre en marcha a la voz de «¡te toca!», mientras la canción más vieja de Dover atruena desde cada esquina y los torpes del grupo se conforman con jugar al duro y olvidarse a tragos del acné.


12. Pool & Beer

Casp, 186

Una muchacha seca los vasos y una señora mayor te sirve la caña. En la pizarra presumen del típico surtido de ibéricos, al fondo una tele vieja pone hilo musical desde el canal VH1 y si no te has parado a pensar en lo que rezaba el neón amarillo del local, te podrías quedar ahí. Pero, espera: al fondo de este bar ‘normal’ hay dos mesas de billar americano anchas como soles con las que te puedes jugar una hamburguesa completa con alguno de la panda. ¿Que no tengo ni idea de billar? ‘Hold my beer’.


13. Bar Billar HDP

Sant Joaquim, 35

Ni siquiera Google tiene claro los horarios de este insólito salón de billar plantado desde hace años en Gràcia, y tampoco conozco a nadie que entienda del todo su peculiar manera de reservar mesas y turnos. Pero si algo está claro es que HdP probablemente siga siendo el mejor lugar en Gràcia para jugar al billar, tanto americano como francés. Ambiente relajado, material cuidadísimo, exposiciones itinerantes, zona de bar ideal: una buena tarde asegurada. Habría que ser un verdadero HdP para no reconocer eso.