Los cachorros del independentismo

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La operación de la Guardia Civil contra los Comités de Defensa de la República (CDR) tiene como finalidad, además de la detención de una serie de individuos y la incautación de material, tratar de cortar de raíz este movimiento subversivo, que conforma la punta de lanza violenta del separatismo catalán.

La experiencia sufrida en el País Vasco cuando, en la década de los ochenta, los grupos de Jarrai campaban a sus anchas; cometían atentados de «bajo nivel», que pudieron convertirse en auténticos desastres al extenderse el fuego a las casas donde estaban los cajeros atacados; amedrentaban a los que consideraban españolistas, etcétera, llevaba camino de repetirse ahora en Cataluña. Este movimiento que surgió en los 70, pero que tomó la categoría de «kale borroka» en los 90 y tuvo una fuerte vinculación con la banda armada ETA se redujo hasta prácticamente desaparecer en el verano de 2011 cuando apenas se produjeron cinco actos de violencia callejera entre julio y agosto.

Por ello, las Fuerzas de Seguridad, y en concreto la Guardia Civil, había iniciado una investigación para determinar el alcance y los planes de lo que, en un principio, fueron Comités de Defensa del Referéndum; pasaron a serlo de la República; y el objetivo final es que lo fueran de la revolución, al estilo cubano.

El plan, con gran similitud al que se siguió en el País Vasco por parte de ETA como gran directora de la estrategia, pretendía, fundamentalmente, el control y amedrentamiento de la población. No tenía importancia su cifra si abarcaba todo el territorio nacional.

Hasta los cortes de carreteras de días pasados, en los que con un aire de chulería que recordaba a los de sus homónimos vascos, les increpaban primero y les suplicaban después que les dejaran pasar porque iban a trabajar. En un vídeo que ha sido difundido por las redes, se veía a una señora que en catalán les preguntaba qué harían si se presentaba una urgencia: o no le contestaban o se burlaban de ella. Después, vivieron los levantamientos de las barreras de peaje, para granjearse la simpatía de la población por aquello de viajar gratis por autopista.

La situación, si no se actuaba sobre el núcleo de los CDR, podía irse de las manos y se ha decidido hacerlo contra lo que se considera uno de los grupos directivos de esta organización, al que se acusa, entre otros delitos, de terrorismo.

La experiencia habida con Jarrai, y los nombres que adoptó con el tiempo, terminó con la imputación por terrorismo de este tipo de delitos, con la consiguiente agravación de penas, lo que contribuyó a que aquel semillero de violencia terminara por desaparecer.