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Los demócratas se aferran a un segundo impeachment para anular el futuro político de Trump

Sin síntoma alguno de arrepentimiento o señal que indique su abandono inmediato tras el asalto al Capitolio, los demócratas ganan apoyos para comenzar tan pronto como este mismo lunes el proceso para someter a un segundo juicio político al todavía presidente Donald Trump. Avalado por al menos 185 legisladores, el Congreso tiene como principal objetivo evitar un potencial autoindulto del mandatario, pero también cualquier potencial aspiración presidencial en 2024.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, todavía no ha aclarado si convocará a la Cámara o respaldará el artículo ya en marcha, pero advirtió el viernes que los demócratas avanzarían en un nuevo proceso de impeachment a menos que Trump renunciase o que el vicepresidente Mike Pence invocase la 25ª Enmienda, en la que es el gabinete el encargado de destituir al presidente.

«Está trastornado, desquiciado y es peligroso. Debe irse», tuiteaba el viernes Pelosi al referirse a Trump. El sábado reiteró en un encuentro virtual que «la complicidad y la instigación del presidente de Estados Unidos debe y será abordada». 

Sin embargo, un grupo de congresistas republicanos que respaldaron la certificación de la victoria del Colegio Electoral del presidente electo Joe Biden pidieron a éste el sábado a través de una carta que persuadiera a Pelosi para que no siga adelante con un posible impeachment. Los legisladores, encabezados por Ken Buck, advirtieron que un juicio político contra Trump azuzaría de nuevo a sus partidarios y perjudicaría los esfuerzos de Biden para unificar el país.

Por su parte, el presidente electo, quien ya calificó al republicano como «un incompetente«, prefirió no posicionarse y dejó en manos de los legisladores la decisión de enjuiciar de nuevo al inquilino de la Casa Blanca. Durante el fin de semana recordó en Twitter que Trump «no está por encima de la ley».

En el artículo que avalaría una posible destitución y que está previsto se presente este lunes se planea juzgar a Trump por «incitar a la insurrección». Aupado por los congresistas David Cicilline, Ted Lieu y Jamie Raskin, en el mismo se hace referencia directa al mensaje ofrecido por el presidente saliente el pasado 6 de enero a los manifestantes antes del ataque al Capitolio. En sus declaraciones, el republicano reiteró que había ganado las elecciones por una gran mayoría. Una información falsa dado que Biden venció a Trump con 306 votos frente a 232 en el Colegio Electoral y una ventaja popular de más de 7 millones de votos.

Sus palabras, según reza el documento, alentaron y probablemente provocaron «una inminente acción ilegal en el Capitolio». «Incitada por el Presidente Trump, una turba ilegal irrumpió en el Capitolio, hiriendo a personal de la policía, amenazando tanto a los miembros del Congreso como al vicepresidente e interfiriendo con la solemne sesión conjunta constitucional para certificar los resultados electorales», relata el artículo al señalar «actos mortales, destructivos y sediciosos».

«Actos mortales, destructivos y sediciosos»

Precisamente, esta incitación a la violencia por parte del mandatario provocó el viernes que Twitter cerrara para siempre su cuenta personal (@realdonaldtrump). Facebook ha aplicado una suspensión que durará por lo menos hasta que abandone la Casa Blanca el próximo 20 de enero. Snapchat (Snap) y Twitch (Amazon) también han implementado represalias. Al mismo tiempo Reddit prohibió permanentemente el fórum «donaldtrump» y Shopify eliminó de su plataforma las tiendas online TrumpStore.com y shop.donaldjtrump.com. PayPal tomó medidas similares.

Por su parte, Google retiró la aplicación Parler, afín a los seguidores de Trump, de su tienda por violar su política de conducta. Apple hizo lo mismo el sábado. Pero el golpe de gracia llegó de manos de Amazon, que también informó que retirará sus servicios a través de Amazon Web Services a Parler, lo que potencialmente podría cesar su funcionamiento.

De esta forma, los legisladores demócratas están presionando para que se vote el artículo de impeachment una semana antes de la marcha oficial de Trump y se envíe posteriormente al Senado, donde se celebraría el juicio. Si se aprueba, el republicano será el primer presidente en la historia del país en enfrentar este proceso en dos ocasiones.

Algunos senadores republicanos reconocen que existe margen para enjuiciar al presidente. En una entrevista con Fox News, el senador Pat Toomey, reconoció que Trump «cometió delitos» en sus esfuerzos por no recononcer los resultados de las elecciones presidenciales. Eso sí, no aclaró si apoyaría un impeachment indicando que esperaría a ver el documento final antes de tomar una decisión.

Las incógnitas de un nuevo impeachment

Ahora bien, en estos momentos, la Cámara de Representantes se encuentra en un receso hasta después de la toma de posesión de Biden, lo que significa que primero Pelosi tendría que convocar de nuevo a los legisladores. De ocurrir, probablemente esta Cámara votaría sin problemas a favor del proceso que, a continuación, llegaría a la Cámara Alta. Sin embargo, el Senado no tiene previsto atender asuntos de calado hasta el próximo 19 de enero, el día antes de la jura de Biden, según explica un memorándum del republicano Mitch McConnell, líder del Senado, al que tuvo acceso el Washington Post.

En el mismo se aclara que aunque el Senado celebrará dos sesiones el 12 y el 15 de enero, se le prohíbe llevar a cabo cualquier tipo de acción, incluyendo explícitamente actuar sobre el potencial artículo de impeachment que pueda enviar la Cámara de Representantes. Para deshacer esta inacción se requeriría una votación unánime de los 100 senadores de la Cámara Alta. Algo que tiene pocas probabilidades de hacerse realidad dado que múltiples legisladores republicanos continúan apoyando a Trump.

Esto significa que un juicio en el Senado no se contempla hasta que los demócratas tomen el control de la Cámara, con Charles Schumer como líder, en los primeros compases de la nueva Administración Biden. En el documento mencionado por el Post, McConnell expone un calendario tentativo de cómo podrían desarrollarse los acontecimientos.

Entre el 19 y el 20 de enero, la Cámara de Representantes debería haber nombrado a los encargados del impeachment, que deberán exhibir los cargos y estar listos para enviar los artículos que los avalen al Senado. La Cámara Alta procedería a considerarlos tan pronto como el 20 de enero, justo después de la toma de posesión de Biden, o el 21 de enero, es decir, entre una hora y 24 horas después de la salida oficial de Trump. Inmediatamente después comenzaría oficialmente el juicio.

No obstante, sigue habiendo múltiples incógnitas. Todavía debe aclararse la cuestión de quién exactamente presidiría el proceso de un ex presidente. Las reglas del Senado exigen que el presidente del Tribunal Supremo, en este caso John G. Roberts Jr, sea el responsable de presidir el juicio en la Cámara Alta. Sin embargo, no está claro cómo funcionaría esta dinámica una vez que Trump haya dejado oficialmente de ser presidente.

Si Trump fuera finalmente condenado, el Senado podría votar para prohibirle que se presente de nuevo a la presidencia, desbaratando así cualquier aspiración para recuperar la Casa Blanca en 2024.

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