Los familiares que encontraron el cadáver de Laia: “El asesino tenía la mirada perdida, estaba ido”

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No se resistió. El presunto asesino de la niña Laia en Vilanova y la Geltrú permanecía con “la mirada perdida y totalmente ausente” mientras los tíos de la víctima entraban por la fuerza en su casa y hallaban el cadáver de la niña bajo un colchón con la cabeza recostada en una maleta. Luego, el ahora acusado se derrumbó y se echó a llorar antes de ser detenido.

Así se lo han contado a la juez del juzgado número 1 de Vilanova a lo largo de la ronda de declaraciones del caso que se han practicado hoy en sede judicial. Los familiares de Laia, como el resto de testigos, se han ratificado en las declaraciones que ya prestaron en sede policial. Ellos sospecharon de Juan Francisco López por la extraña tranquilidad que mostraba mientras todo el vecindario se afanaba en buscar a la desaparecida Laia, y las sospechas se convirtieron en certeza cuando López no les dejó entrar en su domicilio la primera vez que se lo solicitaron.

Al segundo intento fue cuando los familiares de Laia entraron por la fuerza en su casa y confirmaron sus peores temores. Como ellos también han declarado los Mossos y policías locales que intervinieron en la detención y varios vecinos. Todos han declarado lo que vieron la tarde del 4 de junio aunque de su testimonio no se puede deducir si el presunto homicida actuó con premeditación o estaba fuera de sus cabales, drogado o borracho. Unos han confirmado que no olía a alcohol, otros que lo vieron con gestos y expresiones en su cara propias de quien ha tomado algún estupefaciente. La propia ex mujer del acusado ha relatado que esa tarde su hija, tras almorzar con su padre, la llamó pidiéndole que la recogiera y no la dejara en su compañía por que se comportaba de forma muy extraña.

La jueza del caso, como lo demuestra el auto de prisión que emitió hace unos días y OKDIARIO reproduce a continuación, sí se ha formado un criterio más claro sobre la escena terrible que esa tarde se desarrolló en ese piso del número 26 de la Avenida de Cubelles.

“Todos los datos objetivos de la investigación evidencian que la menor entró involuntariamente en la casa y allí perdió la vida de forma BRUTAL sin descartar que sufriera un ataque contra su indemnidad sexual”

“El señor Joan entre las 18:00 y las 22:00h cogió a la menor cuando bajaba del piso de sus abuelos aprovechando que bajaba sola y sin posibilidad de defensa y su estado de vulneración como menor de edad, la metió dentro de una habitación y con diversas armas blancas le infringió múltiples heridas además de los indicios que se desprenden de la autopsia sobre una posible manipulación genital que le ocasiona un infiltrado hemorrágico en la zona genital… la causa probable de la muerte es asfixia mecánica”.

Así relataba el juez los hechos en el auto de prisión y ahora la autopsia lo confirma, la pequeña no sufrió una agresión sexual aunque no se descarta que la sometieran a tocamientos, y finalmente el asesino acabó con su vida mediante asfixia producida por la presión sobre el cuello de la víctima. Un crimen brutal en palabras de la jueza que se reserva muchos de los detalles más sensibles que los policías descubrieron en aquel piso.

Alcohol y drogas

Respecto a si el detenido actuó con su capacidad de decisión afectada por el consumo de grandes cantidades de alcohol y drogas como declaró ante la juez, esto es lo que opina la magistrada en su auto:

“En su declaración Joan manifiesta que es consumidor de droga , no obstante no consta hasta la fecha informe médico que lo avale, ofrece una versión en absoluto creíble de los hechos y reconoce que no toma medicación alguna… En el informe forense se hace constar consumo de cocaína y otras sustancias aunque no consta ingreso alguno en centro médico o especializado, además de que los testigos no refieren comportamiento alguno de que se encontrara bajo los efectos de la droga”

La jueza, a la espera de los informes sobre el estado mental del detenido, se fija especialmente en la violencia extrema desplegada supuestamente por el acusado,  y por esta razón en especial además de por la gravedad de las penas le envía a prisión “porque concurre un riesgo de reiteración delictiva”.

La defensa de Juan Francisco no ve de momento ningún rastro de premeditación en los hechos relatados por el atestado de los Mossos , y respecto a las declaraciones de los testigos que no observaron signos de intoxicación por alcohol o drogas en el acusado, insisten en que “serán los informes periciales los que nos digan con exactitud en qué estado se encuentra y no las impresiones de los testigos”. Los letrados visitaron a Juan Francisco un día antes de las declaraciones, allí en la prisión de Can Brians 10 días después del crimen el presunto asesino insiste: “No recuerdo nada, no pude ser yo quien hizo eso”.