Los inventos y obras que cambiaron el mundo, en miniatura

Conde Duque acoge cuarenta maquetas a escala, construidas desde el siglo XVIII al XX, que recorren dos milenios de historia de la ingeniería

Dos mil años de ingeniería española y europea en su mínima expresión. Conde Duque acoge una de las exposiciones más completas organizadas hasta la fecha sobre maquetas y modelos a escala construidos desde el siglo XVIII hasta el siglo XX. «Maquetas y modelos históricos. Ingeniería y construcción» propone un viaje por la historia de estructuras, artilugios e inventos que cambiaron el mundo. Para ello, la Fundación Juanelo Turriano muestra al público más de cuarenta piezas únicas realizadas a partir de modelos a escala construidos desde el siglo XVIII hasta el siglo XX.

Entre ellas hay reconocidas obras como el acueducto de Segovia o el puente de Alcántara, dos de los ejemplos más representativos del pasado romano de la Península. Pero la muestra también acoge piezas menos conocidas como el Artificio de Juanelo o Ingenio de Toledo: una máquina diseñada en el siglo XVI por el ingeniero Juanelo Turriano para llevar agua del Tajo a Toledo, salvando un desnivel de más de 100 metros. Fue uno de los grandes inventos del Renacimiento y alcanzó gran popularidad nacional e internacional. La maqueta expuesta fue realizada entre 1965 y 1970, en madera, hierro y latón y ha sido cedida para la ocasión por la Diputación Provincial de Toledo.

Otra de las joyas de la colección es el antiguo Faro de Buda del Delta del Ebro. Fue construido en hierro en 1865 y, con sus 53 metros de altura, fue muy innovador para la época. Para que la gente se hiciese una idea de su aspecto se encargó una maqueta también en hierro que lo representa en su vigésima parte y que se presentó en la Exposición Universal de París de 1867. Esta maqueta se ha conservado en la Universidad Politécnica de Madrid.

Al carácter didáctico de la exposición se suma el valor histórico de las propias maquetas. Algunas de ellas son más antiguas que las obras a las que representa. Es el caso de la pieza a escala, en latón y acero, del transbordador aéreo del Niágara. Esta prodigiosa obra de ingeniería del inventor español Leonardo Torres Quevedo, recorre 7,2 kilómetros para unir las dos orillas del río en la zona canadiense. El transbordador se inauguró en 1916 y su reproducción se presentó un año antes de su puesta en marcha. Este medio de transporte es uno de los atractivos turísticos más visitados de Canadá.

Por último, la muestra se adentra en las entrañas de importantes obras de la ingeniería civil como la estación de metro de Sol. En ella se puede observar la red laberíntica de pasillos y conexiones que unen las líneas del suburbano bajo la plaza madrileña.

Grandes hitos de Madrid

Maqueta de la estación de Metro de Sol, en 1949Maqueta de la estación de Metro de Sol, en 1949– ISABEL PERMUY

Otro de los ejemplos de obras que cambiaron la vida en la capital, expuesta en Conde Duque en formato de maqueta, es el primer depósito elevado de Madrid. El conocido popularmente como el «vaso» de Chamberí, fue obra de los ingenieros Luis Moya Ydigoras y Ramón de Aguinaga. Comenzó a dar servicio el 15 de noviembre de 1911. Su elevación de 36 metros sobre el suelo y sus 1.500 metros cúbicos de capacidad fueron suficientes para conseguir pasar de un «hilillo» a un torrente caudaloso en los grifos de los madrileños.

El Canal de Isabel II, Metro de Madrid, Patrimonio Nacional, el Museo del Ejército de Toledo, el Archivo Histórico Nacional o el Museo Naval son algunas de las instituciones que han cedido sus piezas, algunas de ellas nunca expuestas al público.

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