Los mensajes que envía Macron desde su retrato oficial

Es mucho más que una foto. Ha sido el propio presidente francés, Emmanuel Macron, el que ha desvelado por Twitter su retrato oficial, la imagen que, durante los próximos cinco años, dominará todos los edificios públicos del país. Una fotografía cargada de mensajes e intenciones en un presidente jupiteriano que ya ha demostrado que quiere tener el control de todo y que conoce muy bien los códigos visuales y los símbolos.

Un escenario y pose novedosos (al menos en Francia)

Desde Charles de Gaulle a François Mitterrand, frecuentes referentes en la simbología macroniana, el nuevo inquilino del Elíseo tenía múltiples ejemplos a seguir a la hora de elegir una pose para su inmortalización como presidente. De Gaulle, Georges Pompidou y Mitterrand eligieron posar delante de la biblioteca del palacio presidencial, al igual que Nicolas Sarkozy. François Hollande, al igual que Jacques Chirac, prefirieron hacerlo en el jardín del Elíseo, con la residencia de fondo. Hasta ahora, el más innovador de la V República había sido Valéry Giscard d’Estaing, que se hizo retratar sobre un fondo blanco, azul y rojo, la bandera francesa. Macron ha querido darle una vuelta más a la escenografía y ha optado por un espacio diferente: delante de su escritorio, sobre el que se apoya levemente con las manos mientras mira de frente, y con una media sonrisa, a la cámara. A su espalda, abierta de par en par, está la ventana de su despacho, que da al frondoso jardín presidencial.

Pero, ¿es tan innovadora esta pose? No, si se mira un poco más allá del Hexágono. La imagen de Macron recuerda fuertemente, según Philippe Moreau Chevrolet, profesor de comunicación política de Sciences Po, al retrato que se hizo el presidente estadounidense demócrata Barack Obama para su segundo mandato. “Hay una aspiración americana, como siempre en la comunicación de Emmanuel Macron”, dijo a la emisora BFM TV. Otro referente obamiano: el expresidente demócrata confió siempre su imagen a un solo fotógrafo, Pete Souza, autor de sus fotografías más icónicas. En vez de elegir a un profesional estrella del medio, como hicieron algunos de sus predecesores, Macron ha preferido, como Obama, a una fotógrafa que le sigue, fiel, desde la campaña, Soazig de la Moissonnière.

El guiño a Europa

Al igual que sus dos predecesores inmediatos, el socialista François Hollande y, antes, el conservador Nicolas Sarkozy, Macron posa con una bandera francesa y otra de la Unión Europea. Pero con Macron, que hizo de la defensa del proyecto común uno de los pilares de su campaña, el símbolo europeo adquiere más protagonismo. El nuevo presidente francés posa entre las dos banderas, dándole así la misma importancia, como reconoció el propio mandatario este jueves. “Francia no puede tener éxito sin una Europa fuerte, y Europa no puede avanzar sin una Francia responsable, eso es lo que dice esta foto”, declaró desde Berlín, donde participó en el encuentro preparatorio de los líderes europeos de cara a la cumbre del G20 de la semana próxima.

Un presidente moderno a la par que intelectual…

Ha sido el propio Macron el que ha adelantado la esperada foto —se ha tomado cinco semanas— por las redes sociales. Y es que las nuevas tecnologías son parte integral del líder francés más joven desde Napoleón Bonaparte. Algo que también tenía que quedar patente en su retrato oficial, y que lo logra con los dos smartphones que reposan sobre la mesa, al lado de su mano.

No son los únicos objetos elegidos para resaltar en la fotografía. A Mitterrand no le bastaba tener de fondo la biblioteca, así que decidió posar con un libro en las manos para su retrato oficial. Macron tampoco ha querido prescindir de un referente a su pasión por la literatura y, especialmente, por Stendhal y su obra Rojo y Negro, libro que ha revelado que relee una y otra vez y que ahora figura también sobre su mesa, al igual que Les Nourritures terrestres de André Gide. Un tercer libro, las Memorias de Guerra de De Gaulle, reposa abierto, homenaje especial al primer presidente de la V República y referente frecuentemente evocado por un Macron que, según se puede ver en un vídeo que ha colgado en las redes su jefa de comunicación, Sibeth Ndiaye, es el que decide por qué página abrir la obra y cómo colocarla para la foto.

… y controlador

Porque si hay algo que define a Macron, un presidente jupiteriano, como gusta calificarse, es su insistencia en controlarlo todo. Es él el que ha decidido buena parte de la imagen para su retrato y es él el que también con ella envía otra señal de control: el reloj dorado que suele marcar el tiempo en la sala donde cada miércoles se reúne su Consejo de Ministros. Porque Macron quiere ser, como ha dicho él mismo en varias ocasiones, el “maestro de los relojes”, el amo del tiempo, ser él, y no la presión mediática, el que marca los tiempos.

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