Los otros algarrobicos gallegos

Con 1.500 kilómetros de costa, más de 300 municipios, la mayoría de tamaño pequeño, y unas comunicaciones que dejaban prácticamente aisladas a multitud de comarcas, Galicia fue durante lustros el paraíso de las construcciones ilegales. Al amparo de la escasa vigilancia o incluso de la connivencia municipal, de la falta de escrúpulos de promotores y constructores y, también, de muchos particulares, entre los años ochenta y noventa se levantaron en el litoral, pero también en el interior de la comunidad, miles de urbanizaciones, pisos, edificios de usos varios, establecimientos hosteleros y viviendas particulares que incumplían las normas. Algunos contaban incluso con licencias en teoría válidas pero que luego fueron declaradas ilegales por los tribunales.

La Agencia para la Protección da Legalidade Urbanística (APLU) de la Xunta de Galicia ha ejecutado entre los años 2009 y 2016 alrededor de 800 expedientes de reposición de la legalidad sobre actuaciones urbanísticas contrarias a la norma, es decir, derribos parciales o totales de esas edificaciones. Este año lleva más de cincuenta. Pero aún quedan centenares de construcciones fruto de aquellos tiempos. Son los algarrobicos gallegos (en referencia al hotel El Algarrobico de la playa de Carboneras, en Almería, icono de este tipo de infracciones en la España del ladrillo). Algunos están pendientes de demolición, otros han sido legalizados tras décadas de litigios judiciales, y algunos se mueven en el limbo entre ambas situaciones.

Edificio Conde de Fenosa (A Coruña)

Se trata de un edificio de apartamentos de lujo, oficinas y bajos comerciales levantado a finales de los noventa por la quebrada inmobiliaria Fadesa, por entonces propiedad de Manuel Jove (quien llegó a ser uno de los mayores accionistas individuales del BBVA), gracias a una licencia ilegal otorgada en 1997, en tiempos del alcalde socialista Francisco Vázquez. El permiso municipal concedía la “rehabilitación” de un inmueble anterior, sede de Unión Fenosa, aunque prácticamente se construyó de nuevo y con más superficie edificada que el anterior, que ya estaba fuera de planeamiento. A instancias de la denuncia de un particular, el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) anuló la licencia en el año 2001, en una sentencia que el Supremo ratificó en el 2006. Los siguientes gobiernos municipales, del PSOE y el PP, lograron que el TSXG declarara en el 2013 la imposibilidad material de ejecutar la sentencia, pero tres años después, el Supremo tumbó ese fallo y dio por válida la orden de derribo del 2001. El Ayuntamiento, gobernado hoy por En Marea, ha redactado un proyecto para demoler las partes ilegales del edificio.

Edificio Conde de Fenosa (A Coruña).

O Piricoto (Vigo)

Es uno de los casos más añejos de Galicia. La primera sentencia con orden de derribo de los tres bloques de 96 viviendas ubicados en la colina de Castrelos, en Vigo, data del año 1994, y desde entonces el procedimiento judicial y administrativo, con recursos cruzados e intentonas del Ayuntamiento para legalizar los edificios, se han eternizado. De hecho, la zona donde se ubicaban ha cambiado por completo y no tiene nada que ver hoy con lo que era hace veinticinco años. En el 2012 se iniciaron los trámites municipales para legalizar el conjunto, exigiendo a los propietarios derribos parciales y reformas exteriores e interiores en un plazo determinado. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia admitió esa posibilidad, pero el Tribunal Supremo decretó el año pasado que los plazos se habían incumplido.

O Piricoto (Vigo).

Restaurante Cafetería El Náutico. Sada (A Coruña)

Es un inmueble circular y acristalado construido frente a la ría de Betanzos, levantado sobre en un polémico relleno que en su día ganó decenas de miles de metros cuadrados al mar en la villa marinera de Sada. De propiedad municipal y construido bajo mandato del PP, albergaba una cafetería y un restaurante en pleno paseo marítimo de la localidad. Fue declarado ilegal hace décadas, pero sigue en pie pese a contar con reiteradas sentencias que, desde hace años, ordenan su demolición. Pese a esos fallos, el Concello recuperó su titularidad bajo mando del anterior alcalde, del PP, entregando 37.000 euros a la empresa concesionaria del restaurante, que llevaba años sin pagar el perceptivo canon municipal. El Gobierno local actual, de Sadamaioría, afín a En Marea, pretende ejecutar su derribo durante este mandato y hacer una consulta popular sobre el uso que debería darse a ese espacio público.

Restaurante Cafetería El Náutico. Sada (A Coruña).

Urbanización Lodeiro (Viveiro, Lugo)

Es un buen ejemplo de cómo las ilegalidades urbanísticas pueden acabar afectando a los compradores de buena fe. La urbanización Lodeiro, construida en Viveiro, en la costa lucense, está formada por dos edificios que albergan conjuntamente 118 viviendas en las que habitan más de 300 personas. Se levantó en los noventa gracias a dos licencias del Ayuntamiento, gobernado por el popular César Aja (íntimo amigo de Rodrigo Rato, quien solía veranear en el pueblo), que las otorgó a la constructora Mareber sin que el proyecto contara con el preceptivo estudio de detalle. El TSXG declaró ilegal ese permiso en noviembre del 2003, y el Supremo confirmó el fallo cuatro años y medio después, desestimando los recursos de la constructora y del propio Ayuntamiento, gobernado entonces por una coalición del PSdeG y el BNG. En el 2010, el pleno municipal aprobó un cambio en las normas urbanísticas para permitir la futura legalización de los pisos.

Urbanización Lodeiro (Viveiro, Lugo)

Apartahoteles de Samil (Vigo)

Fueron construidos en los años noventa en primera línea de playa en el arenal de Samil, en Vigo. Pero el TSXG anuló las licencias municipales y ordenó su derribo al constatar que las primeras se habían concedido para levantar un establecimiento turístico cuando su uso real era el de vivienda habitual. Y en la zona sólo se permiten construcciones destinadas al primer fin, porque la calificación del suelo no admitía los usos residenciales. En el año 2012, el Ayuntamiento aprobó nuevas licencias que permitieron iniciar la legalización de los inmuebles.

Apartahoteles de Samil (Vigo)

Torres Ifer (Vigo)

En su día representaron uno de los proyectos urbanísticos más emblemáticos de la ciudad, la más poblada de Galiciao: dos torres mellizas de 72 metros construidas en una de las vías principales de la ciudad, la Avenida García Barbón, en los años noventa, con más de cien viviendas y varios pisos ocupados por la Confederación de Empresarios y el Club Financiero local. Se levantaron 24 plantas, cuando el proyecto inicial sólo contemplaba 16. La altura de los inmuebles (72 metros) superaba tanto lo contemplado en el proyecto como lo permitido por las normas urbanísticas para la zona en la que se levantaron. La primera sentencia que anuló los permisos municipales es del año 1996, confirmada en 1999 por el TSXG. El litigio se mantuvo durante lustros. En el 2002, el Ayuntamiento alegó la imposibilidad física de demoler los edificios, y en el 2010 otorgó nuevas licencias que abrieron paso a su legalización.

Torres Ifer (Vigo)

Casa “Exín Castillos” (Quiroga, Lugo). C

Construida en terreno rústico en la aldea de Covas, en la localidad lucense de Quiroga, sobre esta vivienda en forma de castillo de Disney pesa un expediente de derribo abierto en el año 2008 por la Axencia para a Protección da Legalidade Urbanística (APLU) de Galicia. En marzo del 2016 la Xunta ordenó su demolición definitiva, pero el cambio de la normativa municipal, que convierte en urbanizable el suelo rústico donde se levanta, podría salvarle la vida por arte de magia.

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