Los Premios Gabo reconocen las mejores historias de América Latina

La historia de Farah, una homosexual cubana que en los ochenta empezó lo que su autor, Jorge Carrasco, define como un “periplo dantesco” por las cárceles de ese país. La cobertura de 15 años de violencia condensada en un especial sobre Cali, la ciudad colombiana donde entre 2001 y 2015 murieron 26.687 personas por la criminalidad heredada del narcotráfico. Los pandilleros de Honduras narrados en forma de cómic por Germán Andino, que publicó su trabajo en EL PAÍS. Y Buscadores, un proyecto documental sobre las desapariciones en México, donde cada dos horas hay una nueva familia que busca a un allegado: más de 30.000 en una década. Estos son los trabajos reconocidos este viernes por la quinta edición los Premios Gabriel García Márquez, las mejores historias de Iberoamérica según la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que ha galardonado también a Jorge Ramos, presentador del Noticiero Univisión, con la distinción a la excelencia.

Carrasco, que no pudo viajar a Medellín -donde se celebra el Festival Gabo- para recoger el premio, según el jurado logra que, a través de la historia de un paria, publicada en la revista El Estornudo, el lector conozca “las costuras de la sociedad que lo excluye”. “Este premio es importante porque la tragedia de desaparecidos de México tiene que saberse”, ha señalado Daniela Pastrana, del equipo ganador en la categoría Imagen.

El mapa de la muerte de la tercera ciudad de Colombia, realizado a lo largo de dos años por cinco periodistas de El País de Cali, demuestra para el tribunal “que, en medio de un contexto social complejo, la crisis de la prensa y de los retos de la transición tecnológica, el periodismo se reafirma como un espacio de reflexión y comprensión de los ciudadanos”. Los 100 metros de cómic de Germán Andino, ganador del premio a la Innovación, relata la violencia en Tegucigalpa a través de la historia de Isaac y aborda, en palabras del autor, “el método del reporteo y lo aplica al cómic, que es un género que ha sido menospreciado, pero a la vez es muy potente”.

“Quiero vivir”, decía Gabo, “y donde más se vive es en la redacción de un diario”. Esta celebración de la vida es la que la FNPI quiere impulsar entre los periodistas y medios de lengua española y portuguesa. En definitiva, en palabras de Jaime Abello Banfi, director de la Fundación, se trata de promover “la aspiración de hacer el mejor periodismo del mundo”. Y, como ha recalcado Jorge Ramos, el valor de “desobedecer”. Ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el venezolano, Nicolás Maduro, el cubano, Raúl Castro, o el mexicano, Enrique Peña Nieto. Porque, ha insistido, este no es un oficio para quedarse callados.

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