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Lubina salvaje, salpicón de vieiras y cava: el catering ‘deluxe’ de Sánchez a bordo del Falcon

Lubina salvaje con verduras y trigo vaporizado, rodaballo con salsa cremosa de eneldo, hamburguesa de ternera con foie, salpicón de vieiras y langostinos o tiramisú. Son algunas de las ‘delicatessen’ que se sirven a bordo del Falcon 900 y del Airbus 320, los aviones a disposición del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y de otras autoridades.

Así consta en el pliego de condiciones para la licitación del ‘catering’ para los aviones del Grupo 45 de las Fuerzas Armadas, al que pertenecen los aviones que Sánchez utiliza para sus desplazamientos.

El servicio fue adjudicado por el gobierno de Mariano Rajoy, tres meses antes de perder el poder a consecuencia de la moción de censura, y asumido en sus mismos términos por el nuevo Gobierno. La empresa adjudicataria fue Gate Gourmet Spain S.L, por importe de 120.000 euros.

El pliego establece parámetros detallados sobre la prestación del “servicio de elaboración y provisión de los productos alimenticios que se han de servir a bordo de las aeronaves del 45 Grupo de FFAA, en las mejores condiciones de seguridad, calidad y precio, incluyendo el suministro de todos los artículos necesarios para complementar los citados servicios de atención al pasajero”.

145 platos para elegir

El servicio pone a disposición de los pasajeros una carta con hasta 145 platos distintos, que deberán ser solicitados el día anterior a la hora estimada del vuelo.

Así, se ofrecen entrantes, platos principales, postres y menús para desayuno, además de los correspondientes para la tripulación.

Para ‘abrir boca’, se pueden solicitar, por ejemplo, “cucharas variadas de aperitivo” o una bandeja de ibéricos. Como principal, pescados de todo tipo siempre frescos y carnes de calidad. Por ejemplo, una paletilla de cordero lechal con salsa demiglacé al romero, patatas gajo asadas y tirabeques, un novillo de solomillo con salsa provenzal o un rape con salsa cremosa de champiñón y espárragos verdes.

También hay platos más ligeros, como una ensalada de quinoa con langostinos o de brotes verdes, manzana, tofu y “flores decorativas”. En los postres, la delicia de golosos: un despliegue de tartas de todo tipo, entre ellas, tiramisú, tarta de limón, flan de café, pastel 100% de chocolate, tocino de cielo o pastel de mandarina y cava.

Los desayunos van de lo más frugal a los contundentes, desde una bandeja de frutas de temporada a unos huevos revueltos a la mexicana o crepes de salmón. No falta la tortilla española ni el chorizo o jamón ibérico. En bebidas, el único capricho permitido es el cava.

Un menú de lo más variado, cuyo servicio está también sujeto a exigencias de alta calidad. Entre otras, su elaboración y transporte, se indica, deberá corresponder siempre a “personal especializado” y las comidas no podrán “quedar ultimadas con más de seis horas de antelación” a la hora de vuelo. La empresa deberá ofrecer además y “al menos” cuatro menús completos diferentes para celíacos.

Desde su llegada al poder, la polémica ha rodeado de Pedro Sánchez por su gusto en utilizar el Falcon en sus desplazamientos. La primera y más sonada, cuando acudió a Castellón para disfrutar del concierto de uno de sus grupos favoritos, The Killers, en el Festival Internacional de Benicassim (FIB).

Además, ha recurrido a él para acudir a una boda en La Rioja o al Consejo de Ministros que se celebró en Sevilla, el pasado 26 de octubre.

Pese a la controversia, el Gobierno ha rechazado aportar información del coste de estos viajes, aludiendo a que se trata de un secreto oficial sobre el que no puede revelarse información por ser “clasificada”.