Luis Aragonés: homenaje a un sabio

5

Una noche cambió la historia de la selección española. No fue una final, pero significó casi más que un título. El 22 de junio del 2008 se produjo la mutación real de la Roja. Las penas, desastres y maldiciones se acabaron con el penalti transformado por Cesc en los cuartos de final de la Eurocopa de Viena ante Italia.

Esa tanda supuso entonces el minuto más visto de la historia de la televisión en España (16 millones de espectadores). Una semana después llegaría el título ante Alemania con el gol de Torres, que abrió el ciclo de éxitos de la mejor selección de todos los tiempos.

El adiós de Raúl

El arquitecto de aquella revolución fue un sabio nacido en Hortaleza, el municipio anexionado a Madrid a mitad del siglo pasado. Luis Aragonés transformó una selección perdedora y gris en un equipo atractivo y ganador, pilotado por un inmenso Xavi Hernández.

El seleccionador, que también había fracasado dos años antes en el Mundial de Alemania, eliminó a Raúl y construyó un bloque fantástico que alcanzó su cima en aquella semifinal perfecta ante Rusia. Fútbol total. Vicente del Bosque recogería después la herencia del gran Aragonés y aprovecharía la inercia positiva conquistando el Mundial de Sudáfrica y la Eurocopa del 2012 en Kiev.

Las charlas de un genio

Pero todo empezó en Austria, donde brilló un grupo unido y solidario. “Lo único que les pido es que jueguen, que se diviertan jugando, pero metiendo, yendo…” es uno de los consejos que integran el emotivo documental ‘Luis, el sabio del éxito’, presentado este martes por la federación española. La obra, culminada tras revisar 40 horas de grabaciones, recoge imágenes en solitario del técnico y charlas estelares con sus jugadores.

“Esto es así y ahora es querer. Forman ustedes un grupo. Si yo no estoy en la final con este equipo, soy una mierda“, proclama Luis en una de sus arengas a un equipo que adoraba al seleccionador fallecido en febrero del 2014 a los 75 años por una leucemia. “Uno, dos, tres: ganar, ganar y ganar” fue el grito de guerra de una selección única a las órdenes de un genio inolvidable.