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Luis del Val: «Me molesta que el problema de la contaminación tenga como sacerdotisa a una nini»

Luis del Val.- La contaminación del aire y del agua es un problema serio, pero hay talibanes vocacionales que lo quieren transformar en una especie de religión intransigente. Ya he escuchado a uno de estos inquisidores proponer que, en la puerta de embarque de los aviones, haya un inspector preguntando el motivo del vuelo para prohibir que uno suba al avión a no ser que se le esté muriendo un familiar.

Hay negacionistas interesados, que no quieren que les estropeen sus negocios, y hay gente bastante normal que recuerda que en el Pleistoceno la Tierra pasaba, cada 40.000 o 100.000 años de un periodo glacial a un periodo interglacial, y la temperatura, en los máximos, pudo ser un grado o dos superior al actual. Está admitido que en el Holoceno lo que hoy son las islas británicas, Escandinavia, Polonia y gran parte de Rusia era un bloque de hielo, y llegó el periodo interglacial, y el hielo se fue fundiendo sin que existieran automóviles, ni aviones, ni calefacción en las casas, ni vacas que expelieran metano de sus intestinos, porque de los pedos de las vacas también se ha hablado mucho. Y nos estamos refiriendo a un periodo cercano entre nueve mil y doce mil años. Esperemos que por decir esto, no venga una comisión de la verdad y meta en la cárcel al que lo diga o lo recuerde.

Repito, el problema de la contaminación del aire y de las aguas es muy serio, y precisamente por ello me molesta que algo tan trascendente, tan complicado y tan complejo, tenga como sacerdotisa a una nini, que NI estudia, NI trabaja, y que dice que le hemos robado su infancia, y algunos adolescentes lo repiten, pero la adolescencia se la están robando ellos, porque en lugar de disfrutar de esa edad tan compleja como maravillosa, se pasan el día gastando la batería del móvil, escuchando música, haciendo selfies y enviando WhatsApp, en lugar de hablar entre ellos y mirarse a los ojos.

La Junta de Extremadura creo que va a poner a ‘La Niña del Exorcista Climático’ un coche eléctrico, pero lucharían mejor por la limpieza del aire si las autonomía, todas, suprimieran algunos de los cientos de coches oficiales que usan a diario. Claro que saldrían menos en los periódicos.

El pasado mes de junio, en Valencia, se reunieron casi una veintena de Premios Nobel. Diecinueve para ser exactos. Tres de ellos estaban relacionados con las investigaciones sobre la contaminación y el clima. Pero ustedes no se enteraron, porque los medios estamos infantilizados y preferimos poner las cámaras delante de una NINI, con semblante de cabreo, que escuchar a quien ha pasado la vida estudiando e investigando.

Desde luego, tenemos un problema con la contaminación del aire y del agua, pero tampoco es menor esta infatilización de la sociedad, esta continua transformación de cualquier asunto serio en una especie de espectáculo televisivo, esta confusión permanente entre la anécdota y la categoría, entre lo superficial y lo profundo. El cambio climático es algo permanente en el planeta desde hace cientos de miles de año. Lo que hay que saber es cuánta es la influencia humana en este periodo interglacial, no arrobarnos ante una nini, que puede que del Holoceno sepa menos que yo, que no sé casi nada.