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Macron adaptará la fiscalidad del carburante al precio del petróleo

Emmanuel Macron se ha mostrado este martes partidario de adaptar la fiscalidad de los carburantes a las fluctuaciones del precio del petróleo para limitar su impacto económico en los ciudadanos que más usan el coche.

El presidente francés también lanzará un gran debate nacional durante los tres próximos meses para concertar con los actores locales la política de transición ecológica que permita a Francia “desintoxicarse” de las energías fósiles.

Macron intenta así responder a la cólera de los ‘chalecos amarillos’, un movimiento popular de protesta que lleva diez días poniendo en jaque al Gobierno  por el precio de los carburantes y que revela un descontento social que va más allá de la mera subida impositiva de los hidrocarburos.

En un discurso pronunciado en el Elíseo ante los miembros del Consejo Nacional de la Transición Ecológica -destinado inicialmente a detallar las próximas etapas de la nueva política energética- el presidente ha puesto el acento en la necesidad de hacer compatible la transición hacia las energías limpias con la lucha contra las desigualdades sociales.

Una “ecología popular”, ha dicho, para que no recaiga en el ciudadano de a pie el todo el peso del cambio de modelo. “Me niego a que la transición ecológica acentúe las desigualdades territoriales y haga todavía más difícil la situación de nuestros conciudadanos que viven en zonas rurales o periurbanas”, ha señalado.

Sin embargo, como se esperaba, no da marcha atrás en la medida que ha desatado la protesta y ha dejado claro que mantendrá sus promesas de campaña en materia medioambiental, si bien admitió que hay que cambiar de método aportando soluciones “concretas y accesibles” a los ciudadanos.

“Dicen que son siempre los mismos quienes hacen los esfuerzos. Y tienen razón”, ha reconocido el presidente, que ve en la movilización de los ‘chalecos amarillos’ la expresión de un malestar profundo que la sociedad francesa arrastra desde hace décadas, una “cólera sorda, un rencor hacia los dirigentes” que imponen las medidas “desde arriba”.

‘Mea culpa’

Macron ha esbozado un ‘mea culpa’ al liderazgo vertical ejercido hasta ahora y ha augurado un giro hacia un poder más horizontal para tener en cuenta a los sectores sociales –actores económicos, sindicales, asociativos, políticos locales- pegados al terreno que conocen la vida cotidiana de los franceses.

El presidente ha insistido en que la transición energética deberá ser “justa, democrática y clara” y que la respuesta para hacer compatible la lucha “contra el fin del mundo y el fin de mes” tendrá que venir “de las bases”.

Es el objetivo de la gran concertación de los próximos meses, en la que podrán participar los ‘chalecos amarillos’ que empiezan a organizar el movimiento y este lunes han nombrado a ocho interlocutores. El titular de Ecología, François de Rugy, les recibirá esta tarde en el ministerio.

“No hay soluciones milagro, pero se pueden construir soluciones honestas”, ha subrayado Macron, que ha prometido “humildad” y tener en cuenta a “cada ciudadano”. “Creo que podemos transformar la cólera en solución”, ha concluido.

Sin respuesta

Para Jason Herbert, uno de los portavoces de los ‘chalecos amarillos’, el debate propuesto por el presidente “va en la buena dirección pero no es una señal bastante fuerte teniendo en cuenta lo urgente de la situación”.

En el terreno político, el líder de la Francia Insumisa, Jean Luc Mélenchon, ha lamentado “una hora de ruido presidencial sin respuesta a la situación de insurrección ciudadana de los chalecos amarillos”, la ultraderechista Marine Le Pen “un vacío absoluto” y el diputado de Los Republicanos Eric Ciotti “la ceguera culpable de un presidente tecnócrata”.

Energía nuclear y renovable

Durante la presentación del Programa energético plurianual, Macron ha anunciado el cierre de las centrales de carbón antes del 2022. Se triplicará la producción de energía eólica terrestre en el horizonte del 2030 y se destinarán entre 7.000 y 8.000 millones de euros anuales al desarrollo de las energías renovables. Por lo que se refiere a la nuclear, el presidente francés no renuncia completamente a ella en el mix energético francés. Se reducirá su uso al 50% en el 2035. Además, cerrarán 14 de los 58 reactores que tiene el país cerrarán.

Entre cuatro y seis de esos catorce reactores dejarán de funcionar antes del 2030, además del de Fessenheim, cuyo cierre está previsto para el verano del 2020. También ha defendido una estrategia europea para desarrollar las baterías de los coches eléctricos y reducir la dependencia de la industria coreana.