Maduro compra en la OEA el apoyo de pequeñas islas del Caribe

La Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA) arrancó ayer sin una postura de consenso sobre Venezuela. El apoyo que el régimen de Nicolás Maduro sigue encontrando entre pequeñas islas del Caribe, cuyo voto se asegura por el suministro de petróleo y otros compromisos, impidió que en el comienzo de la Asamblea General, que se celebra hasta el miércoles en Cancún (México), la condena que promueve un buen grupo de países ganara nuevos apoyos.

Esa falta de amplio consenso está permitiendo a Maduro ganar tiempo para la celebración el 30 de julio de las elecciones a una asamblea constituyente, iniciativa pensada por el chavismo para quitar el poder a la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, y eliminar el sufragio universal.

Precisamente la renuncia a esa iniciativa fue una demanda planteada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro, en la primera jornada de la cumbre. También lo hizo México, país anfitrión del encuentro, cuyo titular de Exteriores, Luis Videgaray, constató el «deterioro real» que sufre la democracia en Venezuela.

Si bien la situación venezolana no forma parte propiamente del temario de la cumbre, el asunto protagoniza la discusión política de estos días. Técnicamente se aborda en el seno de una «reunión de consulta» de los ministros de Exteriores, que quedó suspendida en Washington el 31 de mayo, y que anoche podía dejarse también sin finalizar con el objetivo de seguir buscando una resolución de consenso.

Sobre la mesa seguían existiendo este lunes dos propuestas de resolución, una apoyada por los 14 países que denuncian la ruptura del orden democrático en Venezuela -México, Canadá, EE.UU., Argentina, Colombia, Chile, Perú y Panamá, entre otros-, y otra defendida por los 14 países de la Comunidad del Caribe (la OEA tiene 34 miembros), que insiste en que se trata de un asunto «interno» de Venezuela que debe resolverse mediante el diálogo entre el Gobierno y la oposición.

Para mantener la presión sobre las islas del Caribe, la ministra de Exteriores de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha acudido a Cancún, acompañada de una nutrida delegación a pesar de que el Gobierno venezolano anunció en abril que abandonaba la OEA y de hecho se había asuntado de reuniones pasadas.

Por el contrario, quien no acudió a Cancún fue el secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, que de modo habitual no asiste a las reuniones de cancilleres, pero que inicialmente había confirmado su presencia.

Innegociable

Quienes plantean la condena del régimen chavista no descartan poder suavizar los términos de su propuesta de resolución, con el fin de ganar parte de los votos del Caribe, pero consideran que existen líneas rojas. Así, estiman innegociable reclamar la fijación de un cronograma electoral, la liberación de los presos políticos, el respeto a la Asamblea Nacional, la independencia del poder judicial y la apertura de un canal humanitario.

Al margen de la cuestión venezolana, la Asamblea General de la OEA, inaugurada anoche por el presidente de México, Enrique Peña Nieto, espera aprobar diversas resoluciones referidas a toda la región, las principales centradas en cuatro ejes: la promoción y la protección de los derechos humanos, el fortalecimiento de la democracia, el desarrollo integral y la promoción de la seguridad desde un enfoque multidimensional. La cumbre también abordará el problema migratorio.

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