María Font, la española que da de cenar a la élite de Washington

En una velada cualquiera, los salones del restaurante Fiola Mare acogen a orillas del río Potomac negociaciones entre políticos, encuentros diplomáticos, lobistas y la visita de artistas que pasan por Washington. Situado en el acomodado barrio de Georgetown, el local se ha consolidado desde su apertura en 2014 como uno de los escaparates del poder de la capital. Detrás de los fogones está el italiano Fabio Trabocchi. Pero es María Font, su mujer, quien orquesta todos los detalles desde que un cliente hace una reserva hasta que acaba el postre. Y, a menudo, María les convence para que vuelvan.

Inconformista y meticulosa, María, de 47 años, distribuye sus jornadas entre los cinco restaurantes que poseen su marido y ella en Washington. En seis años, la pareja ha inaugurado cinco locales exitosos y de alta gama, todos ellos considerados entre los mejores del mercado washingtoniano por críticos de la prensa local. El primero, Fiola, recibió este año una estrella Michelín. El último, Del Mar, el único de cocina exclusivamente española, abrió sus puertas la semana pasada. Antes de su imperio culinario en la capital, que ya emplea a más de 500 personas, la pareja, que tiene dos hijos, trabajó en el hotel Ritz Carlton en un suburbio cercano.

Las tardes de la española consisten en asegurarse de que la maquinaria siga bien engrasada. Con aparente calma y dotes diplomáticas, heredadas de su padre, que trabajó en la embajada española en la capital, María saluda a los comensales más selectos de sus restaurantes seis noches a la semana, cada día en uno diferente dependiendo de quienes figuren en la lista de reservas.

That moment when I crash an anniversary dinner @fioladc

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Y, en su caso, como ocurrió en 2016, puede tratarse de la celebración de cumpleaños de Barack Obama, el expresidente de Estados Unidos. O una cena de diplomáticos de Oriente Medio que celebran un nuevo contrato armamentístico con EE UU en uno de los salones de Fiola Mare, según afirma con discreción la restauradora española, graduada en empresariales por la Universidad de Georgetown, también en Washington. Por sus mesas también han pasado actores como Pierce Brosnan, la presentadora Oprah Winfrey, el violinista Yo Yo Ma, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, y decenas de senadores, congresistas y otros políticos estadounidenses e internacionales.

Además de codearse con el Servicio Secreto y conocer con precisión los protocolos políticos, los Trabocchi triunfan por la discreción con la que manejan el paso por sus locales de tantas figuras. Son conscientes de que asisten en primera fila a los cotilleos de Washington y su reputación depende, más allá de la calidad de su producto, de su habilidad para ofrecer un ambiente acogedor, que les garantice su privacidad en una ciudad dominada por los secretos de las altas esferas políticas.

El mes pasado, Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner, ambos asesores del presidente Donald Trump, cenaron en Fiola Mare con el excandidato presidencial y senador, Ted Cruz, y su mujer. No son los únicos miembros del nuevo gobierno de Donald Trump en dejarse ver por el local, al que los cambios políticos no le han afectado. Gary Cohn, el consejero económico de Trump, y Tom Price, su exsecretario de Salud, también han probado sus platos y vinos. Solo falta el propio presidente, que al contrario que su predecesor, no sale con frecuencia a los restaurantes de la ciudad y cuando lo hace es siempre al que está ubicado en su propio hotel.

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