Inicio Actualidad Marlaska y «esa lancha de mierda», por Pilar Marcos

Marlaska y «esa lancha de mierda», por Pilar Marcos

Ni siquiera Fernando Grande Marlaska, impermeable a mil y un escándalos en los cinco años y medio que lleva como ministro del Interior de Pedro Sánchez, podrá sobrevivir políticamente a «esa lancha de mierda» con la que fueron enviados a una misión imposible un grupo de guardias civiles en la noche del viernes en Barbate (Cádiz).

No podrá porque son incontables los vídeos que grabaron cómo «esa lancha de mierda» con la que enviaron a media docena de agentes de la Guardia Civil a expulsar del puerto de Barbate a ocho potentes narcolanchas era embestida con saña por una de esas ‘gomas’, que jugó al acoso y derribo contra la humilde zodiac de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado español.

No podrá porque en alguno de los vídeos se escucha cómo los que estaban grabando relatan, espantados, que los narcos «van a matar» a unos agentes inermes por falta de medios.

No podrá porque los guardias civiles enviados al matadero habían avisado de que no tenían medios para hacer frente a las potentes narcolanchas que habían entrado en el puerto de Barbate a refugiarse del temporal. Seguían averiadas, por escasez de medios, las tres patrulleras que tendrían que estar siempre listas. Dio lo mismo.

No podrá porque el ministro Marlaska, ese mismo viernes, se había jactado en el Campo de Gibraltar de estar arrinconando al narco con su Plan Especial. Pero Barbate, donde «esa lancha de mierda» fue empitonada mortalmente por el narco, está a pocos kilómetros del Campo de Gibraltar.

No podrá porque fue él mismo quien, en 2022, decidió desmantelar el grupo de élite de lucha contra la droga, y el tráfico de personas, denominado OCON (Organismo de Coordinación del Narcotráfico-sur), y lo hizo a pesar de los excepcionales resultados que los 130 agentes especializados que lo componían habían logrado en la lucha contra el tráfico de drogas (y de personas) en el Estrecho.

No podrá porque el Gobierno del que es ministro del Interior se ha negado a declarar esa amplia zona de la costa sur española como ZES (Zona de Especial Singularidad) para así dar más medios, más cobertura y más incentivos a los agentes allí desplazados. Justo lo contrario de lo que ha visto todo el mundo que pasa en Barbate.

No podrá porque su primera reacción, y la de su jefe Sánchez, fue trasladar sus condolencias por los «fallecidos». Y los vídeos muestran de forma fehaciente que los dos agentes murieron asesinados. Y que hay otros dos heridos, uno de ellos grave. Ni siquiera fue un homicidio porque en los vídeos se ve cómo la narcolancha se aleja un poco de «esa lancha de mierda» para coger velocidad y pasarle por encima con mortal potencia. Y eso después de jugar un rato al toreo con la zodiac de la Guardia Civil.

No podrá porque, en la misma noche del viernes, la fiscal antidroga de Cádiz, Ana Villagómez, fue entrevistada por Aimar Bretos en la Cadena SER (sí, precisamente ahí). La fiscal ya había visto algún vídeo de un ataque que se produjo antes de las nueve de la noche, y expuso con meridiana claridad la inaceptable falta de medios con la que los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado deben hacer frente a los potentados narcotraficantes. «Las narcolanchas campan a sus anchas en todos los muelles. Llevamos diciéndolo mucho tiempo. Lo que no esperamos es que mañana vengan al funeral a dar muchos pésames cuando después no dan los medios que hacen falta», denunció la fiscal antidroga.

No podrá porque en los muchos vídeos grabados aquella noche también se escucha a demasiados indeseables arengando a los narcos para que aplasten «esa lancha de mierda» y a sus ocupantes. Los minoristas de la droga aplauden encantados la inaceptable falta de medios consentida por el Ministerio del Interior.

No podrá porque el valiente ministro Marlaska anunció que iría el sábado a Barbate a dar ese pésame a las viudas, a los hijos y a los compañeros de David Pérez y Miguel Ángel González, los agentes de la Guardia Civil arrollados por la narcolancha. Pero luego prefirió quedarse en Cádiz, mientras en Barbate los vecinos reclamaban su dimisión mientras coreaban: «¡Menos amnistía y más policía!».

«La viuda de David Pérez rechazo el gesto de protagonismo que pretendía Marlaska: «Él no hubiera querido esto». Lógicamente»

No podrá porque el domingo se vio obligado a dar un paso atrás cuando intentaba condecorar en Pamplona el féretro de uno de los guardias fallecidos. La viuda de David Pérez rechazo el gesto de protagonismo que pretendía Marlaska: «Él no hubiera querido esto». Lógicamente.

No podrá porque la diaria exhibición de potentísimos despliegues de Policía y Guardia Civil para proteger a Pedro Sánchez vaya donde vaya demuestran que, para lo que realmente importa a este Gobierno, sí hay medios sobrados.

Por ejemplo, no podrá porque a la vez que ha quedado patente, a los ojos de todo el mundo, la precariedad con la que se obliga a la Guardia Civil a luchar contra el narcotráfico en las aguas de Cádiz, el ministro Marlaska desplegó un impresionante dispositivo para proteger la gala de los Goya en Valladolid, a la que acudió Sánchez en helicóptero. O también, por ejemplo, no podrá porque sí ha habido medios sobrados para blindar la sede de Ferraz de su partido ante la hipotética irrupción de los tractoristas movilizados, en España y en toda Europa, contra las políticas medioambientales que deben cumplir los agricultores y ganaderos de la UE, pero que no se exigen a los productos de alimentación que se importan de terceros países.

No podrá porque cada hybris tiene su némesis. Y los vídeos de «esa lancha de mierda» arrollada por unos narcos que luego fueron a ocultarse a Sotogrande… nada menos que a Sotogrande… han grabado el exceso; son la hybris que tendrá, como némesis, una más que justificada salida (sin honor) del ministro Marlaska de la vida pública.

No podrá, aunque -sobre el papel- Marlaska siga siendo ministro del Interior tanto tiempo como su jefe Sánchez presidente del Gobierno. No podrá porque, en cada noche de duermevela, le despertará el rugido de los motores de la ‘goma’ de los narcos un segundo antes de empitonar «esa lancha de mierda» que nunca debió convertirse en la endeble imagen de la capacidad de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado español en su legítima, e imprescindible, lucha contra el narcotráfico. No podrá…