Marta Domínguez, maestra del alto rendimiento

Después de la entrega de diplomas, el grupo posa para una foto en las escaleras de mármol blanco del vestíbulo del Comité Olímpico Español (COE). En el primer escalón, los profesores: el jefe de estudios, Juan José González Badillo, y Nicolás Terrados, quien, como es tan alto, ha descendido un escalón para no tapar a los de atrás, sobre todo a Marta Domínguez, quien, toda vestida de negro, se asoma a su espalda.

Es la promoción 2014-2017 del Máster de Alto Rendimiento Deportivo de la Universidad Católica de Murcia. Lo han obtenido en la sede del COE algunos de los más sabios del deporte español. Los que reciben los conocimientos de los maestros de la ciencia deportiva con la responsabilidad de transmitírselos a los más jóvenes.

Uno de los que lo imparte, Terrados, estuvo unos días detenido en Francia durante el Tour del 98, cuando era médico del ONCE investigado durante el caso Festina, la trama de dopaje del equipo ciclista francés.

Una de las tituladas. Domínguez, de 42 años, fue considerada la mejor atleta de la historia después de ganar el Mundial de 3.000m obstáculos en Berlín 2009; después, fue investigada e interrogada por la Guardia Civil, se conoció su vínculo con el médico Eufemiano Fuentes y terminó siendo sancionada tres años por dopaje. La sanción terminó el 12 de octubre pasado.

El diploma del COE-UCAM, es su primer paso en el camino de una reinserción curiosa: no ha renegado públicamente del dopaje ni ha pedido perdón a compañeros o rivales ni ha reconocido su mentira. Antes al contrario, ha demandado en los tribunales a quienes han informado de su caso.

“La comisión académica no entra en los criterios de selección”, dice González Badillo cuando se le pregunta si no habría sido necesario exigir a los alumnos una posición clara y pública sobre el dopaje. “Este Máster es como cualquier otro aprendizaje. Marta Domínguez cumplía todos los requisitos para cursarlo, ha asistido a clase, ha hecho los trabajos solicitados, ha aprobado los exámenes y ha recibido su diploma”.

La atleta palentina, diplomada en Magisterio de Educación Física, se matriculó a finales de 2013, cuando la federación española de atletismo estudiaba su expediente de dopaje. La absolvió en diciembre de 2013, pero dos años después el TAS la sancionó tres años.

“No recibió ninguna beca ni ayuda económica, ni de la federación de atletismo ni del COE”, señala Ricardo Leiva, director del Máster. “Abonó los poco más de 5.200 euros de la matrícula como los demás alumnos. Fue una más. El curso presencial duró dos años, hasta diciembre de 2015, y luego dispuso de año y medio más, como todos, para presentar su trabajo de fin de Máster”. Domínguez, que no sería sancionada hasta finales de 2015, combinó los estudios con sus trabajos como senadora por el Partido Popular en la X Legislatura (2011 a 2015) y los últimos coletazos de su carrera deportiva. Mientras cursaba el Máster, además, se preparó en una academia de Ávila para las oposiciones a Policía Nacional. Sacó un 10 en las pruebas físicas, pero suspendió la teórica.

Un compañero de estudios de Marta Domínguez se explicó en las redes. “Soy alumno de esa promoción y había días que se notaba la tensión cuando en clase se hablaban ciertos temas”, tuiteó, en referencia a los asuntos de dopaje. Y también mostró su preocupación porque la condición de deportista de alto rendimiento de que gozaba entonces no le ayudara a Domínguez a conseguir plaza.

Preguntado el profesor Nicolás Terrados, este respondió al teléfono brusco y cortante, molesto. “Yo de ayudas ergogénicas prohibidas no doy clase. Ese tema no forma parte de mis asignaturas, que son entrenamiento en altitud, los mecanismos de la fatiga y la regulación térmica”, explicó el fisiólogo jiennense. “De eso no puedo decirte nada, y tampoco puedo decir más”. Y colgó.

La reciente titulación de Domínguez y la posibilidad de que entrene a atletas generaron un debate espontáneo en las redes. El mediofondista Kevin López representó el escepticismo mayoritario “Qué maravilla”, tuiteó irónico el atleta sevillano, plusmarquista nacional de 800m, para ponerle pie a la foto de la graduación. “En mi opinión esto va a peor, no por número de casos, sino porque cada vez se nos olvida antes que son unos estafadores, que han jugado con el resto de atletas y con la ilusión de muchos aficionados. Siguen siendo personas, no hay que crucificarlas, pero no deportistas laureados”. Le respondió, en defensa del derecho de Domínguez, con una mezcla de ingenuidad y optimismo, el sprinter Ángel David Rodríguez. “No vamos a echarnos las manos a la cabeza por alguien que se forme. Gente cumpliendo penas por delitos graves se titula en prisión”, tuiteó el velocista de Móstoles. “Para eso sirven, entre otras cosas, los periodos de sanción. Alberto García se tituló en Fisioterapia, Pentinel también estudió. Quizás ha cambiado su visión del alto rendimiento. Y, añado, la formación es clave para que en un futuro no vuelvan fantasmas pasados”.

Marta Domínguez no ha hablado. El Máster, combinado con su título de magisterio, le permitirá ser entrenadora de club, un trabajo en el que podrá enseñar a los deportistas jóvenes a rendir más, su especialidad de toda la vida.

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