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Más allá de la estética

Sánchez le ha hecho al Gobierno un arreglo de chapa y mucha pintura. Vende mujeres y juventud como si esta conjunción de factores fuera la fórmula mágica de la eficacia, la inteligencia y la preparación para gobernar. La media de edad del Gobierno ha bajado de 55 a 50 años y el presidente lo ha presentado con el mismo tono triunfal con el que hubiera anunciado una bajada del paro -real, no de los de Yolanda- de un millón de personas. El Gobierno con más mujeres que ha tenido España. Fantástico, oye. Y jóvenes, no jodas. Y guapas, ¡calla machista! ¿Se puede gobernar mejor? Sí, se puede. En la próxima remodelación del Ejecutivo sugiero que haya tantas mujeres que desborden los balcones del Palacio de La Moncloa agarradas a los canalones y que sean tan jóvenes que al salir del Consejo de Ministras se vayan de botellón. 

Los varones entrantes, a falta de estrógenos -los pobres-, aportan al Gobierno cabello propio. No han tenido que pasar por Estambul. No digo más. Juventud a raudales. Eso a Redondo ha tenido que dolerle.

Qué decir de los currículos. Raquel Sánchez: mujer, catalana, ecologista y socialista. Es cierto que habrá miles de mujeres con iguales credenciales, pero esto delimita el perfil, lo acota, manda un mensaje: señores socialistas y ecologistas de Murcia, de Extremadura, de Lugo o de Huelva, desistan de por vida de llegar a un ministerio. Están ustedes demodé. Podrán sentirse mujeres y operarse gratis, pero nunca podrán ser tan catalanes como Raquel. Queremos catalanidad y el que carezca de ella que, al menos, sirva para algo más.

Juan Carlos Campo, el chico de Merichel se va con los indultos concedidos y se reincorpora a la Audiencia Nacional. Me perdonarán, ¡pero esto es acojonante!

Isabel Rodríguez, ministra de Política Territorial, no es catalana -la pobre-, pero a su debido tiempo esa lamentable carencia le permitirá quitar de en medio a Page en Castilla-La Mancha. Además, sustituye a Marisú Montero en la portavocía del Gobierno con el mismo resultado, habla y no dice nada, pero vocaliza a la perfección. Todo esto a pesar de su más que probable sordera, demostrada el otro día cuando le preguntaron por Cuba y contestó que España es una democracia plena. Eso es un hándicap, sin duda, lo que me lleva a pensar que dejará de hacer ruedas de prensa como la nueva ministra de Justicia, que habla sola y a solas.

El destino de Lambán también ha quedado escrito con el cambio de Gobierno; para eso ha llegado Pilar Alegría que tampoco es catalana -la pobre-. Con el trabajo sucio de la Lomloe hecho por Celaá -antipática, pero efectiva-, con que Pilar haga honor a su apellido un poquito sólo, se llevará por delante a otro barón incómodo. Luego dirán que Sánchez es tonto. 

Sí, hay mucho maquillaje y estrategia en la remodelación del ejecutivo, pero sería un error letal infravalorar a esta tropa. Que no tengan la preparación suficiente para dirigir un país es malo, pero lo más peligroso es su grado de sectarismo y absoluta falta de respeto hacia la ley, el Parlamento, la democracia y hacia la nación española. Esta hornada de muchas ministras y pocos ministros traen ideología 2030 y 2050 para hartar.

Sánchez ha hecho un cambio estético y ha podemizado más al PSOE, si cabe. Prueba de ello es que el enfrentamiento entre el feminismo tradicional, representado por Carmen Calvo con su oposición a la Ley Trans, y la ministra de Igualdad lo ha ganado Montero de calle. El feminismo ha muerto ¡viva la ideología de género! La exvicepresidente primera deja como triste legado la Ley de Memoria Democrática, veneno puro y duro para inyectar en vena a los españoles. 

Que se agarren los machos en Justicia, porque con Pilar Llop, legendaria feminista antihombres, todo es susceptible de empeorar

Juan Carlos Campo, el chico de Merichel, ha salido también del Gobierno después de hacer uno de los trabajos más sucios que puede hacer un ministro de Justicia que además es juez. Se va con los indultos concedidos a los de “ho tornarem a fer” y se reincorpora a la Audiencia Nacional. Me perdonarán, ¡pero esto es acojonante! 

Si al exministro de Justicia le costó explicar la polémica medida, quiero pensar que algo de mala conciencia tenía, está claro que a su sustituta, la juez Pilar Llop, eso no le va a pasar. A la nueva le cuesta explicarse, eso es cierto, tiene que ensayar bien el discurso a solas y sin periodistas -esta gente que quiere saberlo todo como si esto fuera una democracia plena-, pero ya ha debutado para decir que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el primer Estado de Alarma se la trae al pairo. Toda una declaración de intenciones.

Siento mucho decir que no le auguro un bonito futuro a los hombres de España con esta titular de Justicia. Su feminismo antihombres es legendario; es una profesional de la cosa. Que se agarren los machos -de forma literal- porque con Llop en Justicia todo es susceptible de empeorar. Y adivinen, ¿qué le depara el futuro a la juez? ¡La candidatura a la Comunidad de Madrid para el 2023! ¡Quién lo iba a imaginar! Por lo que sea, lo de Gabilondo no salió bien del todo. Lo mismo le faltaba feminidad y juventud. Va a ser eso.

Como verán, el nuevo Gobierno trae maquillaje e ideología suficiente para avanzar en la implantación del nuevo régimen al que nos dirigimos.


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