Masiva movilización en Argentina por el último desaparecido

Ya ha pasado un mes. Y se sabe lo mismo que el primer día: absolutamente nada. El misterio de la desaparición de Santiago Maldonado crece. Este hombre de 28 años estaba con un grupo de mapuches que han ocupado unas tierras de Benetton en la Patagonia cuando llegó la Gendarmería para disolverlos porque estaban cortando una carretera. Desde entonces no se le ha vuelto a ver. Sus compañeros y buena parte del país cree que la policía se lo llevó, lo mató y ocultó el cadáver en la inmensidad de la Patagonia. El Gobierno y otra buena parte del país, la que le apoya, trata de buscar otras hipótesis, incluida la de que se fugara a Chile y muriera allí o cayera en una reyerta previa sin participación de los gendarmes.

Muchos pensaban en Argentina que el asunto iría desapareciendo poco a poco de la primera línea. Pero en el país de los desaparecidos y de la movilización constante en especial por los derechos humanos, un asunto muy sensible que preocupa en este país más que en ningún otro, está pasando lo contrario. Quedó en evidencia con una movilización masiva, con miles de personas, muchas de ellas de organizaciones peronistas pero otras también ciudadanos sin pancartas, que salían de sus trabajos para acercarse a la plaza de Mayo, en ocasiones con sus hijos. Había algunos gritos contra el Gobierno, pero sobre todo una exigencia unánime: que logre encontrar a Maldonado ya. Muchos tenían claro el culpable: “yo sabía, yo sabía, a Santiago Maldonado, lo llevó gendarmería”, cantaban los más jóvenes.

Ellos lo tienen claro pero la investigación no avanza, algo frecuente en el país de los desaparecidos y del caso Nisman, aún por aclarar. Nadie logra una pista sólida a pesar de que es un asunto de primer nivel en la agenda política argentina, y se supone que el aparato del Estado está en marcha para buscar evidencias. “Somos los primeros interesados en que aparezca Maldonado. Estamos trabajando con todas las herramientas del Estado para llegar a una respuesta. No descartamos ninguna hipótesis, no encubriríamos a nadie, queremos que se sepa la verdad del caso”, clamó en el Congreso Marcos Peña, mano derecha del presidente Mauricio Macri.

Pero todo sigue atascado. Las pruebas de ADN se retrasan, los peritajes no llegan, saltan decenas de teorías conspirativas que quedan inmediatamente desmentidas por los hechos. Y en medio de ese caos, contra todo pronóstico, la movilización social no se reduce. Aumenta.

Empezó como una protesta que se movía entre grupos afines a los mapuches, muy minoritarios. Poco a poco llegó a otros grupos más organizados de sindicatos, agrupaciones kirchneristas. Y finalmente estalló hasta llegar a todos los sectores sociales.

Miles de personas, entre ellos algunos de los argentinos más famosos por todo el mundo, se movilizan en las redes sociales para exigir al Gobierno, principal responsable de la búsqueda, que encuentre a Maldonado y lleve a los responsables de su desaparición ante la justicia. En los trabajos, incluso en las escuelas, se movilizan los maestros y hasta los niños, lo que ha provocado una gran polémica entre los padres que no quieren que les hablen de este asunto a sus hijos en la escuela.

La movilización ahora ha pasado de las redes sociales a la calle. Y sigue creciendo. Decenas de miles de personas llegaron a la Plaza de Mayo, frente al despacho del presidente en la Casa Rosada, en el mismo lugar donde siempre se han hecho todas las grandes reclamaciones por otros desaparecidos, para exigir al Gobierno que aclare qué pasó. Los manifestantes no creen en la versión oficial, y están convencidos de que el Estado está protegiendo a los policías que se lo llevaron. Pero la prueba no aparece. Y el cadáver tampoco.

Fe de errores

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