Inicio Actualidad Máxima presión sobre Salut para que relaje las medidas contra los bares

Máxima presión sobre Salut para que relaje las medidas contra los bares

La presión sobre el Departament de Salut para que se alivien las medidas de restricción vigentes, sobre todo el cierre de la hostelería, este mismo viernes o al menos la siguiente semana, llegaron ayer a su punto más alto. El Govern se tuvo que reunir por la tarde para tratar esa posibilidad de reducir la prórroga a una semana en lugar de dos, lo que daría algo más de tiempo para frenar la infección y la presión sobre las ucis y, a la vez, suavizar el conflicto con los más castigados.

La discusión interna del Govern, que debe anunciar hoy la decisión sobre las prórrogas, inundó las redes y el vicepresidente Pere Aragonès expresó su enfado a través de varios tuits en los que reclamaba respeto a unas decisiones que considera imprescindibles y que están en la misma línea que las que toman otros países como el Reino Unido, Francia, Italia o Alemania.

A él si dirigieron por carta 17 alcaldes pidiendo que abran los bares. Por iniciativa de la alcaldesa de Castelldefels, María Miranda, ella y otros quince alcaldes del Baix Llobregat, junto a la presidenta de la Diputació y alcaldesa de l’Hospitalet, Núria Marín, argumentan en su escrito que sus municipios “están padeciendo de forma especial el cierre temporal de miles de establecimientos pertenecientes a estos sectores sin haberles dado una alternativa de viabilidad que les ayude a superar este periodo de dificultades”. Llevan cerrados desde el 16 de octubre y temen el cierre definitivo si la situación se prorroga.

Las ucis siguen ocupadas en un 60% por enfermos Covid; los hospitales y los CAP están al límite

Pero la tensión y la confusión subieron especialmente cuando el conseller de Empresa, Ramon Tremosa (JxCat), anunció una propuesta al final de la mañana: autorizar a bares y restaurantes a abrir para dar comidas de 13 a 16 horas en las terrazas, con una ocupación del 50%. Desde el Gremi de Restauració de Barcelona la respuesta fue inmediata: la calificaron de “propuesta de fireta” (de pacotilla). Niegan que la idea se haya acordado ni hablado con ellos y reiteran que lo único acordado es el pacto con los representantes de la alta cocina del martes. Una propuesta mucho más ambiciosa: interiores al 50% de ocupación, terrazas al 100%, horario hasta las 23 horas (el toque de queda vigente empieza a las 22 h) y mascarilla entre plato y plato.

La propuesta de Empresa, hecha al margen de las reuniones del Govern, se refiere también a otros sectores afectados por las restricciones, como los comercios no esenciales. Quiere retirar la limitación actual a las tiendas de más de 800 m2 y permitiendo a los centros comerciales abrir los fines de semana con un aforo del 30%. Lo mismo para mercadillos.

La decisión sobre la prórroga de medidas o las eventuales modificaciones de estas se ha de tomar hoy en el Procicat, que componen Salut e Interior. Y Salut parece estar sola ante el resto del mundo.

Cuando se cerraron los bares y restaurantes el pasado 16 de octubre, el ascenso de casos en Catalunya mostraba el inicio de un panorama desastroso que el sistema sanitario no podría asumir sin renunciar a atender a cualquier otra patología que no fuera Covid-19, con las duras consecuencias que tuvo en primavera. Cuando se cerraron los grandes comercios y se limitó la movilidad de viernes a domingo, cada día se detectaban 6.000 nuevos infectados (un mes antes eran 1.500).

El lunes pasado, la consellera de Salut, Alba Vergés, y su secretario general, Marc Ramentol, fijaron su posición a la vista de lo que se les venía encima. La segunda ola mantiene desde finales de octubre a los hospitales al filo de lo manejable y empezando a suspender cirugías y pruebas no urgentes. Las ucis se llenan un poco más cada día de enfermos Covid-19 (actualmente el 60% de las enfermos críticos). Y la atención primaria está al borde del abismo para atender el enorme aumento de nuevos positivos que no paraban de crecer hasta hace una semana. Vergés dejó claro que había que seguir con los sacrificios.

Entre los alcaldes del Baix Llobregat, en su mayoría del PSC, corría la noticia de que este viernes se abriría un poco. Un alivio aunque fuera pequeño para la presión que ellos reciben de sus ciudadanos más afectados. Y la publicación de los planes de Tremosa 24 horas antes de que se tome una decisión, aún alentaban más el rumor.

Los argumentos de Salut se basan en los datos de la enfermedad. Si la tasa de casos acumulados en los últimos 14 días indica una situación de riesgo muy alto a partir de los 250 por 100.000 habitantes, Catalunya, con la gran mejoría de los últimos días, aún está por encima de 727, casi el triple.

Para pasar a una situación de riesgo alto y abandonar la franja de máximo peligro, las ucis deberían estar con una ocupación Covid-19 por debajo de 25%: Catalunya está en el 60%.

Todos los parámetros que miden la evolución de la pandemia van mejorando: menos positivos por cada 100 PCR; menos velocidad de contagio (de 0,96 el día 4 a 0,88 ayer); menos casos a la semana (de 31.231 la última de octubre a 24.785 la pasada). Pero siguen hospitalizadas 2.675 personas y 597 en la uci. La semana pasada fallecieron 451 de esos enfermos graves y cada día se infectan más de 3.000 personas.