Mejore su inglés con Lionel Messi

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El jueves fue un gran día. Desperté de buen humor y con la cartera, pero sin los donuts (si tienen una edad saben de lo que les hablo, si no busquen en internet), me encaminé hacia la escuela donde intentan con modestos resultados hasta la fecha hacer de mi inglés algo aceptable. Bonito paseo desde Knightsbridge hasta el corazón de Chelsea. Olly, mi profesor desde hace un par de semanas, es más joven, guapo, atractivo e inteligente que yo, que solo puedo plantarle cara con la supuesta experiencia que certifican el cabello blanco y las arrugas.

Es, como ven, un combate desigual, perdido de antemano por mi parte, que además sufro día sí, día también, la humillación constante de los “phrasal verbs” con los que trata de desmoralizarnos a mí y al resto de compañeros. Pero el jueves era mi día. Olly nació, creció y pace en el norte de Londres. Y entre el Arsenal y el Tottenham, que son las dos opciones futbolísticas más naturales que tienen los de esa parte de la ciudad, él escogió de pequeñito a los segundos.

El partidazo de Messi del día anterior iba a servirme para nivelar el resultado de nuestro duelo de gallitos particular. Olly es más guapo, sí, más atractivo, también, ¡pero yo soy del equipo de Messi! ¡Vaya consuelo!, pensarán. Sean honestos consigo mismos y verán a cuantos premios de consolación somos capaces de aferrarnos a medida que cumplimos años. A otros les da por correr maratones, comprarse una moto, salir en bicicleta o cantar en una coral.

No anduvo la cosa como había previsto. Yo quería ponerle el dedo en el ojo a cuenta de lo vivido el día anterior en Wembley, pero él sacó al ‘gentleman’ que lleva dentro y dio inicio a la clase explicando al reducido grupo que le escuchamos que debían felicitarme. Señorío. Pasó inmediatamente a deshacerse en elogios al Barça y a Messi en particular. Después en la pizarra fue anotando un listado interminable de adjetivos, todos elogiosos para describir al capitán blaugrana.

El cénit se alcanzó cuando tratando de encontrar los antónimos a cada uno de ellos topamos con “arrogant” (sentido exagerado de la propia importancia o capacidad de uno) y Olly explicó con naturalidad que esa era exactamente la definición de Cristiano Ronaldo o de Mourinho. Entenderán que ahora ya no me importe que sea más joven, guapo y listo que yo. No pueden ganarse todas las guerras.

Los tres mosqueteros

De vuelta a la Premier, esto empieza a coger temperatura. El United filtró el viernes por la tarde que la cabeza de Mourinho podía pasar por la guillotina este mismo fin de semana, en función del resultado contra el Newcastle, tercero por la cola. Tanto da. Será hoy, mañana o cualquier otro día. Pero la degradación de los diablos rojos es tan evidente y tan grave que va a exigir cirugía mayor. Por juego y por ambiente. Nada nuevo en los equipos del portugués, que no engaña nunca y siempre da lo que le piden: pan para hoy y hambre para mañana.

Está decidido quienes son los tres mosqueteros de esta Premier. City, Liverpool y Chelsea. Los puntos en la tabla aún no marcan grandes diferencias. Pero el juego y la fiabilidad de los equipos, sí. Ni Arsenal, ni Tottenham (¡pobre Olly!), ni por supuesto el United, están invitados a la fiesta. De momento.