Mercedes, Red Bull y Ferrari, en tres décimas con McLaren más discreta

9

Con el sol castigando con furia un animoso Montmeló, comisarios varios se paseaban por el pit lane como auxiliares de brocha gorda para arreglar el desaguisado del Spainish GP. Resuelto el anecdótico error, comenzó el desfile vespertino de monoplazas fundiéndose en el menos abrasivo trazado de Montmeló para un intento más cercano a la realidad que el anterior. No engañó Mercedes. No hay farol. Están de vuelta.

Los primero presagios se fundieron en certezas en la segunda sesión de entrenamientos libres. Lewis Hamilton paró el reloj en un 1:18.259 tras girar más de 35 veces. Bottas se alejó en tres décimas… hasta la quinta plaza. Y ahí estaba la noticia. La Fórmula 1 de 2018 ha encontrado un nivel de competitividad no visto todavía en la época de los V6 Turbo. Por este orden: Hamilton, Ricciardo, Verstappen, Vettel, y Bottas… en tan sólo tres décimas de distancia. El sábado promete ser de infarto.

McLaren se volvió a esconder entre pruebas aerodinámicas varias para probar su nuevo morro delantero. Fernando Alonso ni siquiera montó el neumático blanco: se dedicó a dar 32 vueltas con el medio logrando el duodécimo mejor registro. Vandoorne sí pudo montar la goma más óptima para el trazado sin heroicidades: noveno, a 1,5 segundos de los mejores. Escondidos… o no hay más en el ‘nuevo’ MCL33.

Carlos Sainz hizo la del jugador de póker que no tiene mucho bankse escondió dando vueltas y vueltas sin jugarse ni una mano. Décimo séptimo, a 2,5 segundos del mejor tiempo de Hamilton, con 29 vueltas en su haber. Ambos españoles se sitúan muy lejos de poder pensar en la Q3 el sábado y, en menor medida, por lo imprevisible, los puntos en carrera. Lejos del objetivo y con mucho trabajo por hacer, habrá que rezar más de una oración esta noche para revertir una situación donde pintan bastos.