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Messi deshoja el tulipán

Leo Messi siempre aparece al rescate. El argentino salvó al Barcelona en su visita a Holanda con dos chispazos descomunales ante el empuje del PSV. Los tulipanes dieron tres veces al poste, desperdiciaron varios mano a mano con Ter Stegen y duplicaron en tiros a puerta a los culés, pero el que deshojó a los locales fue nuevamente el 10 culé dando a su equipo la primera plaza del grupo.

Si el Madrid tenía la flor de Zidane, este Barça tiene la flor de Messi. El delantero marcó un golazo en el minuto 61 y luego asistió a Piqué para el segundo tanto. El PSV, que tuvo ocasiones de todos los colores, encontró el premio al gol muy tarde, en 82, pero los visitantes pidieron la hora para terminar con una racha de tres partidos sin ganar.

El PSV, como bien marca la escuela holandesa, salió sin ningún complejo a por el partido. Su plan era sencillo, pero muy eficaz: presionar la salida de balón culé y aprovechar las oportunidades. Los tulipanes obligaron a Ter Stegen a realizar dos grandes intervenciones en los cinco primeros minutos demostrando que su idea era buena ante un Barça con balón, pero apático.

Los culés movían y movían el balón, pero ni Dembélé ni Coutinho parecían tener la confianza suficiente en lo que se supone que mejor se les da: desbordar rivales. Sin profundidad, los de Valverde peligraban por caer en la emboscada que les planteaban los holandeses, muy cansinos en su presión.

Rakitic se despistó al cuarto de hora y dejó un balón en la frontal un balón manso para que Gastón Pereira lo mandase al poste. El delantero la volvería a tener diez minutos después enviando su remate alto en un mano a mano tras superar a Lenglet.

El Barça despertó

Tanto zarpazo despertó a la bestia, a un Leo Messi que en un par de destellos casi cambia el destino del choque. En el minuto 35, el Barça dispuso de una triple ocasión para batir a Zoet, pero ni el propio argentino, ni Vidal ni Coutinho fueron capaces de concretar. Los visitantes se crecieron con varios remates de Leo desde la frontal y hasta un mano a mano que desperdició Dembélé antes del descanso haciendo un recorte cuando no debía.

Valverde anotaba todas las ocasiones marradas, pero también las concedidas en su libreta. A punto estuvo de caerse al suelo con la que cerró la primera parte con un jugada con doble poste del PSV. En una falta lateral, De Jong le ganó la partida a Semedo estrellando el balón en el travesaño y en el rechace Dumfries la volvió a mandar al poste.

Con lo aburrida que fue la primera parte en el Metropolitano, este 0-0 parecía inversímil en el tiempo de receso con un PSV desatado y un Barça que había cogido las riendas del choque, aunque no había podido concretar sus opciones. Van Nistelrooy, uno de los mejores delanteros de la historia, se mordía las uñas desde el palco con tanta pólvora mojada.

El PSV salió de la caseta dispuesto a todo. La fe mueve montañas y ellos, con sus oleadas y su incansable público, olieron sangre. Impulsados por el deseo arrinconaron a un Barça que estuvo contra las cuerdas el primer cuarto de hora del segundo acto. Ter Stegen se tuvo que multiplicar para apagar todos los fuegos que le rodeaban.

Messi aparece y decide

Y cuando peor aspecto presentaban los culés apareció el de siempre para acabar con una racha de tres partidos sin ganar. Leo Messi hizo una jugada para enmarcar que terminó en gol. La inicio en la medular, combinó con Dembélé y la volvió a cazar dentro del área en slalom y en una baldosa –con tres rivales encima– se sacó un latigazo que entró por el palo corto de forma inapelable. Zoet ni la vio entre el enjambre de piernas.

Ese gol trajo los mejores minutos del conjunto catalán. Rakitic tuvo el 0-2 en sus botas, pero su remate se marchó alto por milímetros, mientras que Dembélé la volvía a tener cuatro minutos después del gol del argentino obligando a Zoet a sacar lo mejor de su repertorio.

Pero la puntilla iba a llegar y fue en una jugada a balón parado. Messi realizó un centro-shut desde la frontal y Piqué lo despejó a dentro de la portería rival. Quedó la duda de si estaba ensayada o no la jugada, el hecho es que dicho gol no desmoralizó a los locales.

Los siguientes minutos fueron un carrusel de ocasiones claras con Lozano perdonando hasta un mano a mano con Ter Stegen. El Phillips Arena enloquecía con cada aproximación. Lo increíble era que el Barça no encajase ningún gol a esas alturas de partido.

Tanto fue el cántaro a la fuente que finalmente Luuk de Jong lo rompió en el minuto 82 con un cabezazo con el que se anticipó a la defensa y batió picado a Ter Stegen. El PSV acampó en el área del Barcelona buscando ocasiones en segunda jugada y obligando a los culés a pedir la hora.