México dice adiós al Tsuru

¿Quién no ha tenido o se ha subido a un Tsuru? En México, pocos o casi nadie. El legendario modelo de Nissan ha estado por todas partes: aparcado al pie de una de las banquetas de su ciudad, multiplicado hasta por cinco veces en el mismo semáforo o disfrazado de taxi a la espera de algún valiente que tenga que atravesar las caóticas calles de la capital. Quizá fue su primer coche o en el que aprendió a conducir (o como se dice en México, a manejar). Y es que se hay pocos vehículos que se puedan jactar de ser “más mexicanos” que el sedán japonés, que desembarcó en el país en 1984. Después de tres décadas en el mercado, el Tsuru dijo adiós y dejó de producirse en mayo de este año.

“Este es el famoso Tsuru dos puertas, el mejor de los sedanes, el más económico de todos”, decía sonriente César Costa, una de las celebridades mexicanas más famosas de los años ochenta, en uno de los primeros anuncios televisivos del auto. Mientras sonaba música oriental, Costa enumeraba las virtudes del coche: buen rendimiento por litro de gasolina, de fácil manejo, con “tecnología japonesa” y “un diseño sofisticado y distinguido”. Y la palabra clave, una vez más: “económico”.

Tsuru significa grulla de corona roja, un símbolo de longevidad en la cosmogonía japonesa. El auto tuvo tres generaciones de modelos (1984 a 1987, 1987 a 1991 y la versión actual que data de 1992), pero su esencia se mantuvo y esa fue la clave de su éxito: un vehículo para las clases medias, “rendidor” y al alcance del bolsillo. Esa fórmula permitió a Nissan vender casi tres millones de unidades desde su lanzamiento. Se produjo históricamente en las plantas mexicanas de Morelos y Aguascalientes, y se exportó a más de 30 países de América Latina, Norteamérica y Oriente Medio.

La leyenda del Tsuru no pudo haber existido sin un gran antagonista: el Volkswagen Sedan, mejor conocido en México como el Vocho y que se retiró del mercado en 2003. “El Tsuru sustituyó al Vochito porque tiene mejor manejo, es más amplio y ofrecía más confort”, dice el mecánico Mario Valdez sobre la mítica rivalidad entre el escarabajo alemán y la grulla japonesa.

“Le agarré mucho cariño porque era un coche perfecto para la Ciudad de México por su tamaño y su bajo consumo de combustible, te daba todo lo que necesitabas”, cuenta Valdez sobre su Tsuru 2001, que lo acompañó durante tres años hasta que lo vendió. Otros como el taxista Everardo Jiménez son más conciliadores. “Primero fue el Vocho y luego el Tsuru, pero los vamos a extrañar a los dos”, afirma apresurado antes de que cambie la luz del semáforo en el Paseo de la Reforma, una de las avenidas más concurridas de la capital.

No todo ha sido color de rosa en la leyenda del Tsuru. El coche levantó serios cuestionamientos el año pasado después de suspender de forma estrepitosa las pruebas de seguridad del Programa de Evaluación para Nuevos Vehículos para América Latina y el Caribe (Latin NCAP). Recibió cero estrellas de cinco posibles y un exhorto para que saliera del mercado desde 2013. Latin NCAP responsabilizó al modelo de al menos 4.000 muertes en cuatro años de estudio.

Algunos especialistas interpretaron que el anuncio de Nissan sobre el fin del Tsuru había sido una respuesta ante las dudas sobre su confiabilidad, aunque otros aseguran que con ciertas adecuaciones –como incluir bolsas de aire y frenos ABS- el modelo pudo haber cumplido la legislación mexicana y mantenerse en el mercado al menos hasta 2020. ¿Qué acabó entonces con el caballo de batalla de Nissan? A pregunta expresa, desde la compañía se limitaron a decir que fue “el final de un ciclo” sin ofrecer más detalles.

“El Tsuru ha sido un pilar fundamental en la construcción de la historia e identidad de Nissan en México”, asevera en un comunicado Mayra González, la presidenta de la firma en México. La empresa impulsa otros posibles sucesores. El Versa, popular entre los conductores de Uber en México, es el elegido para retomar el sitio del Tsuru, el favorito de los taxistas.

La compañía ha rendido un homenaje al legado de su coche insignia con el lanzamiento del Tsuru Buen Camino, una edición en azul orión y que apenas contará con 1.000 unidades a la venta. El precio de la última gama oscila entre los 172.500 pesos (8.600 dólares) y 187.000 pesos (9.350 dólares). Tiene un logotipo conmemorativo en la parte trasera, el escape cromado y otras adecuaciones, como un estéreo con entrada para USB, Bluetooth y reproducción de CD y MP3.

También hay un guiño a la nostalgia. Su motor ruge con el sonido de siempre y como si los años no hubieran pasado, los característicos seguros cuadrados en las cuatro puertas custodian su interior y el pequeño portavasos (casi decorativo) se mantiene en la guantera. Es el final de un ciclo: “¡Adiós, Tsuru y buen camino!”.

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