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Modric, de la Guerra de los Balcanes al Balón de Oro

Luka Modric será recordado como uno de los grandes genios del fútbol de la última década. El Balón de Oro es el galardón definitivo, el que apunta a completar una trayectoria progresiva que le ha llevado a lo más alto a los 33 años, después de sufrir lo indecible en su infancia y prepararse para la élite del fútbol a base de trabajo, talento y constancia.

Para llegar a la cima, Modric ha tenido que superar muchos obstáculos, y no sólo futbolísticos, hasta convertirse en el mejor jugador del mundo, posición de privilegio que lleva rondando varios años, al menos en su puesto.

Modric nació un 9 de septiembre de 1985 en Zadar, en la antigua Yugoslavia. Allí vivió seis años de paz, hasta que la guerra hizo acto de presencia. Un antes y un después para millones de personas, que al igual que Luka, vivirían para sobrevivir ante la barbarie. El capitán de Croacia tuvo que ver cómo mataban a su abuelo cerca de su casa de Obravac, mientras su padre estaba alistado al ejercito croata. Fue su madre la que decidió marcharse con el pequeño Luka.

Su familia sufría los estragos de la guerra, pero Modric era feliz con lo poco que tenía. Una pelota que iba a ser su fiel compañera golpeando las paredes y sorteando cualquier obstáculo. De hecho, la destreza que demostraba con ella dio pie a que su familia le apoyase. Con 10 años, tras jugar un torneo de fútbol en Italia, comenzó su sueño. Tomislav Basic, jefe de la cantera del Zadar, decidió fichar a ese pequeño rubio que manejaba el esférico como nadie.

Basic sería su ángel de la guardia. El que le empujaría a una nueva vida. “Eran muy pobres, no tenían dinero para materiales, así que decidí hacerle una espinilleras de madera que aún conservo, porque sabía que iba a ser un gran jugador”, explicó. Con esas protecciones, muy diferentes a las que luce en la actualidad, comenzó su carrera en el Zadar hasta que el Dinamo de Zagreb en 2003 se cruzó en su camino. Un año después debutaría en la primera división croata. Ya nadie podría pararle.

De la Premier, a ser historia del Madrid

Después de cuatro años en su país, daría el salto a la Premier para enfundarse la camiseta del Tottenham. El siguiente escalón en una carrera que todavía no conoce el techo. Tras cuatro años en el fútbol inglés, José Mourinho decidía apostar por él y el Real Madrid, tras unas durísimas negociaciones con Daniel Levy, lograba su fichaje. Lo que pasó después, ya es de sobra conocido.

Demostrando su estrella, en su debut con el Real Madrid ganó al Barcelona y logró la Supercopa de España. Luego, el entrenador de Setúbal decidía ponerle de mediocentro y todo empezó a surgir. Su fútbol crecía al mismo ritmo que un palmarés que lo tiene todo. De blanco ha levantado cuatro Champions, tres Mundiales de Clubes, tres Supercopas de Europa, dos Supercopas de España, una Copa del Rey y una Liga y, sobre todo, ha sido el faro de un equipo que ya es leyenda del fútbol.

Ahora se ha propuesto hacer historia con Croacia. “La guerra me hizo más fuerte. Fueron tiempos durísimos para mí y para mi familia. No quiero arrastrar ese tema para siempre, pero tampoco me quiero olvidar de ello”, asegura un pequeño gran futbolista que está deleitando al mundo entero con su fútbol. La gloria le espera.