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Modric, el niño de la guerra que soñaba con el Balón de Oro

Luka Modric ha puesto el broche de oro a su carrera deportiva con la consecución del Balón de Oro 2018. El jugador del Real Madrid ha entrado en los libros de historia del fútbol y lo ha hecho poniendo trabajo y sacrificio a su indudable calidad técnica. El niño que tuvo que huir de casa durante la Guerra de los Balcanes ahora ha puesto su nombre en el palmarés del galardón más importante del fútbol mundial.

Y es que la vida de Luka Modric no ha sido nada fácil. Nació un 9 de septiembre de 1985 en Zadar, en la antigua Yugoslavia. Allí vivió seis años de paz, hasta que la guerra hizo acto de presencia. Un antes y un después para millones de personas, que al igual que Luka, vivirían para sobrevivir ante la barbarie. El capitán de Croacia tuvo que ver cómo mataban a su abuelo cerca de su casa de Obravac, mientras su padre estaba alistado al ejercito croata. Fue su madre la que decidió marcharse con el pequeño Luka.

Y ahí, ante las adversidades, comenzó el idilio de Modric con la pelota. A los diez años, tras jugar un torneo de fútbol en Italia, comenzó su sueño. Tomislav Basic, jefe de la cantera del Zadar, decidió fichar. Ese día iba a cambiar la historia de un futuro ganador del Balón de Oro y también la de un país.

“Eran muy pobres, no tenían dinero para materiales, así que decidí hacerle una espinilleras de madera que aún conservo, porque sabía que iba a ser un gran jugador”, explicó la persona que le decidió reclutar para el fútbol. Con esas protecciones comenzó su carrera en el Zadar hasta que el Dinamo de Zagreb en 2003 se cruzó en su camino. Un año después debutaría en la primera división croata.

Salto a Inglaterra y rey de Madrid

Después de cuatro años en su país, daría el salto a la Premier para enfundarse la camiseta del Tottenham. El siguiente escalón en una carrera que todavía no conoce el techo. Tras cuatro años en el fútbol inglés, José Mourinho decidía apostar por él y el Real Madrid, tras unas durísimas negociaciones con Daniel Levy, lograba su fichaje. Lo que pasó después, ya es de sobra conocido.

“La guerra me hizo más fuerte. Fueron tiempos durísimos para mí y para mi familia. No quiero arrastrar ese tema para siempre, pero tampoco me quiero olvidar de ello”. Estas palabras salieron de la boca de Luka Modric cuando ya era el ídolo para millones de niños. Ellos, como él, también sueñan con un Balón de Oro que ahora posee aquel chaval que huyó de su casa por la guerra y que ahora es el rey del mundo.