Inicio Actualidad Moncloa mantiene el pulso: «Investidura o elecciones»

Moncloa mantiene el pulso: «Investidura o elecciones»

El Gobierno no va a variar el rumbo. Esperaban la respuesta de Pablo Iglesias a su oferta de cooperación para diseñar el calendario y su negativa ha sido suficientemente contundente como para poner en marcha la maquinaria. Aunque la reunión del martes se saldara sin acuerdo, en Moncloa siguen firmes en su estrategia y dan un paso más hacia la investidura, poniendo día y hora al debate. Desde el PSOE anunciaban ayer que el próximo 2 de julio, el presidente en funciones, Pedro Sánchez, se reunirá con la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, con el objetivo de fijar el calendario de la investidura y, al mismo tiempo, el de unas futuras elecciones. Los plazos apremian y «España no tiene tiempo que perder y necesita un gobierno cuanto antes». Fuentes gubernamentales apuntaban –tal como publicó este diario– a la semana del 10 de julio para celebrar la investidura. La segunda votación debería producirse –en todo caso– un miércoles para que los comicios se celebrasen en domingo, transcurridos los 47 días para una repetición electoral, esto es, el 27 de octubre. Un paso más en la estrategia de presión hacia el resto de partidos que pueden facilitarla o bloquearla con sus votos. «Investidura o elecciones», responden en el Gobierno ante el mensaje que deslizan desde Unidas Podemos, en relación a que en una segunda investidura –en el mes de septiembre– el Ejecutivo sería más proclive a un gobierno de coalición como demandan los morados.

No es el caso, los socialistas niegan tajantemente esta fórmula para un Ejecutivo compartido y reiteran su oferta de «cooperación» en segundos niveles gubernamentales, así como su extensión tanto al ámbito «institucional» como al «parlamentario». También a través de una comisión de seguimiento que revise periódicamente la salud de la citada alianza. En Ferraz aseguran que se ha rechazado la propuesta de Sánchez y comienzan a trasladar la presión de la investidura fallida hacia Iglesias por su negativa, en lugar de asumir la irresponsabilidad de someterse a una votación sin tener atados los apoyos. «¿Van a volver a votar con la derecha y en contra de un presidente del Gobierno socialista?», se preguntaban ayer desde el PSOE, al mismo tiempo que se negaba que Sánchez le reconociera a Iglesias que prefería mirar hacia la derecha de Ciudadanos.

Los socialistas rechazan de plano la opción de la coalición porque no tendrían una mayoría solvente con Podemos y su inclusión en el Gabinete perjudicaría pactos presentes –para la investidura– y futuros en materias de Estado. También se mantiene la desconfianza que se generó en el año del bloqueo y abiertas discrepancias en cuestiones estratégicas como la forma de encauzar el problema político en Cataluña. Si Podemos finalmente vota «no», Sánchez estará irremediablemente abocado a una investidura fallida, dado que su suerte no estará ya en manos de los diputados de ERC, que parecían proclives a abstenerse, sino en las de PP o Ciudadanos, que –hasta ahora– han mantenido su rotundo rechazo a la candidatura socialista.