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Moncloa oculta que la OCDE sitúa a España entre los países con más inflación del G-20

Este miércoles, el Gobierno anunció el envío de la Adenda de 84.000 millones de euros a Bruselas, y aprovechando la noticia, también valoró el último balance de perspectivas económicas de la OCDE, del que destaca la revisión al alza del PIB de 2023, al 2,1%, y sustancia una reducción de la inflación en los próximos años hasta situarse por debajo del 4%.

Pero lo que no ha contado el Gobierno de Pedro Sánchez de ese documento, es que, en la conferencia de prensa seguida por THE OBJECTIVE, se dio a conocer el informe global de los 38 países que conforman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, titulado Un camino largo y sinuoso, y en el que España no sale tan bien parada.

Como prolegómeno, en el editorial del documento se admite que la proyección de la economía global tendrá un crecimiento del 2,7% en 2023, con un modesto repunte al 2,9% en 2024, de manera que «estará muy por debajo de la tasa de crecimiento promedio en la década anterior a la pandemia de la covid-19». Un vaticinio económico que contrasta con la reflexión del Ejecutivo español que mantiene que «nuestro país crecerá este año un 2,1%, confirmando que seremos uno de los países desarrollados con mayor crecimiento este año».

Y si este dato del PIB trastoca el argumentario monclovita, no lo es menos el gráfico que se proyectó en la conferencia, momento en el que se presentaron las previsiones de inflación para los años 2023 y 2024, y que también desbarata el argumentario optimista del Gobierno de Pedro Sánchez, pues, lo que dice el estudio es que España se corona con el quinto puesto por la cola de los países del G-20, y además con una inflación más alta que las de los países de nuestro entorno, entre los que se encuentran Francia, Italia y Alemania.

Argentina, Brasil, Sudáfrica, India y España son los países con peores previsiones de inflación del G-20. Por el contrario, las mejores previsiones de IPC son para Japón, China, Canadá y Estados Unidos.

PROYECCIONES DE LA OCDE SOBRE LA INFLACIÓN EN EL G-20 EN 2023 Y 2024

En el capítulo que analiza la situación económica de España y sus perspectivas, el organismo internacional, con sede en París, indica que la inflación general de nuestro país descenderá hasta el 3,9% en 2024, «debido a la caída de los precios de la energía y al endurecimiento de la política monetaria».

Ahora bien, el informe solo plasma los datos del Índice de Precios del Consumo Armonizado (IPCA), resaltando que la inflación general (índice armonizado) cayó al 2,9 % en mayo, «debido a los precios más bajos de la energía, y la inflación subyacente se ubicó en 4,1%»; y deja de lado, sin embargo, los últimas mediciones hechas por el INE en el mes de mayo, donde la inflación anual es del 3,2% y, la inflación subyacente es del 6,1%.

Curiosamente, este análisis de Perspectivas económicas que alude a España prescinde de cualquier previsión sobre el déficit público. Tan solo adjunta un epígrafe, El déficit fiscal va a mejorar, del que apenas añade que, «para ayudar a los hogares y las empresas con el alto costo de vida, el Gobierno aprobó nuevas medidas en diciembre de 2022 por un valor de aproximadamente el 0,8 % del PIB, incluido un recorte del IVA en productos alimenticios esenciales, un cheque de 200 euros para hogares de bajos ingresos y apoyo a sectores específicos (agricultura e industria cerámica)».

Tampoco aborda el análisis de la OCDE ni un estudio ni un pronóstico pertinente de la deuda pública española. Solo agrega en el texto que «se espera que la postura fiscal se endurezca para hacer frente a la elevada deuda. Y, a medida que la inflación retroceda, las medidas de apoyo fiscal para mitigar el impacto de los altos precios de la energía deberían eliminarse gradualmente».

Sin documentación y sin porcentajes que demuestren el impacto de las ayudas europeas sobre el PIB español, el estudio de la OCDE mantiene, sin más, que «la implementación del Plan de Recuperación, que depende en gran medida de los fondos Next Generation EU, inducirá inversiones públicas significativas y puede aumentar el potencial de crecimiento». «Seguir abordando el bajo crecimiento de la productividad y reducir la dependencia de los combustibles fósiles debería ser una prioridad», valora como recomendación.

En estos momentos, el exdirigente socialista, Manuel Escudero, continúa como embajador jefe de la Delegación Permanente de España ante la OCDE, designación que hizo Pedro Sánchez a su llegada al Gobierno el 29 de junio de 2018. Licenciado en Empresariales por la Universidad de Deusto, Escudero ha colaborado en el programa económico de Pedro Sánchez, y antes fue un claro defensor suyo en las primarias del Partido Socialista. Según una información de El Español, Manuel Escudero percibe de la OCDE una remuneración anual de hasta 137.000 millones de euros.

La publicación del informe de la OCDE ha coincidido con el conocimiento de otros datos macroeconómicos como la caída del 4% de la producción industrial española, la caída del 20,7% de pisos; el incremento del stock de mercancías en el comercio de un 16% o la pérdida en creación de empresas del 2,3%.