Moncloa ve «un jarro de agua fría», aunque respeta a la Justicia alemana

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La primera reacción del Gobierno al fallo de la Justicia alemana sobre el ex presidente de la Generalitat Carles Puigdemont fue un breve comunicado de Moncloa y un pronunciamiento del ministro de Justicia, Rafael Catalá, en el que subrayó que acatan la decisión que hace saltar todas sus previsiones. La respuesta oficial fue muy prudente, pero fuentes gubernamentales admiten que es «un jarro de agua fría» y preocupan las consecuencias en la evolución de la formación de un nuevo Gobierno de la Generalitat. También en el clima de tensión social por la utilización que de ella haga el independentismo. Moncloa señaló a última hora que como todavía desconocía los términos exactos en los que se había pronunciado el tribunal alemán no podía hacer ninguna valoración. Además, el Gobierno «nunca opina sobre

decisiones judiciales, más aun cuando se trata de decisiones de un tribunal de otro país». «Las respeta siempre; cuando le gustan y cuando no». En una breve comunicación el Ejecutivo también aseguraba estar convencido de que la Justicia española adoptará las medidas más adecuadas ante estas nuevas circunstancias para velar por el cumplimiento de las leyes españolas.

Catalá, por su parte, precisó que hay que esperar hasta que acabe el proceso. Ahora le corresponde a la Fiscalía de Alemania, que se posicionó del lado de la Justicia española, estudiar la interposición de algún recurso frente a la decisión del Tribunal Regional Superior de la región de Schleswig-Holsteins, que rechaza extraditar a Puigdemont por delito de rebelión. Para Catalá es una «manifestación del funcionamiento de la Justicia con independencia».

Por debajo de este posicionamiento oficial hay desconcierto y una gran preocupación por cómo pueden evolucionar ahora las cosas en un ámbito político «muy delicado» y en el que la maraña del proceso judicial todavía tiene un amplio recorrido por superar. En el Gobierno estaban hasta ayer confiados en que no iba a haber nuevas elecciones autonómicas, y sí un nuevo Gobierno independentista en el que se impondría el pragmatismo de colocar finalmente a un candidato limpio que

permitiese recuperar la autonomía y el control del poder y del presupuesto.

Pero todo vuelve a la casilla anterior y en el Ejecutivo asumen que el movimiento de la Justicia alemana aleja esa hipótesis más razonable, da alas al radicalismo y vuelve a colocar el balón en el terreno de Puigdemont y de sus fieles de Juntos por Cataluña. Es decir, en el terreno más incontrolable, aunque ni ERC ni el PdeCAT estén dispuestos a dar pasos que puedan suponer que se abran nuevos procesos judiciales que les afecten.

De momento, Moncloa no tiene más remedio que prepararse para más inestabilidad en Cataluña y más inestabilidad nacional porque esta nueva noticia tampoco facilita que el PNV rompa su mantra de que no respaldará los Presupuestos de 2018 en tanto siga en vigor el artículo 155. Y, además, Mariano Rajoy tiene entre manos la patata caliente de tener que seguir desarrollando esa intervención de mínimos de la Generalitat, atado en sus decisiones por el acuerdo alcanzado con Ciudadanos y PSOE, al tiempo que desde el partido de Albert Rivera echan fuego contra su gestión por considerar que se está quedando corto, cuando en la

negociación, se quejan en Moncloa, sostenían hasta el último momento que el 155 era «matar moscas a cañonazos».

Por parte de los independentisstas, tras conocerse la decisión de la Justicia alemana, se sucedieron las reacciones a través de las redes sociales, entre ellas la del presidente del Parlament, Roger Torrent, que lo consideró «muy buena noticia» y que insistió en que «nunca hubo violencia», por lo que el delito de rebelión «es totalmente infundado».

El portavoz adjunto de JxCat, Eduard Pujol, remarcó el «gran contraste» entre una Justicia alemana que «aplica el Derecho» y deja en libertad a «inocentes» y una Justicia española que actúa a su juicio con «condenas previas» a las sentencias. La portavoz de ERC, Marta Vilalta, «celebró» la decisión y consideró que es «una muy buena noticia para la democracia y un nuevo revés para la Justicia española», por lo que exigió la «libertad de los presos políticos que se demuestra que son rehenes», mientras que Oriol Junqueras reaccionó en Twitter con un emoticono sonriente.

En cambio, el portavoz de Cs en el Parlament, Carlos Carrizosa, dijo respetar la decisión de la Justicia alemana pero mantuvo que «los políticos no pueden ser impunes».

El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, aseguró también que respeta la decisión alemana: «Nos parece bien». Por su parte, el presidente del PPC, Xavier García Albiol, dijo «respetar» asimismo la decisión, pero sugirió que «hace falta vivir aquí para entender lo que de verdad está ocurriendo en Cataluña». El jefe de filas de la CUP en el Parlament, Carles Riera, reaccionó con un tuit en el que retaba a JxCat y ERC a dar un paso más: «La liberación de Carles Puigdemont en Alemania es una victoria republicana, confirmémosla ya invistiéndolo president».